Miércoles, 24 Julio 2019 11:37

Celebrando la Palabra - XVII Domingo Tiempo Ordinario (28 de julio)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del XVII Domingo del Tiempo Ordinario. 28 de julio de 2019.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar delante del altar un cartel con una de estas frases: “Enséñanos a orar” o “La oración alimenta la vida”

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Orar es mirar a Dios con amor y agradecimiento, descubrir el Él un corazón de madre y experimentar la salvación como un regalo.

Orar es mirar a Jesús para entender la vida como Él: vida generosa, de calidad, con sentimientos y actitudes de verdadero creyente.

Orar es colaborar con la labor que el Espíritu va realizando calladamente en nosotros. Celebremos el valor de la oración que Jesús nos enseña con su palabra y testimonio.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, Dios nos ora por Jesús. Bendigamos su santo nombre.

Acto penitencial

Porque lejos de Ti desbarramos, Señor, ten piedad.

Porque queremos convertirnos, Cristo, ten piedad.

Porque te necesitamos, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración

Padre nuestro, haz que sintamos siempre tu presencia protectora, para vivir como hijos tuyos. Que tu misericordia sea siempre nuestro mayor consuelo, de tal manera que los bienes de este mundo no nos impidan estar siempre unidos a Ti. Por J. N. S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura es un precioso pasaje de oración de intercesión: Abraham pide a Dios que perdone a los habitantes de Sodoma y les salve la vida.

La segunda lectura ensancha el panorama creyente: Por la vivencia del bautismo podemos comprender mejor el dinamismo pascual: Sepultados con Cristo, pero resucitados con Él a una vida nueva porque Dios nos ha perdonado.

El Evangelio describe cómo Jesús enseña a orar desde la vida y desde el propio testimonio. Para los Cristianos la oración es una actitud y una forma de estar en el mundo: en comunión con Dios y con los hermanos.

Lecturas. Gn 118, 20-32. Salmo o canto. Col 2,12-14. Aclamación. Lc 11, 1-13. (breve silencio)

Comentario homilético. La oración es una de las experiencias humanas más profundas y decisivas. Tal vez sea lo más dinámico y humanizador que las personas podamos experimentar. Nos damos cuenta, sin embargo, que hay personas que rezan mucho y su vida no experimenta ningún cambio profundo, lo cual nos lleva a pensar si rezamos como Jesús nos enseñó. ¿...?

Si rezamos desde el corazón y con un sentido profundo de la realidad, estaremos haciendo oración, de lo contrario “rezaremos oraciones” formulas, que no hemos hecho vida.

Jesús es maestro de oración, no solo por su doctrina, que también la tiene, sino sobre todo por su testimonio. Es un creyente que necesita orar la vida, es decir: vivir constantemente la comunión con el Padre en el Espíritu.

La verdad es que Jesús nace y crece en un pueblo religioso con una larga tradición orante. Desde niño vive en un ambiente de un gran arraigo oracional. Pero su estilo de orar tiene grandes y nuevas peculiaridades: respira una admirable y suprema comunión con Dios. Además, la oración es para Él su centro vital, una fuente de energía, un alimento necesario para su militancia y fidelidad. Verlo orar impresiona tanto a los discípulos que un día le dicen: “Enséñanos a orar”. y Jesús les revela la oración que resume su sentido de la vida. Una oración que solo podía brotar de un hombre lleno de Dios, dotado de una personalidad sensible y solidaria. La Iglesia la ha hecho propia desde el principio y la incorporó a su liturgia.

El padrenuestro es la oración cristiana por excelencia. Tiene que ver con grandes cuestiones de la existencia personal y social de los hombres y las mujeres de todos los tiempos. Nos sitúa ante Dios como Padre y ante los demás como hermanos y ante las cosas como dones que hemos de saber acoger y compartir.

Como oración de los hijos de la luz, el padrenuestro nos impulsa a la construcción del Reino de Dios poniendo en juego la espiritualidad humanizadora de las bienaventuranzas.

En resumen, a la luz de Jesús, y como maestro de oración y siguiendo la tradición oracional de la Iglesia podemos decir que la oración cristiana es: Oración al Padre, que en desbordamiento de gracia y cariño nos invita a vivir en comunión con Él. Oración por Jesús, el Señor, el único Mediador, por quien todos somos convocados a ser criaturas nuevas. Oración en el Espíritu que el Padre y Jesús nos regalan. La mayor experiencia orante del cristiano es percibir que reza movido por el Espíritu Santo. (silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Para que la Iglesia disfrute del don de Jesús y lo sepa difundir con entusiasmo, roguemos al Señor.

Para que los pueblos vivan en paz y prosperidad, roguemos al Señor.

Para que los cristianos y cristianas irradiemos el valor de ser testigos, roguemos al Señor.

Para que el Espíritu nos colme de energía y de consuelo, roguemos al Señor.

Para que en cada jornada hagamos vida la oración del padrenuestro, roguemos al Señor.

Para que sepamos orar por todos los que lo necesitan, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. La oración de Jesús es también la oración de la Iglesia, nuestra oración. Por eso, el padrenuestro nunca ha de ser una fórmula para nosotros, sino el testamento orante de un creyente tan singular como Jesús. La comunión con Él nos pone a tono para rezar su oración como conviene.

Canto

Introducción al Padrenuestro

Padre Santo,
con gratitud nos sale del alma una plegaria de bendición.

A la par que hemos crecido te hemos ido descubriendo.
Somos una pequeña comunidad
pero sentimos un gran deseo de alabarte.

La persona humana de Jesús, lleno de fe y de comunión
es para nosotros el gran símbolo de oración comprometida.

Padre, tú no estás pasado de moda...
Eres tan necesario hoy, como lo has sido ayer y lo serás siempre,
Tú oras nuestros días, nuestros caminos.
Cuentas con nosotros para hacer el Reino
y nos invitas a permanecer en el seguimiento de Jesús.

El Evangelio nos estimula y alimenta.
El Espíritu nos entusiasma y enciende el alma.

Animados por el ejemplo de tantos testigos
y desando que la vida exprese lo que rezamos,
te decimos, unidos a Jesús, en el Espíritu
la oración de los hijos y los hermanos: Padre nuestro.....

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: Canto

Acción de gracias (espontaneo) se invita a la asamblea que exprese su agradecimiento.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Orar la vida: el quehacer y la misión de cada día.

Bendición

Monición final. El caminar de Jesús fue firme y sólido. Fue luchador y valiente como el que más. Estuvo cercano a los más tirados y olvidados de su tiempo. Sembró una manera distinta de vivir. Fue libre frente a toda tentación... Jesús alimentó tanta fortaleza y coherencia en la oración; la cultivaba de manera constante. Como cristianos, necesitamos orar para mantener altos niveles compromiso y para que nuestra estatura se acerque un poco a la talla humana de Jesús.

Canto final y despedida.

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