Tiempo de renacer. III Domingo de Pascua

En este III Domingo de Pascua, en medio de tiempos de incertidumbre… se nos anima a RENACER a la Confianza.

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La resurrección es el SÍ de Dios a la vida que restaura nuestra confianza en lo mejor del ser humano. Si miramos con atención veremos que, a pesar de las dificultades, la esperanza siempre se abre camino… porque también hay buenas noticias

Ruly Jiménez, Chef salamantino, con un 54% de discapacidad, rompe con todos los mitos y estereotipos a través de la cocina y la hostelería. Este cocinero ha obtenido dos Estrellas Michelin y su sueño es crear un restaurante en Madrid donde el 100% de las personas que lo compongan tengan algún tipo de discapacidad.

Katilin Karikó, bioquímica húngara. Su trabajo ha sido clave en el desarrollo de las vacunas con la COVID. Un trabajo en la sombra y no siempre reconocido. Según confiesa “En los últimos 40 años no he tenido ni una recompensa a mi trabajo, ni siquiera una palmadita en la espalda. No lo necesito. Sé lo que hago. Sé que esto era importante”.

En un pueblo de Palencia, Tabanera del Cerrato ha decidido echar imaginación para combatir la despoblación. Han ofrecido Más de 500 personas han solicitado.

Dos médicos de Valladolid han creado Médicos Solidarios una iniciativa para resolver dudas sobre salud online en tiempos del coronavirus. En la primera semana se unieron más de 350 profesionales sanitarios que resuelven diariamente más de 100 consultas de los usuarios.

Caritas diocesana de Palencia está poniendo en marcha Moda-Re, una iniciativa de economía social que pretender crear empleo a través del reciclado de ropa usada.

 

Acogemos la palabra Lc 24, 35-48

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto

 

Comentario

Lucas describe el encuentro del Resucitado con sus discípulos como una experiencia fundante. El deseo de Jesús es claro. Su tarea no ha terminado en la cruz. Resucitado por Dios después de su ejecución, toma contacto con los suyos para poner en marcha un movimiento de «testigos» capaces de contagiar a todos los pueblos su Buena Noticia: «Vosotros sois mis testigos».

Cuando olvidamos la presencia viva de Jesús en medio de nosotros; cuando lo ocultamos con nuestros protagonismos; cuando la tristeza nos impide sentir todo menos su paz; cuando nos contagiamos unos a otros pesimismo e incredulidad… estamos pecando contra el Resucitado. Así no es posible una Iglesia de testigos.

Para encontrarnos con él hemos de recorrer el relato de los evangelios; descubrir esas manos que bendecían a los enfermos y acariciaban a los niños, esos pies cansados de caminar al encuentro de los más olvidados; descubrir sus heridas y su pasión. Es ese Jesús el que ahora vive resucitado por el Padre.

A pesar de verlos llenos de miedo y de dudas, Jesús confía en sus discípulos. Él mismo les enviará el Espíritu que los sostendrá. Por eso les encomienda que prolonguen su presencia en el mundo: «Vosotros sois testigos de estas cosas». No han de enseñar doctrinas sublimes, sino contagiar su experiencia. No han de predicar grandes teorías sobre Cristo, sino irradiar su Espíritu. Han de hacerlo creíble con su vida, no solo con palabras. Este es siempre el verdadero problema de la Iglesia: la falta de testigos.

 

Extraído de: https://www.gruposdejesus.com/domingo-3-pascua-b-lucas-2435-48/

 

Oración: La tierra nueva

En la tierra nueva
las casas no tienen llaves
ni los muros rompen el mundo.

Nadie está solo.
No se habla mucho del amor,
pero se ama
con los ojos,
las manos,
y las entrañas.

Las lágrimas son fértiles,
la tristeza se ha ido
para no regresar,
y se ha llevado con ella
la pesada carga
del odio y los rencores,
la violencia y el orgullo.

Es extraña la puerta
que abre esa tierra:
es la sangre derramada
de quien se da sin límite,
es la paciencia infinita
de quien espera en la noche,
es la pasión desmedida
de un Dios entregado
por sus hijos; nosotros,
elegidos para habitar
esa tierra nueva.

 

José María Rodríguez Olaizola, sj

 

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