La celebración estuvo presidida por el Obispo de la Diócesis, Mons. Esteban Escudero. El nuevo Deán, Mateo Aparicio de Juan sustituye a Ginés Ampudia Caballero quien ha desarrollado la labor de Deán durante los últimos cinco años. El nuevo Deán, nació en Meneses de Campos, el 26 de febrero de 1938. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1962. En la actualidad es Vicario Judicial, Juez Diocesano y canónigo de la Catedral desde hace 15 años.
Entre los retos que tiene el nuevo Deán están por un lado, la renovación de los estatutos del Cabildo para adecuarles al tiempo actual, ampliar la procedencia de los miembros del Cabildo, abrir la Catedral a la sociedad, cuidar la escuela de monaguillos y celebrar con la mayor dignidad posible la Liturgia.
El Cabildo de la Catedral es el colegio de Presbíteros que tiene encomendado celebrar las acciones litúrgicas más solemnes en la S.I. Catedral, además de otras funciones que el Derecho o el Obispo les confíen. El Cabildo de la Catedral palentina está compuesto en la actualidad por nueve miembros, el Deán es el que preside el Cabildo de la S.I Catedral.
Estas son las palabras de Don Mateo, tras tomar posesión de su nuevo cargo:
Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo, Excmo. Cabildo Catedral, amigos todos:
Entro hoy a presidir el Cabildo de esta Santa Iglesia Catedral de Palencia con cierta timidez e, incluso, os lo confieso, me ha asaltado en algún momento estos días el pensamiento de si no habría aceptado mi elección con una cierta ligereza. Es esta una Catedral cargada de Historia y llena de tanta belleza que sobrecoge un poco el hacerse responsable de un patrimonio que generaciones de cabildos a lo largo de los siglos han sabido conseguir con una finalidad: hacer resaltar la importancia de la Iglesia Madre de la Diócesis.
Sólo me anima el verme rodeado de mis hermanos canónigos, tanto los eméritos como los que estamos activos. Valoro de una manera especial la presencia de los tres Deanes que me han precedido: Mons. Eugenio Frechoso, D. Santiago Francia, y D. Ginés Ampudia… a quien hubiéramos vuelto a elegir, pero la edad del carnet (que la otra, no) lo impide. Le recordaremos como un hombre prudente, equilibrado, buen moderador del cabildo, dispuesto siempre a tapar las faltas de sus colegas, y profundo conocedor de la Catedral. Lleva muchos años aquí. Si mi autoridad alcanzara a tanto le pediría que escribiera sus memorias, de más de cuarenta años, para recuerdo de los mayores y advertencia de los que nos sigan. Muchas gracias, D. Ginés.
Muchísimas gracias a los tres, en nombre de todos, por vuestro acierto en dirigir el cabildo como convenía en cada momento. Nos gustaría seguir contando con vuestra experiencia y la de todos los jubilados. Sabéis que, por estatutos, seguís teniendo aquí vuestro sitio y vuestra voz.
En nombre de los Capitulares y el mío propio diré unas palabras que encierran el deseo y la esperanza de todos para nuestra querida Catedral palentina. No son novedades, sino ilusiones mantenidas seguramente durante toda su historia, con más o menos éxito:
Queremos una Catedral cada día más bella y más conocida. En los últimos años los canónigos, seguidos con fidelidad por los directores de su museo (aquí tenemos a Mons. Angel Sancho, excelente pregonero de esta joya) y fabriqueros, han logrado restaurar varias de sus capillas volviendo a ser la admiración de sus visitantes. Continuaremos llamando a las puertas de pequeños y grandes mecenas para seguir recuperando, para todos, los rincones más oscuros.
Al mismo tiempo queremos potenciar las visitas, convencidos de que es un buen mensaje religioso y cultural para el hombre de hoy. ¡Cuántas gracias tenemos que dar a las Religiosas Auxiliares Parroquiales que, al lado de D. Ignacio, han sabido contribuir al mejor orden y limpieza, al mismo tiempo que se han manifestado expertas guías catequísticas, ayudando a interpretar el arte de retablos, bóvedas y naves!
Quiero agradecer también públicamente la colaboración voluntaria de Mons. José Mariscal, como guía experimentado y confesor extraordinario.
Una catedral de todos y para todos: Iglesia Madre, la llamamos e Iglesia Madre es por estar aquí la Cátedra -es decir la sede desde donde la palabra del obispo tiene, simbólicamente al menos, más autoridad que en cualquier otra parte- y recibir de aquí los santos óleos y el crisma que transmiten y fortalecen la vida cristiana hasta el último rincón de la Diócesis. Nos gustaría que vinieran con frecuencia los cristianos de la ciudad y del resto de las parroquias a conocerla y celebrar la fe, sintiendo la fuerza de la Tradición apostólica viva y que los sacerdotes se encuentren como en su casa en cualquier momento. Al mismo tiempo que nos ofrecemos para seguir prestando la colaboración de algún canónigo los domingos a las Unidades Pastorales necesitadas de sacerdotes.
Una Catedral para Dios y su obra salvadora. Mucha riqueza artística tenemos. Lo puede apreciar el menos entendido, pero el fin de todo ello es honrar, alabar, celebrar, orar, adorar, predicar, anunciar a Jesucristo, evangelizar. Si no fuera así todo se desvirtuaría pronto. Por eso nuestro recuerdo agradecido ya en este momento a todos los que contribuyen a que las celebraciones litúrgicas, presididas por el Sr. Obispo o por los canónigos u otros sacerdotes, sean bellas y atractivas. Quiero citar expresamente a la Escuela de Monaguillos (fuente, además, de vocaciones al Seminario. El estar con fe tan cerca de Jesús contagia necesariamente). Y al Coro de la Capilla Clásica, reforzado extraordinariamente desde hace unos años, por los Niños de Coro. El mejor reconocimiento que se nos ocurre es que sigáis con la mayor ilusión. Hace falta sangre joven entre nosotros.
Queremos una Iglesia-Catedral, es decir, donde el Obispo tiene su sede propia, su Cátedra, que frecuente cuantas más veces mejor, no sólo en las grandes solemnidades, sino en las más ordinarias. En él, en el Sr. Obispo, en D. Esteban, quiere el Cabildo, como no podía ser de otra manera, apoyarse, con plena libertad para manifestarle nuestras propuestas, esperando siempre la guía oportuna en cualquier ocasión.
Con un recuerdo a la Virgen, el primer y mejor templo dedicado al Señor en este mundo y la mejor cátedra (asiento de la Sabiduría la llamamos), muchísimas gracias a todos de parte del Cabildo y de cada uno de sus miembros.