1. PALABRAS DE NUESTRO OBISPO
Hermanas, hermanos en el Señor:
"Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación" (Mc 16, 15) es la hermosa tarea que Jesús, el Hijo de Dios, el Maestro y Amigo nos ha encomendado. Él anhela continuar la misión que su Padre Dios le ha confiado en cada uno de nosotros, en cada una de nuestras comunidades.
Nuestro caminar juntos y cuidar la vida no es un empeño voluntarista o una mera opción humana.
«Ellos se fueron a predicar a todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban» (Mc 16, 20). Así termina el Evangelio de Marcos, o, mejor dicho, así se encarna el Evangelio de Jesús en su Cuerpo, que es nuestra diócesis, la Iglesia Católica que peregrina en Palencia.
Este plan de pastoral es una aventura a la que nos empuja el Espíritu Santo.
Os invito a seguir o a incorporaros a esta barca de Pedro y entrar con decisión y esperanza, con fidelidad y creatividad en las aguas de la historia de la humanidad. Muchos náufragos y heridos nos esperan. ¡Buen camino!
Mikel Garciandía Goñi
2. Caminamos juntos, cuidamos la Vida
La idea central del cartel, y del nuevo plan diocesano, es la del cuidado. El cuidado desde la cercanía, como tarea compartida que llevamos a cabo juntos, entre todos. El cartel evoca el largo camino de cuidados y acompañamiento recorrido por la comunidad cristiana a lo largo del tiempo, un hilo conductor que vincula nuestro pasado -a través de la imagen de un retablo de la Catedral de Palencia- con el presente -representado por la paleta cromática, la tipografía y el diseño contemporáneos-.
En primer plano, en claves actuales, el colorista y variado camino que la comunidad diocesana va haciendo día a día. En él que se integra, destacado, el lema de la programación diocesana. Como fondo una imagen que muestra unas manos que cuidan, que se acercan al que sufre, al que lo pasa mal, al dolorido.
También aparece el pie herido del que camina, del que se pone en marcha -muchas veces con gran esfuerzo- buscando un objetivo. Al fondo el frasco de perfume de nardo -con producto muy caro- con el que, según el evangelio, una mujer ungió a Jesús durante una cena, en una manifestación de amor que fue criticada por varios comensales. Simboliza la actitud altruista y el gesto gratuito de los que cuidan, tantas veces incomprendidos en nuestra sociedad. El fondo dorado quiere mostrar este “cuidado de la vida” como un auténtico tesoro.
3. En la Misión de Jesús: llamados y enviados
En el corazón de nuestra fe no hay una teoría, sino un encuentro vivo con Jesús que nos llama por nuestro nombre y nos invita a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios. Esta es nuestra tarea, ser testigos de su amor allí donde estemos: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la comunidad, en la sociedad...
Este Plan recoge el sueño y el compromiso de recordar opciones, concretar pasos y seguir haciendo camino.
La Iglesia existe para servir, siguiendo el ejemplo de Jesús. Somos llamados a anunciar el Evangelio, acompañar a los más necesita-dos, promover la justicia, la paz y la fraternidad.
«Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Marcos 16,15). «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mateo 28,19-20).
4. Siguiendo la andadura
La transición hacia el nuevo Plan Pastoral en la diócesis se entiende no como una ruptura, sino como la continuidad de un itinerario pastoral que busca renovar las comunidades para que sean verdaderas discípulas misioneras.
Nuestras líneas diocesanas y sinodales han formado parte de los planes y programaciones de los últimos años: “La alegría de creer y crear en esta tierra de Palencia” (2017-2022), y “Soñar juntos, acoger lo que nace y acompañar lo que crece” (2023-2026).
Soñar, acoger y acompañar, nos impulsó a continuar “abriendo puertas” (lema 24-25) como comunidades que acogen y se mantienen en camino, a seguir “creando puentes” (lema 25-26) para crecer cada día un poco más, como una Iglesia sinodal y misionera.
Tenemos el reto de consolidar lo andado y generar nuevos caminos que respondan a los desafíos de hoy: consolidar la sinodalidad, la corresponsabilidad laical, el impulso de los equipos eclesiales y los Consejos Pastorales, el discernimiento y la toma de decisiones compartida, junto con los procesos de iniciación cristiana y del primer anuncio.
Damos continuidad a las propuestas sobre la presencia pública de los cristianos y la pastoral social.
Continuamos con el desarrollo del Plan de Comunicación diocesano y el Plan de Atención Dominical, entre otras muchas cosas.
Con el reto de pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral misionera, que sitúa el Primer Anuncio y el encuentro personal con Jesucristo en el centro de toda actividad, este nuevo Plan recoge y prioriza algunos impulsos para el nuevo camino.
Apostamos por la creación de pequeños grupos de vida como estructura básica de comunidad, por el cuidado de los que sostienen la misión y de las personas con las que nos encontramos. La revisión de nuestros lenguajes, para que sean cercanos y comprensibles. El entorno digital, no sólo para comunicar actividades, sino como un nuevo «lugar» donde acompañar y anunciar el Evangelio.
Se ensancha el horizonte de la caridad para atender realidades emergentes como la enfermedad y la salud mental, la soledad no deseada y una integración más profunda de los migrantes en la vida ordinaria de la comunidad. La Conversación en el Espíritu (metodología sinodal) para los procesos de toma de decisiones y la cultura de la transparencia y rendición de cuentas.
En definitiva, el nuevo plan diocesano aprovecha el «aroma» y los cimientos del recorrido anterior para seguir caminando con realismo y creatividad hacia una conversión pastoral que anuncie la Buena Noticia de la que somos testigos.
5. Pistas para el camino
La Iglesia vive un momento decisivo de su historia reciente. El camino sinodal iniciado por el papa Francisco y continuado por el papa León XIV no constituye una iniciativa pasajera ni un proyecto organizativo más. Es una invitación a redescubrir la identidad más profunda de la Iglesia como Pueblo de Dios que camina unido, escucha la voz del Espíritu y anuncia el Evangelio.
Durante estos años, la recepción del Sínodo se ha ido concretando en distintos niveles de la vida eclesial. El Documento Final del Sínodo ofrece los fundamentos teológicos y pastorales de una Iglesia más sinodal, corresponsable y misionera. La Conferencia Episcopal Española, con el documento “Poneos en camino”, ha traducido esas orientaciones al contexto de la Iglesia en España, proponiendo prioridades pastorales para el periodo 2026-2030. La Iglesia en Castilla, a través de sus líneas de acción pastoral, han realizado un nuevo ejercicio de discernimiento común, que se concreta en siete pistas para el camino. En nuestra diócesis hemos realizado ejercicios de revisión y evaluación de lo andado en estos últimos años, Un camino que ha estado marcado por las ocho líneas sinodales diocesanas, que nos ayudan a seguir buscando por dónde caminar.
Este nuevo Plan recoge estos cuatro documentos para hacer de ellos un itinerario pastoral. Cada uno ilumina un nivel distinto de la vida de la Iglesia, y todos responden a renovar nuestras comunidades para que sean verdaderamente discípulas misioneras de Jesucristo.
No se trata de hacer más actividades, sino de vivir de otra manera. No se trata únicamente de reorganizar estructuras, sino de favorecer un encuentro renovado con Cristo, que transforme a las personas, fortalezca las comunidades y haga creíble el anuncio del Evangelio.
Cinco grandes intuiciones
Los cuatro documentos convergen en cinco grandes intuiciones
1. Pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral misionera, que sitúa el encuentro con Jesucristo en el centro de toda la acción pastoral.
Esto se traduce en propuestas concretas, como la creación de pequeños grupos de vida, recuperación del catecumenado, procesos e itinerarios de iniciación cristiana y de evangelización, procesos de acompañamiento, renovación de las catequesis, fortalecimiento de la comunidad, cuidado de la calidad espiritual y celebrativa de la liturgia, etc.
2. Cuidar la formación y el acompañamiento.
Crecer como discípulos misioneros. Supone crear itinerarios formativos compartidos, formar acompañantes. Fortalecer la familia, la educación y las comunidades, destacando el acompañamiento y el discernimiento como elementos esenciales de la propuesta educativa, etc.
3. Promover una auténtica cultura vocacional en la que cada bautizado descubra su lugar en la misión de la Iglesia.
Nos impulsa a consolidar equipos de animación pastoral de sacerdotes, laicos y religiosos, acompañar procesos y promover el discernimiento vocacional, cuidar el compromiso social, favorecer espacios de oración, impulsar la lectura creyente de la vida, fortalecer los ministerios laicales, etc.
4. Trabajar la dimensión social de la evangelización. La caridad pertenece a la entraña del Evangelio y forma parte de la identidad de la Iglesia.
Sabemos que el amor se hace visible en el cuidado de las personas que viven en pobreza y situación de exclusión. Es importante reforzar nuestra presencia pública, colaborar con otras instituciones, el compromiso con los más vulnerables, espacios de escucha y de acogida, etc.
5. Construir comunidades vivas, acogedoras y corresponsables. Caminando juntos y sinodalmente, como forma de ser Iglesia.
Esto se concreta en discernir comunitariamente, cuidar la participación de todos los bautizados y fortalecer los órganos de corresponsabilidad, consolidar el trabajo en red y en la misión compartida, trabajar con el método de “la conversación en el Espíritu”, cuidar las unidades pastorales, programar y evaluar conjuntamente, etc.
6. CUATRO LÍNEAS DE ACCIÓN Y TRES CLAVES PASTORALES

Todas estas intuiciones se concretan en CUATRO LÍNEAS DE ACCIÓN pastoral y en TRES CLAVES que atraviesan las cuatro líneas.
Para que estas líneas de trabajo sean verdaderamente eficaces y transformadoras, es necesario marcar objetivos más concretos y medios de cada una de ellas. Pero también es fundamental que todas las estructuras diocesanas trabajen en sintonía para su consecución.
Las cuatro líneas de acción, que guiarán nuestros pasos serán asumidas y trabajadas de forma integral por cada una de las vicarías y servicios diocesanos. No son compartimentos estancos; cada área de nuestra Iglesia está llamada a encarnar estas prioridades en su labor cotidiana.
Entendemos la diócesis como un todo orgánico donde las vicarías, zonas, parroquias y unidades pastorales se retroalimentan para ser comunidades verdaderamente misioneras.
LÍNEA 1. FE QUE SE HACE VIDA
Anuncio y Testimonio. Esta línea se centra en pasar de una "fe de costumbre" a una fe enamorada y personal que se traduce en obras.
Objetivos:
1. Revitalizar el Anuncio y el Primer Encuentro con Jesús, desarrollando procesos de iniciación cristiana para todas las edades.
2. Cuidar el acompañamiento y la continuidad de los procesos tras los sacramentos de iniciación (comunión y confirmación).
3. Crear pequeños grupos de vida como espacios cercanos donde las personas puedan compartir su fe, conocerse y crecer juntas.
Medios:
1. Creación y puesta en marcha de un Observatorio Diocesano de Iniciación Cristiana.
2. Elaboración de materiales propios para procesos de iniciación cristiana.
3. Creación de grupos de vida como estructura básica de la comunidad, donde las personas puedan compartir, celebrar y crecer en su fe.
4. Impulso de la catequesis familiar y de adultos con el catecumenado como referencia, acompañando de forma especial a los matrimonios en su primera etapa. Apuesta por la Acción Católica General en las parroquias y Unidades Pastorales.
5. Elaboración del nuevo Proyecto de Pastoral con Jóvenes e inicio de las acciones necesarias para su puesta en marcha.
6. Creación de una plataforma digital con recursos formativos en la web diocesana.
7. Impulso de un Plan de formación permanente para todos los agentes pastorales.
8. Cuidado de las celebraciones de "umbral" (bautizos, funerales, bodas, comuniones) como momentos para anunciar la fe a quienes están alejados.
LÍNEA 2. IGLESIA DE Y PARA TODOS
Corresponsabilidad y Comunión. El objetivo es que cada bautizado se sienta protagonista y responsable de la misión, superando el clericalismo. Pasar de "lo mío" a "lo nuestro", para fomentar el trabajo en red entre parroquias, unidades pastorales y zonas, áreas y servicios diocesanos.
Objetivos:
1. Potenciar la dinámica sinodal como modo habitual de actuar, reforzando la participación en el discernimiento y toma de decisiones de toda la comunidad.
2. Consolidar Equipos Eclesiales y Consejos Pastorales como espacios donde se escucha, se discierne y se codeciden los pasos de la comunidad.
3. Fomentar un liderazgo de servicio, dando un protagonismo efectivo a laicos, especialmente mujeres y jóvenes, en los espacios de decisión y gobierno de la diócesis.
Medios:
1. Continuidad e impulso de los Equipos Eclesiales, acompañando procesos y ofreciendo formación continua. Nombramiento de un responsable de cada dimensión de la Iglesia (anuncio, celebración, pastoral social, y comunión) en cada zona.
2. Revitalización de los Consejos de Pastoral en zonas y parroquias/unidades pastorales, como órganos de corresponsabilidad y misión, especialmente del Consejo Pastoral Diocesano.
3. Organización de las Unidades Pastorales, respetando los ritmos de cada zona.
4. Convocatoria y desarrollo de la Asamblea de Evaluación de la fase de implementación del sínodo en nuestra diócesis (identificar los pasos que se han dado y plantear los retos que aún marcan el camino).
5. Participación del laicado en los órganos de decisión y gobierno (parroquias, unidades pastorales, zonas y diócesis).
6. Realización de las programaciones anuales teniendo en cuenta la revisión y el sentir de los diferentes espacios implicados en la tarea y misión.
7. Gestión económica transparente y rendición de cuentas tanto de lo económico como de la tarea, entendido como una condición de corresponsabilidad.
8. Crear una Escuela de Liderazgo Cristiano dentro del servicio diocesano de formación.
LÍNEA 3. MANOS QUE ACOGEN Y CUIDAN
Iglesia en salida y Samaritana. Se propone una Iglesia que sea "hospital de campaña" atenta a las heridas de nuestro mundo.
Objetivos:
1. Impulsar la presencia pública de los cristianos en diálogo con la sociedad, teniendo como referencia la Doctrina Social de la Iglesia.
2. Priorizar el cuidado y la atención a las periferias: las nuevas soledades, la enfermedad y la salud mental, la precariedad laboral y la discapacidad.
3. Potenciar los espacios de acogida en nuestras comunidades, en especial a las personas migradas, integrándose en la vida ordinaria de la comunidad, reconociendo su riqueza y valor.
Medios:
1. Presencia y testimonio en plataformas sociales, asociaciones civiles y medios digitales.
2. Impulso y coordinación del voluntariado en los diversos ámbitos y campos de acción.
3. Integración en la pastoral ordinaria de temas como la ecológica integral, la realidad de los migrantes, la soledad y la enfermedad y salud mental.
4. Inclusión y participación activa de los migrantes en la vida ordinaria de las parroquias, no sólo en su atención puntual.
5. Desarrollo de iniciativas, como los espacios de escucha y acogida, que favorezcan el encuentro, la comunicación y eviten la soledad.
6. Creación e impulso del área de la pastoral del cuidado.
7. Realización del Gesto diocesano cada curso, que aúne el trabajo de todas las comunidades.
8. Promoción de espacios de encuentro y diálogo interreligioso.
LÍNEA 4. EL GUSTO DEL ENCUENTRO
Celebración y Espiritualidad. Busca que la oración y la liturgia sean experiencias vivas que alimenten el corazón.
Objetivos:
1. Fomentar celebraciones y encuentros para vivir y compartir la fe.
2. Revitalizar la eucaristía dominical como momento central de encuentro del Pueblo de Dios y envío a la misión.
3. Desarrollar una espiritualidad del cuidado, que suscite una oración que nos conecte con el "clamor de la tierra y de los pobres" (Laudato Sí).
Medios:
1. Concreción y finalización del Plan de Atención Dominical.
2. Adaptación de los lenguajes celebrativos, símbolos y gestos (música, arte …) que favorezca una celebración más comprensible y acogedora y conecte con las nuevas generaciones.
3. Continuidad del cuidado de las Celebraciones de la Palabra, con reconocimiento ministerial para laicos.
4. Oferta de formación para aquellos que animan las celebraciones en las diferentes comunidades.
5. Convocatoria de retiros conjuntos entre laicos, sacerdotes y consagrados.
6. Espacios de oración que utilicen la Conversación en el Espíritu como método de discernimiento.
7. Impulso de los ministerios laicales.
8. Realización de ejercicios espirituales para jóvenes, adultos, animadores, etc.
9. Elaboración de materiales comunes para los tiempos litúrgicos.
10. Creación de un coro diocesano para animar las celebraciones y encuentros diocesanos.
11. Organización de peregrinaciones que ayuden a profundizar nuestra fe.
Atravesando estas cuatro líneas, emergen tres CLAVES PASTORALES.
CLAVE A
Una cultura vocacional que ayude a cada persona a descubrir, discernir y responder con alegría la llamada de Dios, integrando esta dimensión en toda la acción evangelizadora. Generar una cultura del cuidado y de la esperanza. Acoger la vida como un don recibido, sabiendo que nuestra identidad bautismal nos hace iguales en dignidad y corresponsables de la misión.
Objetivos:
1. Promover la cultura vocacional en toda la diócesis, ayudando a descubrir que toda vida es una llamada de Dios.
2. Impulsar procesos de discernimiento personal y comunitario que ayuden a cada bautizado a descubrir su vocación y sus carismas, fomentando la corresponsabilidad y la participación.
3. Realizar una lectura creyente de la realidad, que cuide una presencia pública transformadora y genere espacios de esperanza y cuidado.
Medios:
1. Creación de un servicio de Pastoral Vocacional, a través de equipos transversales (con laicos, consagrados y sacerdotes) que promuevan la vida como vocación.
2. Talleres de discernimiento, acompañamiento y carismas, implementando itinerarios formativos adaptados a las distintas edades, que ayuden a identificar los dones recibidos para ponerlos al servicio de la comunidad.
3. Facilitación de ministerios laicales (instituidos o no) según las necesidades de la misión.
4. Práctica de la «Conversación en el Espíritu», como método sinodal y herramienta para el discernimiento comunitario, y de la metodología «Ver-Juzgar-Actuar», para pasar de la simple observación de la realidad a una acción transformadora y comprometida.
5. Pequeños Grupos de Vida donde las personas se conocen, comparten su fe y se acompañan mutuamente en el descubrimiento de su vocación y tarea en la Iglesia.
6. Participación en diferentes plataformas de voluntariado en las que se presenten testimonios vocacionales.
7. Formación en Doctrina Social, integrándola en procesos formativos, para interpretar hechos y desafíos actuales desde el Evangelio y el magisterio de la Iglesia.
8. Elaboración de materiales y recursos para dar a conocer las distintas vocaciones de la Iglesia: matrimonio, sacerdocio, vida consagrada y compromiso de los laicos.
9. Impulso y acompañamiento de los cristianos en asociaciones civiles, sindicatos y plataformas sociales, sabiendo que su compromiso es una respuesta vocacional al don recibido.
10. Creación de un grupo de discernimiento vocacional para jóvenes.
CLAVE B
La comunicación y nuevos lenguajes para acompañar a las personas y contar quiénes somos a través de testimonios sencillos y cercanos, usando un lenguaje que realmente signifique algo para la gente de hoy. Comunicación que tiene, en su raíz, desarrollar una cultura de la transparencia y de rendición de cuentas, que genere confianza dentro y fuera de la Iglesia. Esto nos lleva a utilizar de forma creativa el entorno digital y la inteligencia artificial.
Objetivos:
1. Cuidar una comunicación testimonial que cuida un lenguaje cercano y comprensible para el mundo de hoy.
2. Ser transparentes en nuestra gestión de recursos y en la realización del trabajo encomendado.
Medios:
1. Continuidad del Plan de Comunicación, cuidando la expresión de nuestro hacer y ser Iglesia en el mundo.
2. Creación de una red de agentes de comunicación en todas las zonas pastorales, que actúe como "correa transmisora", visibilizando la presencia y el hacer de la Iglesia en la ciudad y pueblos.
3. Desarrollo de talleres formativos en "nuevas narrativas" y lenguajes digitales.
4. Proceso de evaluación anual del Plan, según se recoge en el mismo, y de las programaciones diocesanas, cuidando la mayor participación de todos los implicados.
5. Crecimiento en el compromiso de sostenimiento y de la transparencia económica.
CLAVE C
El cuidado de quienes sostienen la misión, atendiendo el cansancio físico y pastoral de sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos. Es necesario promover la fraternidad, el descanso y el acompañamiento humano y espiritual de los agentes de pastoral para evitar que vivan su servicio como una sobrecarga.
Objetivos:
1. Crear momentos y espacios de convivencia, fraternidad y cuidado de los animadores y responsables pastorales.
2. Seguir cuidando entornos seguros en la vida diocesana como espacios de respeto.
Medios:
1. Creación de "itinerarios de cuidado" y espacios de convivencia periódicos, implementando un calendario diocesano que incluya espacios de apoyo mutuo y momentos de oración compartida.
2. Acceso a un acompañamiento personal y psicológico, creando canales de escucha activa para "cuidar al cuidador".
3. Implementación de dinámicas de trabajo en equipo y corresponsabilidad, favoreciendo el discernimiento compartido y que ayude a romper la posible sensación de soledad.
4. Promoción de una distribución equilibrada de tareas y simplificación de agendas, realizando una reordenación de responsabilidades a nivel diocesano y parroquial para evitar la sobrecarga.
5. Continuidad de la oficina de protección de menores y equipo de entornos seguros.
6. Puesta en marcha del canal ético en la web diocesana.
7. Difusión del código ético y guía de buenas prácticas de entornos seguros.

7. ÁMBITOS DE ACTUACIÓN
El plan pastoral tiene en cuenta cuatro ámbitos, en los que, a lo largo de los últimos años y actualmente, se desarrolla nuestra tarea y misión:
• El ámbito diocesano.
• El ámbito zonal.
• El ámbito local de la parroquia y/o de la Unidad pastoral.
• El ámbito de los movimientos, asociaciones, congregaciones, cofradías, colegios, etc.
Cuatro espacios que no se entienden por separado, relaciones recíprocas que se retroalimentan y forman un todo orgánico.
Cuatro ámbitos que no solo configuran un territorio eclesial, sino que también son espacios abiertos, activos y receptivos al mundo, a la sociedad y a la cultura de hoy. Lugares en los que escuchar la voz de los más vulnerables y en los que hacer presente la Buena Noticia de Jesús de Nazaret.
8. INDICADORES DE EVALUACIÓN
Este Plan Pastoral se revisará anualmente, a partir de sus respectivas programaciones, que concretarán las líneas de acción recogidas en este documento.
La revisión y evaluación se realizará finalizado cada curso pastoral. Dicha valoración será realizada por las diferentes áreas y servicios pastorales, los consejos diocesanos, de zona, y de cada unidad pastoral y/o parroquia, por movimientos, asociaciones y el resto de agentes de pastoral de nuestra diócesis. Para ello, se aportarán indicadores y criterios que faciliten la tarea de revisión y nos ayuden a plantear nuevos retos.
En junio de 2030, también se realizará la evaluación de este Plan, señalando los aspectos que están más conseguidos, aquellos a los que se debe dar continuidad y las mejoras necesarias o nuevos ámbitos de trabajo.