Domingo, 04 Octubre 2020 12:00

Producir frutos

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

Comentario al Evangelio del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario.

José María de Valles. Delegado diocesano de Liturgia

 

Escuchad otra parábola: «Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los ñutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

(Mt 21, 33-43)

 

 

La parábola de los labradores, arrendatarios de la viña que se niegan a dar al dueño los frutos que le corresponden, que se rebelan contra su señor nos propone nuestro papel en los planes de Dios. No somos dueños, no nos atribuyamos la propiedad de lo que solo es un encargo y tarea que el Señor nos propone.

La parábola de la viña no contrapone una vida productiva contra otra improductiva. No dar frutos es posible. Una mala cosecha puede darse por falta de lluvia, por mal tiempo o por otras razones. Podemos entender que la razón para no pagar la renta fuera no poder cumplir con la obligación del contrato de arrendamiento porque el amo exigiera mucha cantidad o que la cosecha o la vendimia hubiera sido escasa y no llegaría para pagar lo estipulado. Pero ninguna de estas opciones se baraja.

El campo ha dado fruto y el propietario, el dueño, reclama su renta. La parábola insiste en la reclamación del dueño. Si no había sido mala la cosecha ni el amo exigía mucho, ¿cuál es el problema para que no quieran cumplir con su obligación de arrendatarios?

Quieren quedarse con la viña, apropiarse la viña, ser los dueños y no arrendatarios. Esta es la equivocación. Querer suplantar a Dios y ocupar su puesto en la vida.

Ilumina nuestro entendimiento leer este texto a la luz de la encíclica Laudato si, sobre el cuidado de la tierra, del Papa Francisco. No somos los dueños y señores de la tierra, de la vida y de nuestras personas. Somos administradores de toda esta riqueza que el Señor nos ha confiado, pero debemos dar cuenta de ello como buenos gestores. No caigamos en la tentación de creernos los dueños, de apropiarnos la tierra, la vida, las personas. Trabajemos para que dé fruto y podamos ofrecérselo al Señor. Esperemos que el Señor nos reclame el buen uso de todo lo que nos ha confiado.

Aprendamos a agradecer que Dios, el amo de la viña, nos haya arrendado un rico campo. Aceptemos con gusto dar frutos. No rechacemos al Hijo.

Miremos al hijo de la parábola. Que amor mostró al llegar y sentirse rechazado, ellos le mataron para quedarse con la viña. Queremos todo para nosotros. Nos creemos los dueños, queremos ser los dueños de algo que no es nuestro. Que se nos ha prestado.

Pensemos en lo que nos dice la historia, cada hijo, que ha venido a la viña, reclamando la porción de su Padre a los arrendatarios que le niegan su derecho.

¿Qué devolvemos al Señor, por todos los bienes que Él nos ha dado? Cómo pagamos a Dios la vida, el planeta, la fe…

Visto 52 veces Modificado por última vez en Viernes, 02 Octubre 2020 16:19

Artículos relacionados (por etiqueta)

Más en esta categoría: « Dos formas de responder

La Diócesis de Palencia

Obispado de Palencia
C/ Mayor Antigua, 22
34005 - Palencia (ESPAÑA)
Teléfono: 979 70 69 13
Fax: 979 74 53 14
Enviar Mail