«Este año hemos querido que la propia Catedral nos predique. Entraremos por su puerta, nos detendremos ante la pila bautismal, escucharemos la Palabra desde el ambón, nos reconoceremos como Iglesia reunida y llegaremos al altar. Pero no queremos quedarnos dentro. Volveremos a atravesar la puerta para salir a Palencia enviados a servir. La Catedral se convierte así en un camino de fe. Y todo ese camino nos conducirá hasta San Antolín: no sólo para recordar a nuestro Patrono, sino para preguntarnos cómo podemos ser hoy, como él, testigos de Cristo».