Sábado, 24 Noviembre 2018 12:22

25 de Noviembre. Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

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Dan 7, 13-14. Su poder es un poder eterno.

Sal 92. El Señor reina, vestido de majestad.

Ap 1, 5-8. El príncipe de los reyes de la tierra nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios.

Jn 18, 33b-37. Tú lo dices: soy rey.

 

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

 

 

COMENTARIO

 

Hoy se celebra el último domingo del Tiempo Ordinario y también cerraremos el año litúrgico que corresponde al Ciclo B. Terminamos este tiempo con la Solemnidad de Jesucristo, Rey de Universo.

Por medio del relato de la Pasión de Cristo el evangelista San Juan nos hace una descripción de las características de un verdadero rey y todo lo que conlleva su reinado. Quizá a nosotros nos  suene un poco raro, pues estamos acostumbrados a otro tipo de "rey". Este Evangelio, a pesar de haberlo escuchado el Domingo de Ramos, nos viene con un distintivo, en otro momento de nuestra vida, en otro contexto.

Desde el antiguo Testamento ya se esperaba la venida de un rey, pero el pueblo tenía otra concepción de rey: con poderes humanos, lujoso, que dominara, que recibiera todos los honores, y que sus leyes  se basasen en las humanas (violencia, esclavitud, opresión…). Dios en su infinito amor envió a su Hijo, y no lo reconocieron.

¡Qué rey! Mirémosle: sencillo, obediente, despojado, servicial. Y aún más: tuvo una corona de espinas, los azotes e insultos fueron sus honores, y al final le dieron la cruz como trono.

Toda la vida de Jesús ha sido una propagación del Reino. Y en el Evangelio que hoy leemos, Jesús ha sido interrogado; fijémonos bien en sus respuestas, ¡qué misterio, qué sabiduría expresa en sus palabras!

Delante de un gobernador desconcertado Jesús se revela como rey, contrario al hecho anterior cuando la querían hacerle rey. Ahora en el ejercicio de su libertad, de su entrega total, cumple la voluntad de Padre y además nos enseña que su reino no se somete  a leyes humanas, las de nuestro mundo. Su reinado se basa en la verdad. Jesús es este hombre del cual nos habla la primera lectura, este que reinó, reina y reinará eternamente, independientemente de nuestra naturaleza herida por el pecado. Porque "a Él se le dio poder, honor y el reino, su poder es eterno, no cesará, su reinado no se acabará".

Con su pasión y muerte Jesús nos da la clave para que  reconozcamos su realeza: vivir en la verdad, en la entrega al Padre y a los demás, escucharlo a Él que es la Verdad siendo testigos de su amor.

Por medio de estas palabras pedimos al Señor que nos conceda la mirada de fe hacia Él, y así todos los días le serviremos y le permitiremos que reine en nuestras vidas.

 

MEDITACIÓN

 

¿Qué es lo que hago en concreto para que el Señor reine en mi vida?

¿Reconozco su realeza en mi vida?

 

ORACIÓN

 

“Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey de Universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén”. (Oración colecta)

 

Autoría del comentario: Comunidad de Monjas Dominicas
Monasterio Nuestra Señora de la Piedad (Palencia)
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LUNES, 26 DE NOVIEMBRE

 

Ap 14, 1-3. 4b-5. Llevaban grabados en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre.

Sal 23. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

Lc 21, 1-4. Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas.

 

Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos pequeñas monedas, y dijo: «En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

 

 

MARTES, 27 DE NOVIEMBRE

 

Ap 14, 14-19. Ha llegado la hora de la siega, pues ya está seca la mies de la tierra.

Sal 95. Llega el Señor a regir la tierra.

Lc 21, 5-11. No quedará piedra sobre piedra.

 

Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».

Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

 

 

MIÉRCOLES, 28 DE NOVIEMBRE

 

Ap 15, 1-4. Cantaban el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.

Sal 97. Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Lc 21, 12-19. Todos os odiarán a causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

 

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré boca y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

 

 

JUEVES, 29 DE NOVIEMBRE

 

Ap 18, 1-2. 21-23; 19, 1-3. 9a. Cayó la gran Babilonia.

Sal 99. Bienaventurados los invitados al banquete de bodas del Cordero.

Lc 21, 20-28. Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

 

Y cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son días de venganza para que se cumpla todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

 

 

VIERNES, 30 DE NOVIEMBRE

 

Rom 10, 9-18. La fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo.

Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.

Mt 4, 18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

 

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

 

 

SÁBADO, 1 DE DICIEMBRE

 

Ap 22, 1-7. Ya no habrá más noche, porque el Señor los iluminará.

Sal 94. Maranatá. ¡Ven, Señor Jesús!

Lc 21, 34-36. Estad despiertos, para que podáis escapar de todo lo que está por suceder.

 

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

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