Organizado por la Delegación de Pastoral con Jóvenes de la Diócesis de Palencia un año más, nos ponemos en marcha… y el Camino de Santiago será el escenario donde nuestros jóvenes podrán tener una experiencia de comunidad… de encuentro con otros y con lo que llevan en el interior de su corazón.
Unas jornadas en la que se recorrerá una parte del Camino Portugués Interior pasando por Porriño, Redondela, Pontevedra, Caldas, Padrón y el destino final en Santiago de Compostela.
En esta ocasión los participantes se dividirán en dos grupos… el primero de los grupos saldrá de Palencia el 29 de junio; y el segundo comenzará su viaje el 30 de junio. El destino final… Santiago de Compostela el 5 de julio.
Como en otras ocasiones todos podremos unirnos a su Camino… a través de la página web y las redes sociales de la Diócesis.
Camino de Santiago Portugués
Recorrido, Etapas y Distancias
1
Etapa 1
Porriño – Redondela
16,1 km2
Etapa 2
Redondela – Pontevedra
18,2 km3
Etapa 3
Pontevedra – Caldas
21,1 km4
Etapa 4
Caldas – Padrón
18,7 km5
Meta
Padrón – Santiago
24,8 km¡Ultr-eia! ¡Sus-eia!
Los jóvenes de hace ochocientos años tenían una maravillosa red social, que eran los caminos de peregrinación. Por toda Europa, se encaminaban hasta las tumbas de apóstoles, como la de Santiago en Compostela, de Pedro y Pablo en Roma, o a la Tierra Santa donde Jesús salvó a la humanidad. También visitaban lugares con reliquias, como la de la Santa Cruz en Liébana, el Santo Sudario en Oviedo, el Santo Cáliz en Valencia… Eran los trending topic de entonces, a los que aspiraban y se sumaban como tendencia: salían de casa, de sus valles y ciudades a menudo por una sola vez en toda su vida, y volvían para retomar la verdadera peregrinación, que es volver a la Casa de nuestro Padre Dios.
Eran rutas seguras, puesto que los canónigos de San Agustín y luego las órdenes militares cuidaban a los caminantes. En el caso de las chicas, la mártir Santa Marina era la razón perfecta para que los padres y madres las dejaran ir a Santa Mariña das Augas Santas, en Orense. Fueron a millares a Galicia, puesto que las tumbas de las mártires Cecilia en Roma, o Lucía en Sicilia, o Catalina en Alejandría les quedaban más lejos.
Cuando iban a Santiago, saludaban a los que volvían a sus destinos, diciéndoles: “¡ultr-eia!” (¡más allá, ea!) y los otros les respondían: “¡sus-eia!” (¡más arriba, ea!).
Nosotros empezamos cerca de Tui, donde está enterrado un fromisteño ilustre, el Beato Pedro González Telmo. Su estrepitosa caída del caballo cuando se encaminaba lleno de vanidad a la catedral de Palencia para hacerse con un alto cargo eclesiástico, le hizo recapacitar y consagrar su vida a anunciar el evangelio a los más pobres, en concreto a los marineros.
Os animo de todo corazón no sólo a andar el camino, sino sobre todo a hacerlo. Se puede caminar sólo con los pies, yendo más allá, y también con el corazón, yendo más arriba, en sintonía con el Corazón de Jesús, que se hace accesible, cercano, entrañable cuando le preguntamos: «Maestro, ¿dónde vives?». Y Él nos contesta: «venid y lo veréis». ¡Buen camino!
+ Mikel Garciandía Goñi

Etapa 1 - O Porriño - Redondela
Llamados por Jesús (Juan 1, 35-39)
Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo: «Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
ETAPA 2 - Redondela - Pontevedra
Llamados a estar con Él (Marcos 6, 30,32)
Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Etapa 3 - Pontevedra - Caldas de Rei
Llamados a convertir el Corazón (Marcos 10, 17-22)
Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Etapa 4 - Caldas de Rei - Padrón
Llamados a la comunión (Hechos 4, 32-55)
El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común.
Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado.
Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba.
Etapa 5 - Padrón - Santiago de Compostela
Llamados a la misión (Marcos 28, 19-20)
Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
Etapa 6 - Santiago de Compostela - Palencia
Enviados por la Iglesia (Mateo 11, 25-30)
En aquel tiempo Jesús dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos.
Sí, Padre, porque así lo has querido. Mi Padre me ha confiado todas las cosas; nadie conoce perfectamente al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera manifestar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy amable y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

