En la fiesta de Epifanía, 6 de enero, venimos celebrando, año tras año, el Día del Catequista y el día del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME). Para tomar conciencia y profundizar en esta celebración, se lleva a cabo una campaña a nivel nacional, conocida como Campaña de Epifanía. Esta campaña se inicia eligiendo el lema más votado por los Delegados Diocesanos de Misiones, entre cinco lemas propuestos.
La Misión de salvación-liberación de todos los hombres y mujeres surge del seno de la Trinidad, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es el Hijo, que toma carne humana en un momento de la historia, el que nos da a conocer la Misión y viene a ponerla en marcha, iniciando así el proyecto del Reinado de Dios entre nosotros.
Cada uno de nosotros, creyentes en Cristo, tuvimos la gracia de recibir un día la semilla de la fe y, por nuestro bautismo, entrar a formar parte de la gran comunidad de creyentes en Cristo. Pero esa fe es un valioso tesoro que no debemos guardar para nosotros solos, sino que hemos de compartir y extender por todas partes. "Quien ha descubierto a Cristo, debe llevar a otros hacia Él", dice el Papa Benedicto XVI. Por eso, la misma voz de Cristo es la que nos dice hoy a nosotros: "Os envio al mundo entero".
Es Él quien nos envía, porque la Misión es de Dios uno y trino. Dios es el dueño de la mies, el amo de la viña. Nosotros somos los trabajadores, los enviados a colaborar en esta gran Misión, que da sentido a nuestra vida y la llena hasta rebosar.