Relato narrativo de algunas prácticas sinodales de Palencia

Este relato recoge algunas de las prácticas sinodales que ya se viven en nuestra diócesis. Son gestos que nos hablan de caminar juntos, escuchamos y decidir entre todos. Lo ofrecemos para ayudar a responder a las preguntas que tienes a continuación, y así completar este relato narrativo que después trabajaremos en la asamblea del 10 de abril.

Las quince experiencias son ejemplos, no una lista cerrada. Sirven para reconocer lo que ya hacéis en vuestro pueblo, barrio, grupo, zona... y para darnos cuenta de que muchas cosas sencillas y pequeñas son ya prácticas de sinodalidad.

Están ordenadas según la propuesta que nos hace el Documento Final del Sínodo: conversión de las relaciones, de los procesos y de los vínculos. Los números entre paréntesis indican dónde se refleja cada experiencia en ese documento.

 

PARTE I: CONVERSIÓN DE LAS RELACIONES

«Ser Iglesia sinodal exige, pues, una verdadera conversión relacional» (DF 50). Es decir: cuidar a las personas y dejarnos cuidar, porque todos tenemos la misma dignidad que nos da el Bautismo (DF 21).

   
1. Laicos y mujeres en la dirección diocesana: compartiendo responsabilidades. En la diócesis, la Secretaria Canciller es Natalia, una mujer laica con experiencia profesional y eclesial. No es la única: laicos y laicas coordinan también la Pastoral Juvenil y dos de las cuatro Vicarías (nn. 60 y 77b).
   
2. Encuentros «en torno a un café»: la escucha sencilla y sin prisas a quien más lo necesita. Hay parroquias y barrios que abren sus locales y ponen un café en la mesa. Allí se charla sin prisas y se hace sitio a quienes viven solos, a los mayores, a los nuevos vecinos... (nn. 50, 51, 78 y 115).
   
3. Foro Joven: ir al encuentro de los jóvenes y escucharlos. El Foro Joven no espera a los jóvenes en la parroquia: va a buscarlos al deporte, a los estudios, al trabajo y al tiempo libre. Allí se sienta a escuchar y buscar juntos. (nn. 62 y 113).
   
4. La Maleta Viajera: compartir lo que hacemos y descubrir que caminamos con otros. Una maleta va de parroquia en parroquia, de comunidad religiosa en colegio y de colegio en centro social. En cada parada recoge buenas prácticas, y así compartimos todo lo que hacemos en nuestro camino (nn. 57, 65 y 118).
   

PARTE II: CONVERSIÓN DE LOS PROCESOS

Contar con toda la gente posible a la hora de decidir es el mejor camino para ser una Iglesia sinodal (DF 87)

   
5. Consulta previa para asumir vicarías: escuchar a muchos antes de que una persona decida. Cuando hay que nombrar a los responsables diocesanos, el Obispo no decide a solas. Primero pregunta a los Consejos, a los sacerdotes de zona, a las delegaciones y a los secretariados, y después decide (nn. 90, 91 y 92).
   
6. Asambleas parroquiales: la comunidad entera conversa y decide. En UPs y parroquias, la comunidad se reúne en asamblea abierta. Se conversa, se escucha y se decide juntos, como por ejemplo en San José Obrero donde se decide quienes formarán el equipo animador de la acción pastoral (nn. 82, 107 y 117).
   
7. Programación conjunta en Consejos y Equipos: la hoja de ruta se construye entre todos. En algunas parroquias, Unidades Pastorales y zonas, los consejos y equipos se sientan a la misma mesa. Entre todos proponen, analizan y deciden el camino pastoral a seguir durante el curso (nn. 88, 104 y 105).
   
8. El Equipo diocesano: planificar y evaluar escuchando a las personas. En la Vicaría de Pastoral, laicos, religiosos y sacerdotes forman un equipo que recoge lo que llega de la base. Con esas memorias y evaluaciones se preparan los borradores del Plan Pastoral y se acompañan sus revisiones (nn. 95, 98, 100 y 101).
   
9. Equipo de comunicación: contar lo que vivimos. El equipo de comunicación, formado por profesionales y voluntarios, cuenta lo que se vive en la diócesis. Así, lo que ocurre en un pueblo puede llegar a todos los demás (nn. 96, 102 y 113).
   

PARTE III: CONVERSIÓN DE LOS VÍNCULOS

«Así es la Iglesia sinodal, hecha de vínculos que unen en la comunión» (DF 109). Y también de espacios para que cada pueblo y cada cultura puedan ser como son.

   
10. Semanas y Meses Parroquiales: toda la comunidad se pone en marcha entorno a un tema. Santa María del Otero, Aguilar, Carrión, San Antonio-Grijota, San José Obrero... dedican semanas y meses a un tema. Hay charlas, celebraciones y proyectos solidarios, y se mueve toda la comunidad (nn. 59, 117 y 151).
   
11. Encuentros eclesiales comarcales: más de treinta años caminando juntos como comarca. Desde hace más de treinta años, cuando termina el curso, las parroquias y Unidades Pastorales de la Zona del Brezo se juntan. Es un encuentro de fiesta y de trabajo para toda la comarca. Así lo hacen también el resto de las zonas pastorales de Palencia (nn. 107, 109 y 119).
   
12. Encuentro de consejos pastorales: sacerdotes y laicos, a la misma mesa. A mitad de curso, en la Zona del Cerrato, sacerdotes, religiosos y laicos de los equipos y juntas parroquiales trabajan y celebran juntos. Se sientan a la misma mesa (nn. 72, 74 y 107).
   
13. «Conoce tus parroquias» y cofradías: conocernos entre pueblos vecinos. En la Unidad Pastoral de Osorno, los pueblos vecinos se visitan con «Conoce tus parroquias» y descubren las iglesias, las tradiciones y las tareas pastorales de otros. Se suman los encuentros de cofradías (nn. 83, 115 y 144).
   
14. Encuentro Diocesano de Inicio de Curso: toda la diócesis arranca el curso unida. Una vez al año llegan representantes de todos los pueblos, parroquias, movimientos y carismas al Encuentro Diocesano de Inicio de Curso. Y juntos empezamos un nuevo curso pastoral con el lema compartido que nos sirve de horizonte (nn. 107 y 116).
   
15. Redes regionales («Iglesia en Castilla»): Palencia no camina sola. Palencia no se queda en casa: trabaja y comparte iniciativas con las diócesis vecinas de Castilla, dentro de «Iglesia en Castilla» (nn. 101, 119, 120 y 124).