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El Cabildo de Palencia tiene sus
orígenes en la restauración de la Ciudad y de la Diócesis llevada a
cabo por Sancho el Mayor de Navarra, en el año 1035.
Tres Privilegios que se conservan
en el Archivo Catedralicio confirman el restablecimiento del Obispado,
tras la repoblación de la zona: del Rey D. Sancho (21 de enero de
1035), de D. Bermudo de León (17 de febrero de 1035) y de D. Fernando I
(29 de diciembre de 1059). Otras tantas Bulas de Pascual II (1125),
aprueban y precisan los anteriores privilegios reales y donaciones.
Estas donaciones se hacen en común
al Obispo y al Cabildo. Vivían en común y en común administraban y
consumían los bienes. Las dificultades que ello entrañaba, llevaron
muy pronto a la separación de los bienes y su administración. El año
1100 el Obispo D. Raimundo I, fundó la "Canónica", por la
que se constituía la Mesa Capitular independiente de la Mesa Episcopal.
Dicha separación fue sancionada con el Concilio de Palencia de este
mismo año.
El Cabildo, a pocos años de su
andadura, debía componerse de 60 canónigos y 12 racioneros. Había
compromiso entre el Obispo y el Cabildo de no sobrepasar ese número,
pero el Papa Honorio III, por sendas Bulas dadas en Segni (1223) y
Letrán (1225), les dispensa de anteriores acuerdos y les autoriza a
elevar a 80 el número de prebendas.
Durante el tiempo de su dilatada
historia, el Cabildo ha ido acumulando un vasto y rico patrimonio
artístico y documental; un auténtico tesoro que permite, con toda
razón, llamar a la Catedral de Palencia "la Bella
Desconocida". En su recinto y museo pueden encontrarse obras de los
más afamados artistas: esculturas románicas en piedra, alabastro y
madera, de Felipe Vigarny, Alonso Berruguete, Valmaseda, Alejo de
Bahía, Manuel Álvarez, Pedro de Guadalupe, Gil y Diego de Siloé,
etc.; pinturas de El Greco, Juan de Flandes, los Berruguete, Joats de
Calcar, Valdés, Juan de Villoldo, Zurbarán, Mabusa, Mateo Cerezo,
Bassano, etc., unas bellas colecciones de tapices, ternos y frontales,
flamencos, góticos y renacentistas; una buena muestra de platería de
diversas épocas, entre las que cabría reseñar la Custodia de Juan de
Benavente que desfila cada año por las calles de Palencia en la solemne
procesión del Corpus Christi, la custodia gótica del Convento de
Villasilos y la Píxide de cobre esmaltado del siglo XII. Posee además
una rica colección de Cantorales y demás libros de Coro de los siglos
XVI-XVIII.
El Patrimonio documental no le va
en zaga al patrimonio artístico. La Biblioteca posee aproximadamente
unos 11.000 volúmenes, entre los que hay casi medio centenar de
Incunables, mas de un centenar de manuscritos, un buen número de
ediciones Príncipe y numerosos libros del siglo XVI. Fue fundada por D.
Pedro Fernández del Pulgar, Cronista de Indias y Canónigo
Penitenciario de esta Iglesia.
En el Archivo está la fuente más
rica para el estudio documentado de la historio palentina desde el siglo
XI. Más de 2.000 pergaminos, otros 2.000 libros y no menos de 3.000
cajas de papeles, constituyen el acerbo documental que se custodia en el
Archivo, recientemente remozado en sus instalaciones. Se continúa a
buen ritmo la ordenación y catalogación del mismo comenzada en tiempos
del Archivero Sr. San Martín Payo.
Finalmente, no se puede silenciar,
aunque sea muy breve este bosquejo, la fecundidad de la obra
benéfico-social realizada por este Cabildo desde su misma fundación.
El Hospital de San Antolín, desde el siglo XII, fue el único centro de
Beneficencia hasta bien andado el siglo XIX. Bien dotado de camas y con
una sección para la acogida y cuidado de los niños
"expósitos", desde tiempos muy antiguos, concedía subsidio
de jubilación a sus empleados y pensión de viudedad a las mujeres de
los médicos, cirujano y boticario. Mantenía un buen número de puestos
de trabajo y ha cobijado a millares de enfermos y ancianos. Actualmente
es una moderna residencia para la Tercera Edad con capacidad para 330
residentes y sigue dependiendo del Patronato Obispo-Cabildo. Anexionado
a él estaba el Hospital de "San Juan Bautista" de Castromocho.
Entre las obras docentes, desde la
Escuela Episcopal Palentina de tiempos del gran Obispo Conancio
(607-638), hasta la escual de la "Propaganda Católica", casi
siempre regida por canónigos y que brilló con luz propia durante medio
siglo a caballo entre el XIX y el XX, habría que hablar de la la
primera Universidad de España erigida por Alfonso VIII y el Obispo D.
Tello, de la floreciente Escuela de Gramática, del Seminario Conciliar
de San José, siempre vinculado al Cabildo en su profesorado y en sus
cuadro rectores.
En la actualidad forman parte del
clero catedralicio, los 16 canónigos y otros dos sacerdotes: Organista
y Auxiliar de sacristía, que, hasta el presente, se han gobernado por
las normas del Código vigente en cada época, sus laudables Estatutos y
su Regla de Coro.
Al Cabildo le ayudan de una manera
especial las Religiosas Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote,
fundadas por D. José Pío Gurruchaga, que atienden a la liturgia y al
turismo. Prestan también su apoyo al culto, el Coro "Capilla
Clásica de la Catedral" y el grupo de
Acólitos.
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