Pascua’23 - «VIVIR COMO RESUCITADOS» - II Domingo de Pascua

Pascua’23 - «VIVIR COMO RESUCITADOS» - II Domingo de Pascua

Dios regala su salvación a todo ser humano, ha puesto dentro de cada uno todas las posibilidades para lograr la plenitud. Una salvación que se nos regala envuelta en libertad.

 

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EVANGELIO

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor».

[...] Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Juan 20,19-31

 

VIVIR COMO RESUCITADOS

Dios regala su salvación a todo ser humano, es decir, ha puesto dentro de cada uno todas las posibilidades para lograr la plenitud; dentro de cada persona está Él mismo para impulsar y culminar ese proceso. Falta, sin embargo, recoger un detalle concluyente: la salvación se nos regala envuelta en libertad. Solo así el don está tanto a la altura del que da como del que recibe. La salvación comporta la libre decisión de acogerla y, consiguientemente, la opción responsable de «vivir como salvados», esto es, desarrollando la gracia que nos salva a través de proyectos concretos de liberación.

Somos seres que habitamos un misterio, una realidad que más que superar nuestra inteligencia la ilumina. Esta es su luz: «Dios es amor» (I Jn 4,8). No terminamos de creernos que Dios nos ame, no nos imaginamos mereciendo tal predilección. Hay que caer en la cuenta que todo es al revés: ante Dios no tenemos que negociar o ganarnos nada; desde el principio nos entrega todo. Él nos regala su amor gratuito e incondicionalmente, no tenemos que luchar por hacernos merecedores de él alcanzando grandezas o desterrando debilidades, todos «somos deseables» a sus ojos tal como somos. Esta es «la fe de Dios» que nos transforma.

 

 

TESTIMONIO: SANDRA SABATTINI

Sandra Sabattini, de Rímini (Italia), estudiante de medicina, murió atropellada por un automóvil el 2 de mayo de 1984, a los 23 años. Cuando tenía 10 años comenzó a escribir en un diario sus pensamientos. En unas vacaciones la convivencia con niños discapacitados cambiará su vida. Dirá a su madre: «nunca dejaré a estas personas». En ellas vio la respuesta al anhelo que tenía por vivir una vida llena de sentido.

En 1980 aprobó la selectividad sin saber qué camino tomar. Por esas fechas escribe en su diario: «Siento cada vez más la necesidad de una elección radical, pero no sé en qué dirección». Ricardo Battaglia, sacerdote, que la conocía bien, dice: «en ella había una radicalidad tal que sabía que lo que llena el corazón es la relación con Cristo. Es la relación con Jesús lo que buscaba en los pobres, en los discapacitados y en la comunidad terapéutica». En 1978 Sandra había conocido a Guido y se hicieron novios. Ahora Guido es arquitecto y de Sandra dice que le impresionaba «cómo iba tan a lo fundamental de cada cosa y cómo sabía ver todo lo bueno. Me asombraba cómo buscaba a Jesús con todo su ser y cómo confiaba en Él». A veces decía: «No quiero vivir una vida llena de nada. Recuerdo -añade- que una noche salimos a dar un paseo y, en un momento, me dijo: Si Dios no existiera estaría desesperada. Para ella, Dios era tan vital como el aire que respiraba».

¿Cuál era el secreto de Sandra? Los que la conocieron dicen que «esta chica, tan normal, vivía en su interior una profunda relación con Dios. En ella no sólo habitaba la conciencia de que Cristo está presente, sino de que está vivo y de que le podemos hablar». Las páginas de su diario se componen de este diálogo con Jesús. Es esta relación la que guiaba su vida. Por deseo del papa Francisco, Sandra fue beatificada el pasado 23 de octubre de 2021 («Sementera»).

 

 

ORACIÓN: «EL PADRENUESTRO DE DIOS»

Hijo mío que estás en la tierra,
preocupado, solitario, tentado;
yo conozco perfectamente tu nombre,
y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.

No, no estás solo, sino habitado por mí,
y juntos construimos ese reino,
del que tú vas a ser heredero.

Me gusta que hagas mi voluntad,
porque mi voluntad
es que tú seas feliz,
ya que la gloria de Dios
es el hombre viviente.

Cuenta siempre conmigo
y tendrás pan para hoy;
no te preocupes,
sólo te pido que sepas
compartirlo con tus hermanos.

Sabes que perdono tus ofensas
antes incluso de que las cometas;
por eso te pido que hagas lo mismo
con los que te ofenden.

Para que nunca caigas en la tentación,
tómate fuerte de mi mano
y yo te libraré del mal,
pobre y querido hijo mío.

 

J.L. MARTÍN DESCALZO