Jueves, 23 de Marzo de 2017
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    Catedral

  • Colegiata de San Miguel
    Aguilar

    Barrio Santa María

    Colmenares de Ojeda

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    Virgen del Brezo

     

    Pisón de Castrejón

  • Iglesia de Santiago
    Carrión

    Virgen del Valle

    Virgen Blanca
    Villalcazar de Sirga

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    El Cristo del Otero

     

    Iglesia de San Miguel

Administración Diocesana

Ecónomo Diocesano: D. Ricardo Gómez Laso.

 

Auxiliar de la Administración: D. Emilio Martínez Aguado.

 

Colaboradores: D. Ángel Gutiérrez de la Torre y D. Javier Gutiérrez de la Torre.

 

 


 

 

 

EL CONSEJO DIOCESANO DE ASUNTOS ECONÓMICOS

 

Este Consejo se regirá por los cánones 492-494 y por el Libro V del vigente Código de Derecho Canónico. Las reuniones plenarias del Consejo estarán presididas por el Obispo y contarán con la asistencia de un Secretario, del Ecónomo diocesano, del Delegado de patrimonio artístico, el Delegado del patrimonio no artístico, de los responsables de las fundaciones y colectas y de, al menos, un perito en materia económica, otro en derecho civil y otro en derecho eclesiástico, designados por el Obispo diocesano.

 

Los miembros del Consejo de Asuntos Económicos se nombran para un período de cinco años, pero, transcurrido ese tiempo, puede renovarse el nombramiento para otros quinquenios.

 

Este Consejo se reunirá ordinariamente al menos dos veces al año. También podrá reunirse de modo extraordinario, a petición del Presidente o del Ecónomo diocesano.

 

Compete al Consejo hacer el presupuesto de ingresos y gastos para todo el régimen de la diócesis en el año entrante, así como aprobar las cuentas de ingresos y gastos. Para estas sesiones del consejo, deberá contarse con la ayuda de asesores especialistas en estas materias.

 

La Comisión Permanente del Consejo de Asuntos Económicos, presidida ordinariamente por el Vicario General, como delegado del Obispo, estará constituida por el Ecónomo diocesano, el Delegado de Patrimonio no artístico, el perito en derecho eclesiástico y el perito en derecho civil.

 

La Comisión se reunirá al menos dos veces por mes y revisará, entre otros asuntos, los expedientes de obras, el presupuesto de los gastos ordinarios y extraordinarios, el cumplimiento de las obligaciones de las fundaciones y colectas imperadas y los acuerdos en materia económica con las administraciones públicas, decidiendo sobre su viabilidad y conveniencia.

 

La Comisión permanente revisará cada año las cuentas que los administradores de los bienes eclesiásticos, tanto clérigos como laicos, deben enviar a la Curia diocesana para su aprobación.

 

Dependiendo del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, habrá un responsable de las fundaciones pías autónomas, que comprenden los conjuntos de cosas destinados a los fines de obras de piedad, apostolado o caridad, tanto espiritual como temporal y erigidos como personas jurídicas por la autoridad eclesiástica competente.

 

De la misma manera, habrá un responsable de las fundaciones pías no autónomas, que comprenden los bienes temporales, dados de cualquier modo a una persona jurídica pública con la carga de celebrar Misas y cumplir otras funciones eclesiásticas determinadas con las rentas anuales o de conseguir de otra manera los fines indicados anteriormente.

 

EL ECÓNOMO

 

El obispo, oído el Colegio de Consultores y el Consejo de Asuntos Económicos, nombrará a un ecónomo diocesano, que sea verdaderamente experto en materia económica y de reconocida honradez. Se ha de nombrar al ecónomo para cinco años, prorrogables, y durante el tiempo de su cargo no debe ser removido si no es por causa grave, que el Obispo ha de ponderar habiendo oído al Colegio de Consultores y al Consejo de Asuntos Económicos.

 

Corresponde al ecónomo, de acuerdo con el modo determinado por el Consejo de Asuntos Económicos y conforme a las disposiciones del derecho, administrar los bienes de la diócesis bajo la autoridad del Obispo y, con los ingresos propios de la diócesis, hacer los gastos que ordene legítimamente el Obispo o quienes hayan sido encargados por él.

 

El ecónomo es el responsable de la ejecución del presupuesto ordinario y de los eventuales presupuestos extraordinarios de inversiones y financiación. Al final de año, el ecónomo debe rendir cuentas de ingresos y gastos al Consejo de Asuntos Económicos.