Comenzamos el tiempo ordinario, donde semana a semana, seguiremos a Jesús acompañándole en su misión evangelizadora. Iniciamos un proceso de seguimiento del Señor escuchando su palabra y asistiendo a la escuela del discipulado. El ritmo litúrgico nos marcará la ruta a seguir, alumbrará nuestros pasos y nos descubrirá el amor salvador de Dios por nosotros.