Palabra y Vida - Quitar todas las barreras

Palabra y Vida - Quitar todas las barreras

En este segundo domingo de Adviento, san Mateo, en el evangelio, nos invita a la conversión a través de la figura de Juan el Bautista.

 

Juan Bautista

Juan se nos muestra como un profeta sobrio, austero, que, viviendo en el desierto, envuelto en silencio y rodeado de nada descubre su interioridad. En ese estilo de vida busca la presencia de Dios. Su ejemplo se nos ofrece como referencia y espejo donde descubrir actitudes necesarias para encontrar a Dios. San Juan se convierte así en precursor de Cristo. Su vida, modelo de hombre auténtico, y su palabra anuncian la presencia de Cristo, el Salvador. El Reino de Dios está cerca nos grita. Sus palabras, acompañadas del testimonio de una vida coherente nos sigue hablando de que Dios está cerca de nosotros. Esa vida de compromiso hizo posible que buscara y descubriera la presencia de Dios. Hoy sigue siendo para nosotros un modelo a imitar en este tiempo de Adviento y seguir queriendo encontrar a Dios.

 

Preparad el camino del Señor

La segunda cosa que hoy nos pide la palabra de Dios, para vivir el adviento, radica en la necesidad de preparar el camino del Señor. Una imagen o metáfora que nos recuerda que para que alguien venga a nosotros o nosotros vayamos hacia él, resulta más fácil si el camino por el que viene o vamos está bien. La pregunta, por tanto, que debemos hacernos se formula así: ¿cómo se prepara el camino para que el Señor llegue a nosotros y nosotros podamos ir hasta Él en nuestra vida actual?

Nuestra sociedad lucha denodadamente por mejorar caminos, carreteras, vías de comunicación que hagan fácil, rápida y segura la posibilidad de desplazarnos y llegar con facilidad. Debemos revisar nuestros caminos para llegar hasta Dios y ver si son transitables. Es posible que debamos reparar algunos trozos, mejorar otros y evitar todo aquello que dificulte caminar, que nos haga tropezar y caer o que impida que sigamos caminando. ¿Qué obstáculos hay para que Dios se acerque a mi vida? ¿Qué barreras existen para que Dios venga a mí? Preparar el camino es permitir que la gracia de Dios llegue a nosotros. Preparar el camino es dejar que su palabra nos hable y podamos escucharla. Preparar el camino es quitar todas las barreras que impidan que Dios pueda llegar a mi corazón.

 

Convertíos

Por último, llegamos al compromiso para esta segunda se-mana de Adviento. Ello implica que algo tenemos que cambiar para que Dios llegue hasta nosotros. Seguro que necesitamos convertir o cambiar actitudes, hábitos y comportamientos que hacen que no sintamos cerca a Dios y que no necesitemos de su presencia para vivir. Como los primeros cristianos debemos vivir nuestra vida cristiana como un desafío constante y permanente de renovación. Necesitamos cambiar cosas, tal vez, nuestra cómoda forma de vivir la fe. Orientar de manera diferente que la sociedad la vivencia de la Navidad para sentir la necesidad de que Dios nos acompañe en la vida porque sin Él no podemos avanzar. En esa mirada a nuestra forma de vida seguro que descubriremos que hay muchas cosas que nos alejan de Dios. Actitudes que impiden ponernos en camino. Cosas que nos adormecen y no nos dejan oír la palabra de Juan el Bautista que nos anuncia que Dios está cerca. No tengamos miedo, seamos valientes para aceptar el compromiso de dejar que Dios venga a nuestra vida.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia