Domingo, 19 de Noviembre de 2017
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Caminamos hacia el Domingo

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario
8 de octubre de 2017

 

Is 5, 1-7. La viña del Señor del universo es la casa de Israel.

Sal 79. La viña del Señor es la casa de Israel.

Flp 4, 6-9. Ponedlo por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.

Mt 21, 33-43. Arrendará la viña a otros labradores.

 

 

 

Escuchad otra parábola: «Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los ñutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”.

 

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.

 

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

 

 

UN CANTO DE AMOR A MI VIÑA

 

Qué hermosa la primera lectura del profeta Isaías. Es un bello canto de amor para narrar las relaciones de Dios con el pueblo de Israel. El esposo, que es Dios, cuida con trabajos de amor a la viña, que es su esposa. Se entrega de lleno a cuidar y mimar a la viña; y como respuesta de amor a estos desvelos, espera anhelante sus frutos. Sin embargo, la viña le responde con agraces. La fidelidad y el amor de Dios es correspondido con la infidelidad y el desamor del pueblo.

 

Dios creó al hombre por amor, y ahí tenéis la respuesta: Adán, el prototipo del hombre, hace su vida al margen de Dios, en la desobediencia y en el mal uso de la libertad. Dios escogió a Israel como el pueblo de su heredad, y ahí tenéis la respuesta: infidelidades, ídolos, desamor... Llegada la plenitud de los tiempos, Dios se vuelca en plenitud de amor hacia su viña enviándole a su propio Hijo. ¿Qué más podía hacer por ella? Con todo, como dice San Juan: “vino a su casa, y los suyos no le recibieron”.

 

Nosotros somos la viña del Señor; nosotros somos el pueblo elegido y amado por Dios; por nosotros entregó a su Hijo, para que tengamos vida en abundancia. ¿Con qué frutos estamos respondiendo a esos cuidados y a esos mimos de Dios? ¿Tendremos que escuchar la dura sentencia que hace Jesús al final de la parábola: “se os quitará a vosotros el Reino de los cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”? Es mucha la entrega y la generosidad de Dios para con nosotros, como para que no intentemos responder desde el agradecimiento y la responsabilidad.

 

Autor del comentario: Juan de Dios Tamayo
(Sacerdote diocesano de Palencia)

 

 

 

LA VIÑA DEL SEÑOR ES LA CASA DE ISRAEL

 

Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.

Cuida la cepa que tu diestra plantó
y al hijo del hombre que tú has fortalecido.

La han talado y le han prendido fuego;
con un bramido hazlos perecer.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios del universo, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

 

 

 

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LECTURAS PARA LA SEMANA

 

 

LUNES, 9 DE OCTUBRE

 

Jon 1, 1 - 2, 1. 11. Jonás se puso en marcha para huir lejos del Señor.

Salmo: Jon 2, 3-5. 8. Tú, Señor, me sacaste vivo de la fosa.

Lc 10, 25-37. ¿Quién es mi prójimo?

 

En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». El respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo». Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

 

 

MARTES, 10 DE OCTUBRE

 

Jon 3, 1-10. Los ninivitas habían abandonado el mal camino, y se arrepintió Dios.

Sal 129. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Lc 10, 38-42. Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.

 

Yendo ellos de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

 

 

MIÉRCOLES, 11 DE OCTUBRE

 

Jon 4, 1-11. Tú te compadeces del ricino, ¿y no me he de compadecer yo de Nínive, la gran ciudad?

Sal 85. Tú, Señor, eres lento a la cólera y rico en piedad.

Lc 11, 1-4. Señor, enséñanos a orar.

 

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».

 

 

JUEVES, 12 DE OCTUBRE

 

1 Crón 15, 3-4. 15-16; 16, 1-2. Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado.

Sal 26. El Señor me ha coronado sobre la columna me ha exaltado.

Lc 11, 27-28. Bienaventurado el vientre que te llevó.

 

Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

 

 

VIERNES, 13 DE OCTUBRE

 

Jl 1, 13-15; 2, 1-2. El Día del Señor, día de oscuridad y negrura.

Sal 9. El Señor juzgará el orbe con justicia.

Lc 11, 15-26. Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

 

Algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. El, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí. Al volver se la encuentra barrida y arreglada”. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

 

 

SÁBADO, 14 DE OCTUBRE

 

Jl 4, 12-21. Echad la hoz, pues la mies está madura.

Sal 96. Alegraos, justos, con el Señor.

Lc 11, 27-28. Bienaventurado el vientre que te llevó. Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios.

 

Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».