Queridos lectores, paz y bien.
Uno de los retos más desafiantes y de los aspectos más apasionantes en la tarea pastoral de la Iglesia son los jóvenes. Los adultos solemos hablar de ellos, a menudo cargados de prejuicios y de estereotipos. Pero en el ámbito de la fe, veo que algo está cambiando porque ya no podemos seguir hablando de ellos como una generación que se ha alejado sin más, sino como personas que ante una propuesta seria, son capaces de responder y de sorprendernos.