Homilía de nuestro obispo en la VIGILIA PASCUAL 2023

Compartimos la retransmisión de la Eucaristía en el Vigilia Pascual, que se está celebrando en nuestra Catedral, y la homilía de nuestro obispo D. Manuel.

 

HOMILÍA EN LA VIGILIA PASCUAL - 2023

 

Feliz Pascua, hermanos y hermanas:

Una gran noticia resuena hoy en todo el mundo: Lo anuncia el Ángel a las mujeres: “Vosotras no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el Crucificado. No está aquí. Ha resucitado”.

Esta es la gran noticia de un acontecimiento único y definitivo que ha marcado la historia para siempre, la personal de cada uno y la de la humanidad entera. Ha venido precedido del relato de la creación y de la liberación de los judíos de la esclavitud de Egipto. Pero el centro es el evangelio en que se anuncia algo insólito, nunca sucedido, que un muerto vuelva a vivir, no esta vida nuestra, sino una nueva. Jesús, el que en los días pasados hemos visto sufrir, ser ajusticiado, condenado, crucificado y sepultado en un sepulcro nuevo, vive, ha resucitado corporalmente. No con las dimensiones de nuestro cuerpo, el tiempo y el espacio, sino en las dimensiones de Dios, en la vida de Dios, que excede nuestra comprensión.

Las mujeres iban buscando en el sepulcro el cadáver de Jesús, para ungirlo como acostumbran los judíos, pero Jesús no está allí. No se pude explicar científicamente, pero es un hecho desconcertante, un acontecimiento fuera de lo ordinario, algo positivo, el paso de Jesús, de un modo de existir, caduco, frágil, limitado, mortal a uno distinto, inmortal, glorioso, ilimitado, n o limitado por el tiempo y el espacio. La Iglesia entera, con los Doce, da testimonio de la Resurrección. Nuestra fe y nuestra vida se fundamenta en la Resurrección de Cristo.

Este hecho debe producir en nosotros una alegría inmensa porque nuestra vida, nuestra realidad tiene solución; hay pruebas, mal, muerte, pero no es lo definitivo; amamos a Jesús, nos sentimos amados por él y vemos que su amor es más fuerte que la muerte, que es el Creador de una vida nueva, de un hombre nuevo y definitivo, cuya clave es el amor; hay esperanza para los hombres de vivir y superar el mal y la muerte y esa esperanza tiene un nombre, Jesús, el Resucitado.

Una vida nueva que hemos comenzado en el Bautismo, cuando fuimos sumergidos en las aguas, imitando su muerte, y hemos salido a una vida nueva, la de Hijos de Dios Padre, hermanos de Cristo y en Cristo, y personas guiadas por el Espíritu Santo. Una vida nueva que consiste no en vivir como hombres y mujeres viejos, que buscan el poder, la prepotencia, el dinero como si en el dinero estuviera nuestra salvación, o en buscar el placer a tope para ser felices olvidándose de Dios y de los hombres, sino en el amor, no cualquiera, sino como Cristo. Vivir para Dios como Cristo, vivir para los demás como Cristo.

Pero la Pascua, con el don de la resurrección nos encomienda como a las mujeres una tarea: Id aprisa a decir a sus discípulos: ha resucitado y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ir a galilea, no es ir literalmente a Galilea; ir a Galilea es escuchar su mensaje, sus bienaventuranzas, convivir con Él, como discípulos y amigos. Reunirse con otros que forman la comunidad cristiana, caminar según el Espíritu. Salir para llevar la alegría de Cristo y su luz, viviendo como bautizados.

Celebrar hoy la Eucaristía de la Pascua es encontrarnos con el Viviente, con el Resucitado; él se hace presente en el pan y el vino convertidos en su Cuerpo y Sangre para alimentarnos a nosotros y darnos fuerza interior para vivir esa vida nueva y ser testigos del Resucitado en medio del mundo; que la vivamos con alegría, que nos abramos a la vida nueva de Cristo, el amor que se entrega, que se hace servicio, perdón, alianza.

 

 

 

+ Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA

Obispo de Palencia