Buscar la dicha, la felicidad... todos la buscamos. Pero el problema no está en buscarla, sino hallarla y dónde. Porque nos podemos equivocar de camino y terminar en la desdicha, en la infelicidad. Y hay muchas personas que yerran y no alcanzan el objetivo. Las drogas, antiguas y modernas, la búsqueda del dinero hasta traicionar la propia conciencia, la familia, los amigos, el placer sexual desligado del amor, la fama apoyada en los medios de comunicación social, el egoísmo exclusivista, la mentira como arma, una vida personal o social al margen de la ética y la moral no llenan el corazón del hombre. ¡Cuánta decepción hay, cuánta frustración, cuántas lágrimas tragadas!