IV Domingo de Pascua: "Escuchando"

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Llegamos al IV Domingo de Pascua. La palabra clave es “ESCUCHANDO”… permaneciendo atentos a su Palabra, escuchando su voz para seguirle con fidelidad.

 

DEL EVANGELIO DE S. JUAN 10, 27-30

 

Dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

 

 

ORAR CON TU PALABRA

 

Querido Padre Dios,
eres digno de admiración y de alabanza.
Acaricias nuestra vida con delicadeza,
nos has regalado la creación
para que disfrutemos amándola
en armonía y libertad.

Pero, además, eres digno de admiración
porque has enviado a Jesús
como Buen Pastor.

Él es un ejemplo claro
de humanidad generosa y oblativa.
Está lleno del Espíritu Santo,
por eso es un pastor
de voz cálida, firme, coherente,
al que siguen las ovejas por convicción.

Nos conoce, nos defiende,
nos cura y nos perdona.
Atento con todos,
se desvive por los más heridos.
Disfruta haciendo el bien
y no admite privilegios.

Padre santo, queremos seguir a Jesús,
y asumir sus gestos, sus modales,
su estilo de vida…
para que, en todo y siempre,
seamos buenos pastores para los demás.

 

 

A LA LUZ DE TU PALABRA…

 

Me llamo Virtudes y se me ha pedido que hable de mi vocación a la vida consagrada.

Vivía yo en un ambiente sano de pueblo, con la cabeza llena de fantasía, algo propio de la edad: amigos/as, guateques, bailes, cantantes, cine, etc. No era muy piadosa ni pertenecía a ningún grupo religioso. Y en ese momento, a esa edad, el Señor se acordó de mí. Lejos estaba yo de pensar en ser religiosa, pero “los caminos de Dios no son nuestros caminos”. Es más, mis proyectos iban por otro lado. Esperé unos años hasta tener la mayoría de edad; además era hija única.

Entré en la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas fundada por el P. Francisco Palau, carmelita descalzo.

Terminado el tiempo de formación y preparación para la misión me enviaron a Senegal, un país islámico con un 84% de musulmanes y solo un 4% de católicos. Mi primer trabajo: dejar todo el montaje misionero de mi mentalidad europea. Fue esencial conocer sus costumbres a través del trato con ellas. Trabajaba en la maternidad y esto me introdujo en el mundo de la mujer musulmana, en su cultura, en lo que vive y no cuenta. Ahí me sentí comprometida a luchar por los derechos de la mujer desde mi condición de religiosa y europea.

Años más tarde me enviaron a Mali, uno de los países más pobres de África. Allí descubrí que Dios vive con los pobres. Palpaba su presencia y su cuidado por sus hijos. La Iglesia en Mali es pequeña pero viva. Tanto los musulmanes como los animistas valoraban mucho la vida y testimonio de los misioneros. Yo, estoy muy agradecida a cuanto he recibido de los africanos.

Actualmente estoy en Palencia, en la Residencia que tenemos en Simón Nieto 23. Mi misión consiste cuidar a las hermanas mayores que han dado su vida en servicio de la Iglesia. Igualmente acompañar a nuestros residentes llevándoles la luz de la acogida, del cariño, de la paciencia y cercanía tanto a ellos como a sus familiares.

 

 

PARA COMPRENDERLA

 

La Pascua nos regala cada año este icono entrañable del Buen Pastor. Y nos dice el Evangelio que, para ser del grupo de Jesús, hay que escuchar su voz y seguirlo. Escuchar es mucho más que oír. Quien escucha la voz del Pastor Bueno no pude quedarse como el que oye llover. La escucha sincera a Jesús ilumina el corazón y genera seguimiento, la palabra del Maestro tiene impacto, es de calidad, enciende una luz interior.

En la escuela de este Pastor se preparan discípulos y discípulas y son capacitados para la Nueva Evangelización, porque Él enseña y educa para la acción, desarrolla teoría y práctica. Ambas se contrastan en la vida de nuestras comunidades, donde hay gozos y sombras, pero, donde el Espíritu del Señor va iluminando y haciendo camino con todos los que generosa y libremente lo deseen.

Él, sigue siendo el Buen Pastor, el gran líder de la palabra sólida, de comportamiento coherente que ilumina el corazón y la conciencia de quien lo escucha y acepta.

 Su liderazgo es de amor y servicio. Nos conoce por nuestro nombre, sabe de nuestros problemas y acompaña nuestra historia personal y comunitaria. Quiere mantener una relación entrañable con cada uno de nosotros, nos ofrece los mejores pastos. Y todo lo que hace, tiene la firma del Buen Dios.

 

La Diócesis de Palencia

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