Coincide este año el domingo décimo tercero del tiempo ordinario con la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. El texto del evangelio de san Mateo nos ofrece la respuesta de Pedro a la pregunta del Señor de quién cree que es que le confiere la dirección de la iglesia. Junto a Pedro situamos a Pablo que desarrolla la respuesta de Pedro.
Los dos pilares de la Iglesia
Son muchas las cosas que nuestra condición humana son dobles. Dos ojos, dos manos o dos pies son algunas de las dualidades de nuestro cuerpo que lejos de separar permiten mejorar nuestras habilidades. Dos ojos ven más que uno, dos manos facilitan las tareas a realizas y dos piernas nos sirven para caminar. Esta analogía descubrimos hoy en la entrañable persona de Pedro y la impresionante figura de Pablo. Todo corazón, el primero; inteligencia, el segundo. Dedicado a predicar a su entorno cercano el primero, y entregado a los alejados el segundo. Dos estilos, dos formas de seguir a Jesús, dos vivencias del seguimiento al Maestro que, lejos de restar, suman; nunca exclusivas sino siempre compatibles y necesarias. Dos caras inseparables de la misma moneda que aunque a veces diferentes siempre fieles al Señor. Estas dos columnas de la Iglesia siguen siendo para nosotros modelos de vivir la fe y reconocer al Mesías en Jesús.
Dar respuesta de Jesús
Tanto Pedro como Pablo siguen siendo para todos nosotros los modelos de respuesta a la pregunta que siempre debemos hacernos. ¿Quién es Jesús? En un primer momento, Pedro, todo impulso y vehemencia, expresa de corazón que es el MESÍAS, el Salvador de las vidas y de las personas. Pablo, con su testimonio personal y su predicación lo irá proclamando y explicitando a todas las personas con las que se encuentre. En su respuesta se edifica la iglesia, se mantiene nuestra fe y en la medida que cada uno de nosotros llegamos a identificarnos con ellos haremos nuestra la experiencia salvadora de Cristo que nos salva. Como cristianos del siglo veintiuno necesitamos revivir la experiencia de Pedro y Pablo. Como ellos debemos dar respuesta de quién es Jesús hoy. Sin reconocer en Él al Mesías la edificación de nuestra comunidad creyente y de nuestra iglesia se verá dificultada. Como ellos, a los de lejos y a los de cerca debemos anunciar que Jesús es nuestro Dios que vive en nosotros y que el poder del mal no nos derrotará.
José María de Valles. Delegado diocesano de Liturgia