Martes, 14 Mayo 2019 13:48

Celebrando la Palabra - V Domingo de Pascua (19 de mayo)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del V Domingo de Pascua. 19 de mayo de 2019.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar una de estas frases: “EL AMOR ES LA SEÑAL” o “AMAOS COMO YO OS HE AMADO”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Al repasar nuestra historia, nos damos cuenta enseguida que hemos sido impactados por Dios y por Jesús. El mayor de estos impactos es su amor. El cariño que Dios nos tiene es inmenso, decisivo, entrañable. Jesús, como gran testigo de Dios resume todo su mensaje en este único consejo: “Amaos como ya os he amado”.

Que la Palabra, los símbolos y los gestos de esta celebración nos ayuden a profundizar en el compromiso del amor cristiano y en nuestra vocación de resucitados.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, alabemos juntos al Señor, que nos ha amado primero.

Acto penitencial

Tú que has vencido toda maldad y engaño: Señor, ten piedad.
Tú que haces el universo nuevo: Señor, ten piedad.
Tú, el mejor de los humanos: Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Padre bueno, Tú nos amas tanto que has querido redimirnos y hacernos tus hijos, enséñanos a sentir tu mirada siempre cercana y cariñosa y por el amor que tenemos a tu Hijo Jesús, concédenos la libertad verdadera y la vida que nos acaba. Por N. S. J.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La Palara de Dios insiste hoy en el horizonte de lo nuevo. El Apocalipsis nos habla de un cielo nuevo y una tierra nueva.

El Evangelio nos recuerda que Jesús resume todo en un nuevo y único mandamiento: “Amaos como yo os he amado”. “Esta será la señal por la que conocerán que sois mis discípulos “

Lecturas. Hch 14,20b-26.Salmo o canto. Ap 21,15a. Aleluya. Ju 13,31-33a34-35. Breve silencio.

Comentario homilético. Un mundo nuevo basado en el Amor es la gran utopía que perseguimos los cristianos, entusiasmados por la vida del Maestro y la revelación que nos hizo, mostrándonos el corazón del Padre bueno, comprometido con nosotros como un esposo enamorado, que solo piensa en hacernos felices; buscamos sin cesar su ayuda para poder ser consecuentes.

Él habita en nuestra casa. Aleja la muerte, el luto, el llanto, el dolor...

Muchas personas bautizadas en la Pascua del Cordero, viven esta experiencia, Se llama Reino de Dios. Es una experiencia progresiva, formidable, que abre, como ninguna otra, el horizonte de la luz pascual llenando la vida, de sentido.

En el “Reino de Dios” se respeta la dignidad de todas las personas; lo comunitario es el primer valor individual. Es posible vivir en este ambiente si ejercitamos el Evangelio, si miramos todo lo que acontece con ojos de resurrección, de luz nueva.

Resalta el evangelio que el amor no es sólo el termómetro de la calidad humana, de cualquier autenticidad personal, sino que es también y por antonomasia la señal que identifica o define a los cristianos. Así lo expresa Jesús: “La señal por la que conocerán que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros”.

Amar en cristiano es un reto y una meta inquietantes, un mandamiento viejo y siempre nuevo que resume toda la buena tradición, es la experiencia privilegiada de los primeros cristianos. Ellos entendieron que había llegado la hora de amar y que la palabra amor alcanzaba un sentido nuevo y especial.

Hoy tenemos que seguir afirmando que el amor es lo más bello de la vida humana. Y es, en gran medida, fruto del aprendizaje. Amar no es fácil para nadie; incluso es un arte, que requiere un conjunto de condiciones: sencillez, conocimiento personal, equilibrio, imaginación, constancia ... El Dios cristiano es un artista del amor; lo ha demostrado sobradamente. Por eso, vive en comunión y respira misericordia constantemente. (silencio de interiorización )

Credo

Oración de los fieles

Oremos por la Iglesia, para que el amor sea siempre la señal que distinga a los cristianos, roguemos al Señor.

Oremos por los pueblos que sufren, para que alcancen pronto esa “tierra nueva” que es paz, justicia y desarrollo, roguemos al Señor.

Pensemos en los que sufren nuestra falta de amor..., que esta oración nos impulse a reconciliarnos y a hacer siempre el bien, roguemos al Señor.

Oremos unos por otros, para que sepamos vivir el amor cristiano y trasmitirlo, roguemos al Señor.

Oremos por los que no han podido acompañarnos, por los enfermos y todos los que se sienten solos, roguemos mal Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. La gran señal que distingue a los verdaderos seguidores de Jesús es el amor. Al acercarnos a comulgar, han de resonar muy dentro las palabras del mandamiento nuevo: “Amaos como yo os he amado”.

Introducción al Padre nuestro

A Ti, Señor, que inspiras hondos ritmos,
que llenas de amor nuestro misterio
y nos vas encendiendo la alegría
a impulsos de ternura desatada...

A Ti, presencia ardiente, que nos urges
caminos de pasión y de esperanza
donde el don de sí mismo es una fiesta
de comunión que a tu verdad nos alza ...

A Ti, que con tu mano nos proteges
del sinsentido que enflaquece el alma
y con tu brazo abrazas nuestras horas,
poblándolas de música callada...

A Ti, hondura nuestra, que revelas
en nuestro ser tu Ser de pura Gracia
y das al que te busca encuentro fuerte
en su propia verdad no traicionada…

A Ti, Señor la gloria por los siglos,
la gratitud, el canto, la alabanza...
Que nuestra vida te celebre siempre
como Dios de amor que nos levantas.

A Ti, Dios y Padre en comunión con toda la Iglesia
te rezamos en nombre de Jesús: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: canto

Acción de gracias

Te damos gracias, por el don del amor que acrecienta las ganas de vivir .

Te damos gracias por la fraternidad que experimentamos y por las personas que enriquecen la convivencia con sus valores humanos.

Te damos gracias porque nosotros mismos estamos construyendo tu Reino cuando acogemos a los hermanos en tu nombre.

Gracias, Señor, por el Evangelio y por la espiritualidad que entona y corrige nuestra relación.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Monición final. Hemos vuelto a recordar que para Jesús no hay otra verdad ni otro mandamiento superior al amor. Tampoco hay otra señal que defina mejor la identidad de un cristiano. Superemos, pues, todas las resistencias que podamos sentir para amar a los demás. Y pidamos a Dios que nos ayude, para que este amor humano y divino que hemos celebrado impregne nuestra vida por completo. recordemos esto: creerán que somos seguidores de Jesús si amamos como Él. No hay otro testimonio más evidente. Buena y santa semana para todas y todos.

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