DELEGACIÓN
DIOCESANA
DE
APOSTOLADO SEGLAR
Palencia
Dic. 2004
Asunto:
Presentación de los materiales del Congreso Nacional
de Apostolado Seglar de Madrid y tarea para su estudio
El
Congreso de Apostolado Seglar se celebró en Madrid, con gran eco y
resonancia, debido a su innegable éxito. En Palencia, desarrollamos una
actividad precongresual que consistió en ocho encuentros, uno por mes, para
preparar nuestra asistencia al Congreso. Este grupo convino en tener
encuentros posteriores al Congreso para trabajar los documentos congresuales.
También la Asamblea del Consejo de Laicos en su punto III de la programación
para este curso 2004-2005, aprobó conocer y trabajar los documentos y
contenidos del Congreso, desde la participación de los asistentes y
representantes de esta diócesis. Este es el trabajo de recopilación y su
adaptación a la dinámica de nuestros encuentros precongresuales, que tan
buen resultado nos dieron, y que, estamos seguros, nos va a servir, como acción
formativa, para desentrañar tanto y tan bueno como lo que oímos en el
Congreso.
Además en el Consejo de Laicos del 18 de diciembre de 2004 acordamos
que estas reuniones de trabajo se realizasen los segundos miércoles de mes,
en la Casa de la Iglesia, de 19´30 a 21h. Y los días serán: 12
de enero, 9 de febrero, 9 de marzo,13 de abril y 11 de mayo. Nota: la vigilia
de Pentecostés, Fiesta del Apostolado Seglar, será el sábado 14 de mayo a
las 20´30 horas.
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Materiales
del Congreso Apostolado Seglar
Celebrado en
Madrid 12-14 de Noviembre de 2004.
ÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑ
ORACIÓN POR EL CONGRESO DE APOSTOLADO SEGLAR
Dios, Padre
nuestro,
que
nos has hecho a tu imagen, con amor eterno nos amas
y
nos quieres santos porque Tú eres santo,
haz
que todos los bautizados en tu Nombre,
fieles
a tu voluntad y a los designios de tu amor,
seamos
en el mundo Testigos de la Esperanza.
Señor
nuestro Jesucristo, Hijo único de Dios,
hermano,
amigo, esposo, verdad, vida,
que
has asumido la naturaleza humana
para
liberarnos de las esclavitudes
abriendo
para siempre el camino de la salvación,
y
nos has dado el mandamiento nuevo del amor,
haznos
entre las gentes Testigos de la
Esperanza.
Espíritu
de amor, de consolación y de audacia,
que
iluminas nuestra mente, guías nuestros pasos
y
haces arder el corazón,
fortalécenos
en la fe y en el amor,
impúlsanos
a evangelizar con
entusiasmo
y
haz que seamos ante todos Testigos de la
Esperanza.
María,
Madre de Jesús y Madre de la Iglesia,
llena
de gracia, de fe y de fortaleza,
que
permaneciste en pie junto a la cruz del Redentor
y
recibiste el Espíritu con los primeros apóstoles,
enséñanos
a ser fieles a la
Palabra de Dios
y
a correr presurosos en ayuda a los hermanos
siendo
siempre, como Tú, Testigos de la
Esperanza.
ÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑ
Presentación del Congreso de Apostolado
Seglar, antes de su celebración.
Notas
informativas sobre: el Apostolado Seglar en España y la celebración de este
Congreso:
1.-
El porqué de este Congreso:
La
idea de celebrar un Congreso sobre el Apostolado Laical no es de ahora ni
nueva; el interés y preocupación por organizarlo ha sido constante en la
Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, sobre todo, después de la crisis de
los Movimientos de Acción Católica de finales de los años sesenta y la
aparición, entonces sin eco alguno importante, de las “Orientaciones pastorales del episcopado
español sobre apostolado seglar” (1972), publicadas después por la BAC, bajo el título “El
apostolado seglar en España. Orientaciones fundamentales” (1974)
El
contenido de esta excelente publicación pasó sin pena ni gloria, o mejor, más
con pena que con gloria, debido a la casi total incomunicación y corte de
relaciones entre la jerarquía y el laicado, bastante mermado en aquellas
fechas a causa de la crisis señalada y la gran crispación del momento. No
obstante, a partir de esos hechos, ambas partes conscientes de pertenecer a un
mismo y único Pueblo de Dios con funciones distintas y una misma finalidad
-la evangelización y el anuncio de Jesucristo-, pusieron un decidido empeño
en iniciar un diálogo, particularmente, entre los Obispos y los Movimientos
de Acción Católica, que cristalizó años más tarde en la aprobación de
las “Bases
Generales de la Acción Católica Española” y los “Estatutos de la Federación de
Movimientos de Acción Católica”,
en la LX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada en
Madrid (15-20 de noviembre de 1993).
La
CEAS y los Movimientos desde esos años setenta se gastaron y desgastaron,
dando ejemplo de generosidad, comprensión y perdón, con un espíritu de
verdadera comunión eclesial en restablecer y cohesionar el apostolado laical
asociado, tan maltrecho en los años precedentes. Una vez más, hay que
abandonar los cuarteles de invierno, pues el enemigo -el mal, la división, el
secularismo, el ateísmo, la indiferencia, la pobreza, etc.-, está fuera y
una Iglesia que se mire sólo a sí misma y a sus problemas, se incapacita
para ser fiel y eficaz en su misión.
El
interés se puso en animar y promover a los laicos cristianos para que tomaran
conciencia de su ser, vocación y misión; para lograrlo, se contaba con la
abundante Doctrina del Concilio Vaticano II, especialmente las Constituciones “Lumen Gentium”,
“Gaudium et Spes”
y el Decreto “Apostolicam
Actuositatem”,
y el continuo Magisterio Pontificio, sobre todo, el Sínodo del año 1987,
dedicado a la ”Vocación y misión de
los laicos en al Iglesia y en el mundo”, cuyo fruto fue la espléndida
exhortación apostólica de S.S. Juan Pablo II, “Cristifideles laici”. La experiencia penosa
ayudó a aprender a todos humildad, obediencia y coherencia, y, la CEAS se
puso como objetivo prioritario y lanzó todo su esfuerzo en pos de un laicado
maduro y responsable; pues la Iglesia estaba y está sumamente necesitada de
un tejido eclesial vivo, santo y comprometido: Había que dejar de lado
posturas y situaciones egocéntricas y paralizantes.
Este
quiso ser el marco de trabajo y el estilo que se deseaba impulsar en todo. En
el Plan de Acción Pastoral de la CEE para el trienio 1990-1993, ya se recogía
la conveniencia de celebrar un Congreso de movimientos y grupos. Así, en el
objetivo específico 2º -“Consolidar la comunión eclesial”- se señalaba como una de las acciones: “Realización de un Congreso de Movimientos,
Grupos, Asociaciones y Comunidades para fomentar la coordinación y la unidad
en la acción misionera”.
El
aplazamiento, una vez más, para celebrar el proyectado Congreso, tuvo como
motivo principal la celebración de la “Asamblea Plenaria sobre el cristiano laico en la Iglesia y en el
mundo” (1990), que dio origen a la aprobación
más tarde, en la LV Asamblea Plenaria de noviembre de 1991, del documento: “Los
cristianos laicos, Iglesia en el mundo” (CLIM). Ambas Asambleas Plenarias vinieron precedidas de múltiples
y variadas reuniones con un procedimiento sinodal que facilitó la toma de
conciencia plenamente eclesial y por una serie de acciones tales como la
difusión y el estudio del “Instrumento
de Trabajo sobre los Laicos”(1987) del Sínodo de Obispos, para lo cual se contó más
tarde con unos materiales (“Presente y futuro del apostolado
seglar”), en orden a la reflexión sobre la exhortación
postsinodal “Chistifideles laici”, que apareció el 30 de
diciembre de 1988.
Después
de la celebración de estas dos Asambleas Plenarias y la positiva acogida del
documento “Cristianos
Laicos, Iglesia en el mundo”
de la Conferencia Episcopal y
de los materiales de reflexión y trabajo, las diócesis y los movimientos
apostólicos, parecía que estaban en el momento adecuado para la celebración
de un Congreso: había llegado la hora. De hecho, las expectativas para su
convocatoria ya estaban creadas; sin embargo, otras decisiones también
urgentes e importantes obligaron a retrasar nuevamente la celebración del
Congreso de Apostolado Seglar.
Entre
éstas estuvieron la proclamación del Gran Jubileo del año 2000 que nos
convocaba a todos a una preparación espiritual, tanto personal como
comunitaria, acorde con los signos de los tiempos. Además, el Pontificio
Consejo para los Laicos anunció un Congreso Mundial de nuevos movimientos y
nuevas comunidades eclesiales, que tuvo lugar en 1998 y que culminó, en la víspera
de Pentecostés de ese año, con un encuentro del Papa con todos ellos en la
plaza de San Pedro. Convenía esperar, pues, para estar atentos a las posibles
orientaciones que pudieran salir del mismo, así como del encuentro de los
obispos de todo el mundo sobre el mismo tema, celebrado en junio del año
siguiente, 1999. Posteriormente, ya en noviembre de 2000, el Pontificio
Consejo, en el marco del Gran Jubileo, organizó el Congreso del Laicado Católico
(“Testigos
de Cristo en el nuevo milenio”).
Este congreso contó con una amplia representación de la Iglesia Española.
En
reunión ordinaria del Consejo Asesor de la CEAS en el 2001, el presidente de
la Comisión señaló la posibilidad de celebrar en España un encuentro o
Congreso semejante al de Roma. A todos pareció esta idea muy oportuna, más aún
teniendo presente la experiencia del pasado reciente. Para ello se trabajó
muy intensamente y se aportaron ideas muy ricas en ese mismo sentido. Pasado
este ciclo, la Conferencia Episcopal Española, con más tranquilidad ahora,
prepara su propio Plan Pastoral y, entre otras muchas acciones, indicó esa
acción, la de celebrar el Congreso Nacional sobre Apostolado Seglar durante
el período 2002-2005.
El
Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española 2002-2005, UNA
IGLESIA ESPERANZADA “¡Mar adentro!” (Lc 5,4), que fue aprobado en la LXXVII Asamblea Plenaria,
celebrada en Madrid en noviembre de 2001, toma nota de esta aspiración y la
recoge en el apartado III: Acciones Pastorales de la Conferencia
Episcopal Española. (número, 75.13).
En
efecto, entre las acciones pastorales sobre la comunión en el amor de Cristo
se anuncia: 13. Congreso sobre
apostolado seglar: “De acuerdo con las propuestas pastorales de la Conferencia Episcopal
de promover la Acción Católica y el apostolado organizado (cf Los
cristianos laicos, Iglesia en el mundo, n
89-131), y para promover una mayor
comunicación con los nuevos movimientos y comunidades eclesiales, proponemos
la celebración de un Congreso nacional sobre Apostolado Seglar que aborde en
este comienzo de siglo la acción pastoral y evangelizadora en la Iglesia y en
la sociedad actual. El mayor conocimiento entre unos y otros, el intercambio
de experiencias, el apoyo mutuo y la reflexión teológica y pastoral sobre la
acción apostólica de los laicos y la “espiritualidad de comunión” será
imprescindible para la nueva evangelización en este tiempo.
2.- Organismo responsable:
La
Comisión Episcopal de Apostolado Seglar aprueba el “Plan pastoral de la
conferencia episcopal española 2002-2005. Una
iglesia esperanzada. “¡mar adentro!“ (Lc 5,4)”. (Colección de documentos de las Asambleas Plenarias del Episcopado Español, nº 34, Madrid, EDICE 2002).
La
Comisión Episcopal de Apostolado Seglar es, por tanto, la responsable de
organizar y preparar la celebración de este Congreso. Para los Obispos y sus
diócesis, la CEAS tiene el encargo de servirles y de promover y animar el
apostolado laical. Y es por lo que la CEAS asume esta grave y honrosa
responsabilidad, consciente de la compleja dificultad que conlleva su
organización, y sobre todo, es consciente de la gran importancia que tiene
para la Iglesia española el acertar, en este momento de la historia, con los
objetivos principales del laicado y su preparación, para responder con una
presencia pública adecuada a los graves retos de la sociedad y de la misma
Iglesia. Es una hermosa y ardua tarea, en la que, con la ayuda del Espíritu,
la CEAS y sus efectivos pastorales pronto se pusieron manos a la obra.
En
la reunión de obispos de la CEAS de mayo de 2002, se pensó en el proceso a
seguir y en el itinerario de los trabajos hacia el Congreso, por supuesto con
la colaboración fiel y entusiasta de los fieles laicos, sobre todo los que
trabajan asociados en movimientos apostólicos, pero sin olvidar a los no
asociados en tantas parroquias y otras comunidades cristianas.
3.-
Contenido
Éste, de alguna manera, viene dado por el sentido
de la propuesta del Plan Pastoral de la CEE: promoción de mayor comunicación,
acción pastoral y evangelizadora en la Iglesia y en la sociedad; mayor
conocimiento e intercambio de experiencias; apoyo mutuo; acción apostólica y
espiritualidad de comunión.
Es un contenido muy amplio que, sin duda alguna, hay
que tener en cuenta, pero que, no obstante, hay que delimitar. No es la
evangelización propiamente dicha, y que corresponde hacer a toda la Iglesia,
sino la evangelización, pero circunscrita al laicado asociado y también al
no asociado, evangelización como acción concreta del laico y su presencia en
el mundo. Las grandes líneas de la 1ª ponencia están trazadas: Ponencia
marco con las características del laico cristiano. Estos son los Testigos de
la Esperanza. 2ª. Es una llamada a la santidad, experiencia de Dios, pero en
y desde el mundo, y 3ª, compromiso evangelizador.
Junto a las ponencias habrá que primar la
experiencia y los modos de evangelizar, para ello se contará con: Tetimonios
-experiencias- ; comunicaciones -pocas, breves y densas-, y Talleres, lugar
importante para el diálogo y la concreción de líneas. Esto se estudiará
por apartados o sectores de trabajo en el mismo Congreso: Familia, Trabajo,
Juventud y Sociedad en general subdividida, a su vez, en otros grupos menores.
3.- La
preparación del Congreso
Se enviaron, a las diócesis y a las Comisiones
Generales o Secretariados de las Asociaciones de fieles laicos cristianos,
unos cuestionarios con tres bloques de preguntas, para trabajar hasta mediados
de mayo, y sus conclusiones se resumieron y presentaron en la Jornada del 5 de
junio. Esta Jornada fue nuclear. Con posterioridad, a principios de curso
-finales de septiembre o primeros de octubre- se concretaron y ataron cabos
antes del Congreso, para evitar toda improvisación.
4.-
Objetivos
El objetivo más concreto es el impulso para la
presencia, testimonio y dimensión pública de la fe de los cristianos laicos
para llevar la Buena Noticia a todos los ámbitos de la sociedad. Desde ahí
se irían abordando todos las otras dimensiones. Evidentemente hay otros
objetivos más generales que, de alguna forma, vienen recogidos en la
propuesta. Los Delegados Diocesanos de Apostolado Seglar fueron los
coordinadores y responsables idóneos de todo lo referente al Congreso,
tomando esta responsabilidad con mucho entusiasmo. Se trató de pensar y,
sobre todo, de ser conscientes y vivir “la
Santidad”, “la Espiritualidad de Comunión y Formación”, “la Vocación
y la Misión”.
5.- Datos
finales
Las fechas, se cerraron en firme, para los días 12
al 14 de noviembre de 2004. El lugar, el Palacio Municipal de Congresos. Campo
de las Naciones del Parque Ferial Juan Carlos I, en Madrid. Se han comprimido
actos pues no es lo mismo para la mayoría de asistentes convocados, los
laicos, solicitar un permiso para faltar al trabajo dos días o uno, de lo
contrario su participación sería muy difícil. El deseo e interés fue que
resultara un Congreso muy diocesano, de aquí que se insistiera tanto en la
participación diocesana. Para ello se pensó que las diócesis, que pasasen
de un millón de fieles, podrían contar con cuarenta inscripciones, o alguna
más; los criterios para la asistencia fueron: laicos que participen en el
tejido eclesial a través de las parroquias, arciprestazgos, zonas pastorales,
etc… ; laicos con responsabilidades diocesanas; laicos en mediaciones
seculares: medios de comunicación, cultura, asociaciones, partidos,
sindicatos…; laicos de Movimientos y Asociaciones con relevancia en la diócesis.
Se intentó asignar mayor número de plazas a las diócesis que a los
Movimientos y Asociaciones, o sea, a los llamados liberados.
Se lanzó alguna nota de prensa anunciando el
Congreso. Se informó a la Conferencia Episcopal durante la Asamblea Plenaria
de los días 3 al 7 de mayo, del momento de la preparación, y en unos meses
se lanzó la campaña a los medios, con una Rueda de Prensa.
Finalmente, estas mismas letras lo fueron de
divulgación.
Doy gracias a Dios por el “kairós” que
significa este evento. Pido al Espíritu del Señor que renueve los corazones
y la vida de la Acción Católica y de todo el apostolado laical asociado para
que, dejando lo que queda atrás, miren y trabajen, con esperanza, en la tarea
que tenemos por delante.
Antonio
Cartagena Ruiz
Director
Secretariado de la
Comisión
Episcopal de Apostolado Seglar