Lunes, 03 Enero 2022 17:14

Celebrando la Palabra - El Bautismo del Señor (9 de enero)

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Celebración de la Fiesta del Bautismo del Señor. Ciclo C. 9 de enero de 2022.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Símbolos bautismales: Cirio, vestidura blanca, agua, concha

Poster con fotografías de bautismos

Cartel con una de estas frases: “Tú eres mi Hijo amado” o “El bautismo compromete”.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de entrada. Al acabar el tiempo de Navidad, la Iglesia nos presenta la escena del bautismo de Jesús. Es la primera muestra publica de su actividad entre nosotros. Él, siempre quiso ser uno más entre las personas y por eso, se pone en la fila con la gente que esperaba ser bautizada por Juan. San Lucas lo recoge y nos lo cuenta con toda claridad: “En un bautismo general Jesús también se bautizó”

En este día podemos recordar nuestro bautismo.

Renovar nuestra condición de bautizados significa: confirmar que queremos ser de los del grupo de Jesús, que merece la pena orientar nuestra vida a su estilo.

Canto (un solo Señor)

Saludo. Hermanos, fuimos bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Bendigamos a Dios que nos ha ungido y sellado con su Espíritu y nos acompaña en los avatares de la vida.

Acto penitencial

Porque fallamos mucho como hijos de Dios, Señor, ten piedad.

Porque muchas veces no seguimos tus pasos, Señor, ten piedad.

Porque nuestra comunidad puede mejorar mucho para seguirte mejor, Señor, ten piedad

Gloria

Oración. Dios, Padre bueno, que, en el bautismo de Jesús, en el Jordán, quisiste revelar que Él era tu hijo amado enviándole tu Espíritu Santo. Concede a todos los que creemos en Jesús, que, renaciendo a la vida nueva por la fe y el bautismo, vivamos siempre en el Amor y el respeto a todo lo que Tú amas. Por N. S. J.C.

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura de Isaías manifiesta que el “siervo de Dios”, mensajero de su verdad, es decidido y respetuoso cumpliendo su deber, sabe conjugar la justicia con la misericordia, porque rebosa espíritu del Señor. Desde muy pronto las comunidades cristianas vieron en este texto una profecía que encaja muy bien con el modo de proceder de Jesús.

La segunda lectura recoge un discurso de San Pedro. Asegura que Dios no hace distinciones. Y presenta a Jesús como la persona llena del Espíritu y que ha pasado por esta tierra nuestra haciendo el bien.

El evangelio nos presenta a Jesús mezclado entre las personas que hacen fila para bautizarse, Juan pone a Jesús por delante y marca con sus palabras la supremacía de Jesús, y es, en la sencillez de aquel gesto del bautismo de Juan, donde se muestra la verdad sobre Jesús, “ES EL HIJO AMADO DEL PADRE”.

Lecturas. Is 42,1-4.6-7. Salmo o Canto. Hch.10,34-38. Aclamación. Lc. 3,15-16.21-22

Comentario homilético. Con la fiesta del Bautismo de Jesús termina el tiempo litúrgico de Navidad y, comienza el tiempo ordinario. Este domingo hace como bisagra, cierra un tiempo y abre otro, une la infancia y la vida oculta de Jesús, con su presentación como Mesías. Es como si en unos momentos pasáramos muchas páginas de la vida de Jesús, porque ya tenemos delante al hijo de Dios adulto, dando la cara en lo que va a ser su misión. Parce como si el año litúrgico tuviera prisa por presentar cuanto antes su talla humana y redentora.

Una de las primeras escenas de Jesús adulto, comprometido con Dios Padre y con su Reino, es esta del Jordán, cuando aparece como un hombre más y, pide a Juan el bautismo de conversión. Para los contemporáneos de Jesús el bautismo era un rito penitencial por el que se reconocían pecadores, pero arrepentidos y dispuestos a vivir en obediencia creyente. Jesús se mezcla con su pueblo, se hace uno con los que se sienten necesitados de Dios y en un bautismo general también Él se bautizó. Y es en ese momento de unión con sus hermanos cuando Dios lo reconoce como su HIJO AMADO. De esta manera comenzó la andadura redentora de Jesús.

Solidario con la condición humana y salvador, como el siervo del que habla Isaías, Jesús es el gran testigo y profeta, elegido y preferido, lleno de Espíritu, desbordante de razón y de justicia, capaz de establecer el nuevo derecho. Nadie, como Él, puede abrir los ojos a los ciegos, liberar a los cautivos, curar a los que andan medio quebrados, como una caña cascada. Por eso se volcará con todos los necesitados, con los oprimidos por el mal y la angustia, Él es una esperanza firme para los que quieran cambiar, llenar su vida de sentido, de espiritualidad.

Esto que comenzó en Galilea con Jesús, lo continúa la Iglesia a lo largo de los tiempos; entre luces y sombras, está al servicio de esa causa, su única causa: El Reino de Dios. Ahora nos toca a nosotros difundir su espiritualidad, su Evangelio, su dinamismo.

Fuimos bautizados con agua y con Espíritu Santo, y vamos tomando conciencia de la responsabilidad y el compromiso que supone nuestro Estar-Ser: bautizados-consagrados; tomamos conciencia de que somos Iglesia de Jesús. Este sacramento nos capacita para pasar de lo viejo a lo nuevo, de lo que no produce vida, a crear vida, para estar disponibles para la causa del Reino. El bautismo asumido con fe adulta, es un pronunciamiento público por el ideal del Evangelio, un proyecto humano de excelente calidad, un talante lleno de coraje y de espiritualidad humanizadora, un modo de vivir atractivo y en sintonía con las aspiraciones más nobles que todos llevamos dentro; pero también un estilo arriesgado, difícil y frecuentemente atravesado por la cruz.

Esta es nuestra vocación, por ahí van las cosas que nos comprometen responsablemente para trabajar en favor de la HUMANIDAD NUEVA.

Credo. Hermanos y hermanas, por el bautismo fuimos sepultados con Cristo para vivir una vida nueva. Vamos ahora renovar nuestra fe recordado el compromiso bautismal:

• ¿Renunciáis al pecado como negación de la verdad, del amor y de Dios?
   Sí, renuncio
• 
¿Renunciáis a todas las seducciones del mal?

   Sí, renuncio.
• 
¿Creéis en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra?

   Sí, creo.
• 
¿Creéis en Jesucristo, nuestro Señor?

   Sí, creo.
• 
¿Creéis en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

   Sí, creo.

ORACIÓN: Dios Padre, que nos regenero por el agua y el Espíritu y nos concedió el perdón de los pecados, nos guarde en su gracia para la vida eterna. Amén.

Gesto. Se asperja a la asamblea.

Oración de los fieles.

Para que la Iglesia sea un signo elocuente del mensaje de Jesús, Roguemos al señor.

Para que la sociedad se abra al Evangelio, Roguemos al Señor.

Para que todas las personas que creemos en Jesús, apoyemos las iniciativas humanitarias de nuestro entorno, Roguemos al Señor.

Para que los nuevos cristianos y cristianas, renacidos en el bautismo, encuentren en nuestras comunidades, calor, acogida y una vivencia autentica del Evangelio, Roguemos al Señor.

Para que la familia sea la primera escuela de fe, testimonio de amor y respeto a la Vida, Roguemos al Señor.

Ofrenda

Vestidura blanca: Padre, nos quieres de verdad como hijos, ayúdanos a vivir la vocación bautismal.

 

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. El bautismo de Jesús fue un gesto muy significativo de comunión con nuestra debilidad. Nuestro bautismo es un símbolo de comunión con Jesús y con la comunidad. Que el pan de la vida refuerce esta comunión plural.

Canto (El agua del Señor)

Introducción al Padre nuestro

Te bendecimos, Padre con toda el alma
porque te has revelado de una manera impresionante en Jesús,
tu Hijo amado, predilecto y ejemplar.

Él ha descendido hasta lo más hondo de la condición humana
y ha cargado con los pecados de todos,
nos ha ido aliviando con espíritu reconciliador.

¡Que delicadeza y maestría ha tenido para abrirnos lo ojos!
Con qué respeto nos libera y nos convoca a hacer el bien.

No hay duda: Sólo los ungidos por la fuerza del Espíritu
son capaces de repetir hazañas semejantes.

Gracias, Padre, por la fe y por la vocación bautismal.
Gracias por tu cielo abierto y volcado hacia nosotros.

Reconociendo tu cariño y queriendo ser dignos hijos tuyos
te decimos, en comunión con toda la iglesia
y sintiéndonos hermanos de todos,
la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión: Canto

Acción de gracias

La cosa empezó en Galilea,
donde unos hombres sencillos del pueblo
se pusieron manos a la obra, dispuestos a sembrar la semilla
que el Maestro había puesto en sus manos.

Nos referimos a Jesús de Nazaret.

La cosa comenzó en Galilea,
donde unos paisanos sin títulos universitarios,
pusieron la mano en el arado y no volvieron la vista atrás.

Gracias a ellos, a su fuerza para dar la cara, hoy estamos celebrando
que, aquello de Galilea sigue VIVO Y DANDO VIDA. NOS REFERIMOS A JESUS.

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Vivir a la altura de Jesús, cómo prometimos al asumir el bautismo.

Oración después de la comunión (Se toma del misal)

Bendición

Monición final. El bautismo es una experiencia que marca para toda la vida. Por ella valoramos el seguimiento de Jesús y la pertenencia a la Comunidad. Los cristianos y cristianas tenemos que procurar vivir la aventura liberadora del Evangelio con todas las personas de buena voluntad. esa es la misión que rubricamos siempre que renovamos el bautismo. Ahora salimos a la calle para seguir construyendo el Reino de Dios.

Canto final y despedida.

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