Palabra y Vida - Palabra y Luz

Palabra y Vida - Palabra y Luz

El primer domingo del nuevo año 2026 leemos el comienzo del evangelio de san Juan que ya leímos el día de Navidad. El evangelista San Juan, al narrar la encarnación del Hijo de Dios, no habla de ese relato tan familiar de pastores, ángeles, María y José en el establo de Nazaret. San Juan se adentra en el misterio con otra visión describiendo a ese recién nacido como PALABRA y LUZ.

 

Palabra

San Juan nos dice que el Verbo, la Palabra, no es un concepto, sino una persona que vive y está con nosotros. Así ve a Dios hecho hombre: ese Niño es la Palabra de Dios. La Palabra es el don precioso con el que nos comunicamos unos con otros. Y Dios para comunicarse con nosotros elige también este mismo medio. Quiere que sea su Hijo quien nos hable, nos comunique el amor de Dios y también nosotros podamos hablar con Dios a través de Él.

San Juan además nos descubre algo más de esta palabra diciéndonos que es una palabra de vida, que actúa, que obra y salva. Desde entonces para nosotros Jesús de Nazaret es la Palabra de Dios, y todos nosotros debemos ser palabras de Dios para los hermanos, palabras vivas que actúan y obran en favor de los demás-

 

Luz

El lenguaje poético y teológico de san Juan define igualmente al Niño de Belén como Luz. Imagen que la liturgia de hoy nos pide descubrir. En medio de las tinieblas de nuestro mundo la presencia de Dios se hace Luz que ilumina nuestra obscuridad. Sol que viene de lo alto para darnos la vida. Como el sol que alumbra, calienta, transmite vida, el Dios hecho hombre en el pesebre también alumbrará nuestros caminos, dará calor a nuestras relaciones humanas tantas veces frías y llenará de vida nuestras personas como el sol de la primavera llena de verdor los campos y los árboles. La lección, que hoy san Juan nos da, rebosa sabiduría y nos muestra el profundo sentido de la presencia de Dios entre nosotros. Dejemos que esa LUZ recargue nuestro corazón y podamos transparentarla con nuestras obras y palabras.

Pidamos que, en este nuevo año, Dios ilumine nuestra vida, que Él sea Luz que guíe nuestros pasos y su Palabra sea escuchada y aceptada en nuestros corazones.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia