Lunes, 29 Enero 2024 13:28

Celebrando la Palabra - V Domingo del Tiempo Ordinario - (4 de febrero)

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Material para el Animador de la Palabra.

Celebración del V Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 4 de febrero de 2024.

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1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar un cartel con una de estas frases: “La vida es un servicio” u, “Orar ayuda a comprometerse”.

 

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Un cordial y fraterno saludo.

En el fondo de nuestro corazón todos amamos la vida, por eso la cuidamos de muchas formas: ejercicios físicos, dietas saludables, acudimos al médico si sentimos alguna molestia. Todos queremos vivir y ser felices.

Sin embargo, cuántas veces nos quejamos de la vida; comentarios sobre nuestra fragilidad, nuestra debilidad, la desilusión o la mala suerte.

¿Hay alguien que no se haya quejado alguna vez?

Hoy como ayer no faltan desgracias, los problemas, los sufrimientos y un sin fin de preocupaciones. Nosotros tenemos la gran suerte de poder contar con la orientación de Jesús y con la ayuda de la oración. Jesús se agarró fuertemente a este recurso. Tanto que, incluso cuando la gente lo buscaba, Él consideraba, en ocasiones, que es preferible orar que actuar.

Canto

Saludo. Hermanas y hermanos, bendigamos al Señor que nos impulsa a levantar la vida.

Acto penitencial

Porque eres bueno y compasivo, Señor, ten piedad.

Porque eres luz para todos, Cristo, ten piedad

Tú que curas y salvas por completo, Señor, ten piedad.

Gloria

Oración. Vela, Señor con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que solo en Ti a puesto su esperanza. Por J. N. S. Amén

 

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. El problema del mal y, en particular, el del dolor del inocente ha puesto a las personas en crisis desde siempre. Se trata de un problema que somete la fe a una dura prueba.

Job es un personaje simbólico que habla en nombre de todos. Se expresa con quejas y preguntas... se cuestiona el sentido de la vida. El libro de Job no tiene propiamente respuestas, pero ayuda a las personas a aceptarse, a superar sus debilidades y luchar contra el mal.

En la segunda lectura, San Pablo se presenta confesando que es sólo un servidor del Evangelio que anuncia. Dar a conocerlo es una gran suerte para él y merece cualquier esfuerzo.

Jesús revela igualmente que anunciar el Evangelio con gestos y palabras es su principal tarea. Y para hacerlo bien, busca ocasiones de intensa oración

Lecturas. Jb 7,1-4.6-7. Salmo o canto. 1Co 9, 16-19.22-23. Aclamación. Mt 1,29-39. Breve silencio.

Comentario homilético. Como nos han dicho ya en la monición a las lecturas; la cuestión que está latente en el Libro de Job es el sentido de la vida, una cuestión de tremenda actualidad... nos asalta por todas partes, El debate es tan fuerte que, que nos podemos sentir como él... en un laberinto sin salida... La vida es una esclavitud penosa, una pasión inútil, un trabajo duro que hay que hay soportar... así... no merece la pena vivir.

Si la realidad fuera tan cruda y chata, si no hubiera otras perspectivas, hoy pensaríamos como Job. Pero, gracias a Dios, no es así. La vida tiene un gran sentido si se pone al servicio de un gran y bello ideal. Cuando una persona vive con un ideal no solo le brillan los ojos y le canta el alma, sino que le falta tiempo para desarrollar tantas iniciativas como le surgen dese el interior.

No obstante, hay que reconocer que no es fácil mantener la ilusión, el entusiasmo a lo largo de la vida, seguir un ideal y mantenerlo toda una vida requiere un talante muy especial, creo que humanamente es imposible... Pero nosotros contamos con la ayuda y la compañía de Jesús y su mensaje para hacer camino con su ayuda y su talante de líder respetuoso y a la vez exigente.

Seguramente lo hemos experimentado todos alguna vez: Cuando el Evangelio se convierte en el motor de la vida, es que ha entrado tan dentro de nosotros que no nos queda más remedio que anunciar, pregonar aquello que nos llena de vida y de esperanza. Y de una manera voluntaria y gratuita. así de intenso es el testimonio personal que nos comenta San Pablo. El deber que siente como creyente, después de haber sido alcanzado por Jesús, es evangelizar. Es una necesidad, una responsabilidad, una urgencia irrenunciable: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio”! Este debe de ser el compromiso de todo apóstol: tú, yo, nosotros...

El pasaje evangelice que hemos proclamado resalta cómo la gente, necesitada de salud y salvación, busaca a Jesús y cómo Él sabe compaginar compromiso y oración. Ambas cosas son importantes, pero hay que saberlas armonizar con equilibrio. Para Jesús la oración es una constate en su vida y el motor de su actividad. Nos hace tomar conciencia de que el activismo no nos de dominar. Por eso en muchas ocasiones debemos hacer como Él, retirarnos en silencio orante, aunque sepamos que muchos nos buscan, nos necesitan. Todo a su tiempo. La evangelización y todo lo que de ello se deriva, pierde mística y gancho si no se nutre y se sustenta en la oración.

Gran ejemplo el que nos deja Jesús: por un lado, la sensibilidad y cercanía con los que sufren; por otro, profunda condición creyente y orante. Si alguien dice que no tiene tiempo de rezar, porque tiene mucho que hacer, no ha entendido a Jesús. Sinceramente la actividad, por noble que sea, nunca puede justificar la falta de oración. Silencio de interiorización

Credo

Oración de los fieles

Oremos, para que en todos los pueblos se trabaje por una convivencia en paz, fruto de la justicia y el perdón, roguemos al Señor.

Oremos para que los cristianos cumplamos con el compromiso de ser sal y luz en medio de nuestra realidad cotidiana, roguemos al Señor.

Abramos la sensibilidad para apoyar todas las campañas, cuyo fin es ayudar a los que sufren marginación o desamparo, roguemos al Señor.

Oremos los unos por otros para que nuestra vida glorifique a Dios que nos ha amado primero, roguemos al Señor.

 

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Los cristianos debemos vivir con tanta densidad evangélica que resultemos ser símbolos de la bondad de Dios. Que la comunión refuerce nuestro compromiso de testigos.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Recibe, Padre, nuestra confesión de fe
y el canto de agradecimiento por Jesús,
que hace presente tu gran bondad
acogiendo a los pobres y a los pecadores
y curando todos los males que nos debilitan.

La gente lo buscaba apasionadamente
porque es compasivo y sabe ayudar.
Nadie comprende, anima y salva como Él.

Padre, ¡qué suerte haber conocido a Jesús!
¡Bendito el Evangelio que nos abre los ojos,
nos cura las heridas del corazón
y nos ayuda a mirar la vida con esperanza!

Entusiasmados con la personalidad de Jesús,
te damos gracias por este hermano mayor, sencillo y cercano,
dedicado a hacer felices a los demás,
evangelizador orante que dialoga su misión contigo.

Nosotros que tratamos de seguir su aventura,
también sentimos la urgencia de evangelizar.

En comunión con Él y con toda la Iglesia,
esperanzados y convertidos,
te decimos juntos la oración de los hijos y hermanos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias

Padre, te glorificamos por la luz que nos proporciona el Evangelio para hacer fraternidad.

Te damos gracias porque podemos ser símbolos tuyos en medio de la gente.

Padre, que crezca en nuestro pueblo el valor del compartir.

 

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Dar gloria a Dios con las obras y con la vida diaria .

Oración después de la comunión (se toma del misal)

Bendición

Monición final. Hemos destacado el compromiso testimonial de ser sal y luz dentro de nuestros ambientes. Hemos resaltado también nuestra vocación a simbolizar con la vida que Dios es bueno. Que nos quede muy grabado cómo Dios cuenta con nuestra colaboración responsable. En compartir está la solución de muchas necesidades y problemas. Dejémonos acompañar por el Señor y que la semana nos resulte enriquecedora.

Canto final y despedida.

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