"Re-velar el Sentido" - I Domingo de Adviento

Un cuadro nos recuerda algunas de las desgracias sufridas últimamente y nos invita a RE-VELAR EL SENTIDO, a encontrar el sentido de nuestra vida en la flecha que nos orienta hacia esa cuna vacía.

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La Buena Noticia

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Lucas 21, 25-28. 34-36

 

Comentario

 

“Levantaos, alzad la cabeza...” El adviento nos alerta de la importancia del momento y nos abre a la esperanza de unos tiempos nuevos.

Son muchas las situaciones difíciles que nos ha tocado vivir. Situaciones que han podido influir negativamente en nuestro ánimo y crear en nosotros cierta desesperanza. El adviento viene, como el reloj de la mañana, a despertarnos para que volvamos a ver la claridad del día con nuevas ilusiones y esperanzas. “...peor que esta crisis, es sólo el drama de desaprovecharla” dice el Papa Francisco, “de una crisis no salimos iguales: o salimos mejores, o salimos peores... la decisión está en nuestras manos”.

El tiempo de Adviento nos invita a estar atentos, despiertos a las realidades que nos rodean, para “RE-velar el sentido”, “analizando la realidad y descubriendo sus heridas para acogerlas y, desde ahí curarlas”.

Prepararnos para recibir al Señor y adornar con nuestras obras esa cuna vacía es nuestra tarea. Con un rotundo SÍ A LA VIDA esperamos al Dios de la VIDA.

 

Una experiencia. Carmen

 

“Carmen siempre nos recibe con una sonrisa”. Y cuando la preguntamos por qué tiene esa cara tan alegre, a pesar de todo lo que ha pasado, nos dice: “es que las personas que son parte de mi vida no tienen que verme sufrir. Ellas tienen que verme contenta y tienen que ser felices”.

Carmen está en silla de ruedas y vive sola. Ha pasado por muchos momentos difíciles, Pero lo que más le duele, no son los sufrimientos físicos. “Lo que más me duele es que tengo familia, pero no les importo ni se preocupan”. Hay personas que me ayudan y me demuestran que me quieren. El Señor las ha puesto en mi camino. A pesar de todo, en mi interior soy y me siento feliz.

En Lourdes tuve una experiencia especial. Me encontraba muy mal ¡No sabía lo que me iba a encontrar! Lo único que llevaba era dolor y tristeza. Volví a casa con paz y felicidad interior. Muchas veces pienso, como un padre puede permitir tanto sufrimiento. A pesar de todo me da fuerzas para seguir adelante. ¡Cuántas veces me caigo y me tengo que levantar, El Señor se caía con su cruz y se levantaba! Estoy muy agradecida a todos los que me acompañaron. Procuro no dar trabajo y, cuando lo necesito, procuro dirigirme a todos con respeto y educación.

Carmen borda. Uno de sus temas preferidos es la rosa y dice refiriéndose a ella: “La Vida es como una Rosa, tiene tallo y espinas, ¡cuántas espinas me clavo en el corazón hasta llegar a oler la ROSA QUE ES LA VIDA!”.

 

Pensamos

 

Ante mi realidad. ¿Cómo la afronto y cómo me encuentro? ¿Me he sentido arropado por mi entorno: familia, comunidad, parroquia...? ¿Qué echo en falta?

¡Qué bien y a tiempo viene el Adviento para poder buscar un poco de sosiego! No podemos pararnos o resignarnos. Necesitamos abrirnos a los demás para caminar juntos y recibir al Señor que ya se acerca. VEN, SEÑOR, JESÚS.

Caminar juntos. Papa Francisco: “... esta coyuntura histórica en la que nuestra salud se ve amenazada de cerca debería hacernos conscientes de lo que significa ser vulnerable y vivir en la precariedad a diario”. Pensamos en los que más lo necesitan.

¿Cómo me planteo este tiempo de Adviento?

 

Oramos

 

Tiempo de Adviento, tiempo de liberación,
¡Tiempo de anhelada esperanza!
Cuánta falta, Señor, nos hace la esperanza.
Venimos de un tiempo de dolor, muerte y sinsentido.
Toda nuestra realidad fue trastocada y también nuestra fe.

Nos creíamos seguros, nos creíamos fuertes.
Hemos recibido una cura de humildad, Señor.
Pero es tiempo de levantar nuestra cabeza,
de resurgir de nuestras cenizas porque,
a pesar de todo lo que hemos vivido,
sabemos que Tú nunca nos has dejado.

Hoy iniciamos el Adviento y

necesitamos la esperanza de la fe, Señor.
Necesitamos que Tú nos renueves,
nos contagies de tu alegría y esperanza
para llevarla nosotros a los demás.

Haznos mujeres y hombres de fe,
que confíen y que no teman.
Es Adviento,
¡Tiempo de anhelada esperanza!

Rubén Ruiz Silleras

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