Viernes, 15 Febrero 2019 16:19

VI Domingo del Tiempo Ordinario. 17 de febrero de 2019

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

Hoy en el evangelio leeremos las Bienaventuranzas. Nos las cuenta san Lucas, el evangelista de la misericordia. En lugar de las ocho bienaventuranzas que narra san Mateo, san Lucas las cuenta de una forma peculiar. Primero, nos ofrece cuatro modos de ser feliz, dichoso o bienaventurado de modo positivo y que podemos identificar con facilidad. Y así nos dice, son bienaventurados los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y los que son odiados y rechazados. En palabras del Papa Francisco, dichosos ante Dios son los excluidos de nuestra sociedad.

Pero por si aún no queda claro, san Lucas insiste desde otra perspectiva. Lo hace con cuatro lamentos y quejas de Jesús que se duele de los ricos, de los que están saciados de todo, de aquellos que se ríen de los demás y aquellos pagados de orgullo que se consideran llenos de fama en este mundo.

Después de 2000 años de cristianismo nos sorprende y provoca rechazo esta propuesta de Dios para nosotros porque sigue siendo contraria a lo que la mayoría aspiramos y deseamos. No queremos ser pobres, ni pasar hambre, ni llorar, ni que nos persigan. No nos cabe en la cabeza cómo van a ser felices los pobres, los hambrientos y los que sufren.

Solo lo entenderemos si queremos imitar a Jesús y descubriendo que la salvación pasa por gestos de amor, como Él hizo, con los excluidos. El plan de Salvación está destinado a hacer felices a los hijos necesitados de la familia de Dios.

Por eso las bienaventuranzas son siempre un camino que hay que ir recorriendo a lo largo de toda nuestra vida de fe. Pidamos gracia al Señor para que sepamos entenderlas y vivirlas.

 

Comentario: José María de Valles
Delegado Diocesano de Liturgia

 

 

Jer 17, 5-8. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.

Sal 1. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

1 Cor 15, 12. 16-20. Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido.

Lc 6, 17. 20-26. Bienaventurados los pobres. Ay de vosotros, los ricos.

 

 

Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas.

Visto 110 veces Modificado por última vez en Viernes, 15 Febrero 2019 16:21

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

La Diócesis de Palencia

Obispado de Palencia
C/ Mayor Antigua, 22
34005 - Palencia (ESPAÑA)
Teléfono: 979 70 69 13
Fax: 979 74 53 14
Enviar Mail