Domingo, 26 de Mayo de 2013
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San Rafael Arnáiz

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El blog de los seminarios de la diócesis destaca hoy el 74 aniversario de la muerte de San Rafael Arnáiz. Os dejamos el artículo completo  para que disfrutéis de su lectura. 

Hoy se cumplen 74 años del tránsito de San Rafael Arnáiz Barón. En la madrugada del día 26 de abril de 1938 voló desde la enfermería de la Trapa de San Isidro de Dueñas a la gloria eterna del cielo. Murió a los 27 años de edad, consumido por la sed y la fiebre que le ocasionaba la agresiva diabetes que padecía. Ya el día 22 de abril los monjes le notaron desfallecer. La secreción urinaria era abundantísima y muy cargada de azúcar. Todo esto le producía unos fortísimos dolores. La fiebre era muy alta y  se le presentaban delirios intermitentes… En la noche del domingo 24 tuvo lugar un episodio que nos relata su madre en Vida y Escritos:

… creyéndose solo en la celda de la enfermería levantose trabajosamente de su humilde cama, y con andar vacilante, apoyando sus manos temblorosas de fiebre a lo largo de las paredes, llegó hasta un grifo de agua fría al final de la galería. Apoyó sus labios ardientes en el frío metal…, pero no bebió. ¡Quería morir de sed!… ¡Sed tengo!, fueron las divinas palabras de Jesús en la Cruz, y Fray María Rafael quiso morir de sed, como murió Jesús. Al regresar a su celda, salióle al encuentro el Hermano enfermero, testigo de aquel acto de silencioso amor. –’No se apure, Hermano, que bien sé lo que hago’, fue la respuesta de Fray María Rafael a la cariñosa reconvención del enfermero“.

Sobre las 6 de la mañana del día 25 de abril se le administró la Unción de los Enfermos, pero ya no pudo recibir el viático. En ese estado pasó la noche del lunes 25. El Padre Teófilo, su confesor, nos narra también qué ocurrió en la madrugada del 26:

A las tres de la mañana del día 26, debía decir una misa regular a la Virgen. A Ella le pedí fervorosamente que el enfermo recobrara el uso de los sentidos. Después tuve el consuelo de saber que, efectivamente, había tenido un buen rato de plena lucidez y mejoría. Durante este tiempo reconoció al Padre Maestro y a otro Padre que le acompañaba. Y, aunque con ocasión de la mejoría procuraban infundirle esperanza de curación, Él les dijo serena y francamente que su fin llegaba y que no tardaría en irse al cielo, con cuya disposición de ánimo quedaron todos tranquilos. Hacia las seis de la mañana de ese mismo día entró en agonía Fray María Rafael“.

Según nos narran las crónicas del Monasterio, los momentos previos a su muerte fueron muy dolorosos. Mientras un sacerdote rezaba las recomendaciones del alma, el Hermano Rafael sufría indeciblemente los últimos zarpazos de su enfermedad. “Exhalado el postrer suspiro, su rostro recobró la placidez y la dulzura y con la sonrisa en los labios, como sumido en dulce y venturoso sueño, dejó la tierra el Hermano Rafael. Tenía 27 años“.

Toda la comunidad visitó en la celda de la enfermería los restos mortales de este joven Oblato que 10 días antes de su muerte había recibido de manos del Abad el escapulario negro, la correa y la cogulla. Fray Damián Yáñez, monje trapense y connovicio de Rafael ha escrito: “Una santidad ultraterrena resplandecía en el Hermano Rafael, y estoy firmemente convencido de que su alma voló directamente desde la humilde celda de la enfermería de la Trapa, a unirse estrechamente con Jesús y María a quienes tanto amaba, sin pasar por el purgatorio“.