Las amistades

Las amistades

La amistad es una relación afectiva entre dos o más individuos que se sustenta en valores fundamentales como el amor, la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, la sinceridad y el compromiso. Es un tipo de vínculo que se cultiva con el trato asiduo y el interés recíproco a lo largo del tiempo.

La amistad es algo muy complejo. Así, por ejemplo, existen varios tipos de amistad.

La primera es la amistad por utilidad: nos une lo que la otra persona nos aporta como trabajo, favores, conveniencia. Mientras es útil funciona y cuando deja de serlo, se va diluyendo. Es muy común en lo profesional y en ciertas etapas de la vida.

La segunda es la amistad por placer: personas con las que nos lo pasamos bien. Risas, ocio, planes. Nos vincula algún tipo de afinidad. Esta amistad puede ser intensa pero también frágil. Si cambia el contexto muchas veces desaparece. Pasa mucho en la juventud, en grupos y en aficiones compartidas.

La tercera, la más profunda, es la amistad por virtud como la denomina Aristóteles. Aquí no te une lo que sacas del otro, sino quién es el otro. Hay respeto, admiración, crecimiento mutuo. Quieres el bien de esa persona incluso cuando no te beneficia. Es rara, es profunda y suele resistir el tiempo y los cambios.

El problema hoy no suele ser el tipo de amistad. El problema es esperar de una amistad algo que no puede darte. Pedir profundidad a una amistad de placer, pedir lealtad eterna a una amistad de etapa, pedir cuidado emocional a alguien que solo está por utilidad. Ahí es donde nace la frustración.

No todas las amistades están hechas para durar, pero todas pueden ser válidas si sabemos qué son y qué no son. La madurez no está en perder amistades, está en recolocarlas sin resentimiento y muchas veces cuando una relación se enfría sin explicación, no es traición es que ya no pertenecía al mismo tipo de amistad.

Pensemos en nuestras amistades, qué nos aportan y qué aportamos nosotros y en todo caso, escuchemos a Mario Benedetti que dijo una vez. “Si todo lo que ofreciste no alcanzó, entonces ofrece tu ausencia. A veces retirarse es el mayor acto de respeto y dignidad hacia uno mismo y hacia los demás. No le ruegues a nadie que te valore, que te respeten o que se queden a tu lado. Si diste todo y no lo supieron apreciar…vete. Vas a encontrar dónde te quieran y valoren por cómo eres”.

Pablo Espina