El poder de cada persona - Día del Corpus Christi 2020

El poder de cada persona - Día del Corpus Christi 2020

+ Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia

La Caridad es una dimensión fundamental y básica de la comunidad eclesial, juntamente con la Catequesis y la Liturgia. Sin ella la Iglesia no es la Iglesia de Jesucristo. Cáritas es la institución de la Iglesia que canaliza y expresa con acciones la caridad de la Iglesia. No es una de las ONGs al uso, sino es la misma Iglesia. Tiene sus niveles: Cáritas parroquial, Cáritas diocesana, Cáritas nacional y Cáritas internacional.

¿Qué tiene que ver Cáritas y el día del Corpus con el poder de cada persona? Aparentemente y tal como se entiende en la sociedad el poder, nada. Porque Cáritas no es un poder físico, espiritual, político, militar, científico, económico o cultural. También es verdad que el poder podemos usarlo para el mal. La caridad es la fuerza o poder para el bien de las personas, sobre todo de las más débiles.

Este lema nos llama y provoca a actuar con relación a las personas, al poder de actuación que podemos y debemos ejercitar en unas circunstancias concretas. Y ante la situación generada por el coronavirus sanitaria, social, económica, laboral y política todos podemos hacer algo, poco o mucho, pero algo, no para ponerla peor sino para superarla. Pero no sólo ahora, en estas circunstancias; Jesús dijo y es verdad: «A los pobres siempre los tendréis con vosotros» (Jn 12, 8). Pobres somos todos, hombres y mujeres, niños y mayores; todos estamos necesitados de muchas cosas y no sólo materiales como los alimentos, el aire limpio, el agua, etc., sino de amor, de perdón, de salud, de trabajo, etc. Además, hay nuevas pobrezas, que impiden que cada persona pueda desarrollar y ver reconocida su dignidad. Siempre podemos y debemos hacer algo por nosotros mismos, por nuestra familia, por los demás, por mejorar el mundo.

Todos tenemos capacidades y posibilidades de actuar. Y todos debemos ejercitarlas. Dice el refranero castellano que “querer es poder” y “hace más el que quiere que el que puede”, o “donde hay ganas, hay maña” o” querer y poder, hermanos vienen a ser”. Pienso que es cuestión de querer y buscar cauces adecuados. Es verdad que las posibilidades son distintas; no son las mismas las de un niño que las de un adulto, las de un simple ciudadano que las de un político, las de una persona que haya podido ir a la escuela y a la universidad que otra que no haya tenido esas posibilidades... El ámbito de sus actuaciones será distinto. Pero todos podemos hacer algo. No podemos estar siempre lamentándonos o esperando que lo hagan otros, o que la solución llueva del cielo. Todos tenemos que arrimar el hombro y aportar lo que se pueda, dinero, cariño, compañía, cercanía, palabra, tiempo, inteligencia, capacidades, bienes materiales, etc.

Todos juntos podemos hacer más. Imagínatelo. La unión hace la fuerza, no lo olvidemos. Se trata de sumar para ser más eficaces.

Ejemplo le tenemos en Dios. Es el Todopoderoso, el que todo lo puede. Por eso ha creado el universo y especialmente al ser humano. Pero su poder no es para destruir, sino para construir, no para el mal, sino para el bien. Incluso su poder saca bienes de los males. Al final de los tiempos manifiesta él su poder en la resurrección de los muertos.

El mejor ejemplo lo tenemos en Jesús, que actúa junto con el Padre y con la fuerza del Espíritu Santo. Dirán los dos de Emaús que Jesús «era un profeta poderoso en obras y palabras» (Jn 24, 19), pero a la vez débil, porque «los entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte y lo crucificaron» (Lc 24, 20). Su palabra y sus obras muestran que la fuerza de Dios actúa en favor del reino de Dios y en contra del demonio; y esa fuerza, la más potente es el amor, un amor hasta el final, hasta dar la vida por los amigos y los enemigos para hacerlos amigos. Jesús es el más fuerte que vence al que, aparentemente, es el más fuerte (Mc 7, 22-30). Su poder lo manifiesta definitivamente en la cruz, renunciando a todo poder personal: no baja de la cruz, no destruye a los enemigos, no pide al Padre una legión de ángeles. Hoy en la Eucaristía nos muestra el poder de su amor que le lleva a entregarse y a derramar su sangre para dar fuerza y vida, hacerse alimento y bebida por amor a los hambrientos y sedientos.

Jesús nos da la fuerza y el poder de su Espíritu para renovar todas las cosas, hacerlas todas nuevas, para hacer un cielo nuevo y una tierra nueva, un ser humano nuevo con la novedad de Cristo. ¿Qué haremos? Cáritas nos llama a la actuación en favor de los más humildes. De los enfermos, de los que están solos, de los que han perdido su empresa, su trabajo y ves con incertidumbre el futuro. Colaboremos con Cáritas compartiendo iniciativas, proyectos en favor de los más débiles, de los que no tienen ni voz para hacerse oír; echemos mano también a nuestros bolsillos o carteras para hacer de la sociedad una familia que se reúne en torno a la mesa fraterna porque todos somos hijos e hijas del mismo Dios que es Padre.