En este quinto domingo de Cuaresma encontramos la tercera catequesis que recibían los que se preparaban al bautismo en la vigilia pascual. En cada una de ellas se les enseñaban los aspectos fundamentales de Jesús: agua viva, luz del mundo y vida eterna.
No acabará en la muerte
El relato de la resurrección de Lázaro comienza con un gesto sorprendente de Jesús. Cuando le comunican la enfermedad de su amigo no se alarma y mantiene la calma sabiendo que la enfermedad no acabará en la muerte. Jesús acepta el plan de Dios sobre su amigo Lázaro. No acude inmediatamente a la llamada y espera que los acontecimientos transcurran como el designio de Dios los tiene previstos. No es que no le preocupe o se desentienda de ayudar a su amigo enfermo. Pero tampoco se alarma y se desespera, sino que acepta los planes de Dios confiando en que la enfermedad no pondrá punto final a su amistad con Lázaro. Confianza en el Señor, fiarnos de sus designios y mantener la calma son las primeras actitudes que el texto del evangelio de hoy nos invita a vivir ante los acontecimientos difíciles y problemáticos de la vida.
Actitud de fe de Marta
Todo lo anterior nos lleva al diálogo de Marta con Jesús días después cuando le reprocha no haber llegado a tiempo para que su hermano no hubiera muerto. De nuevo Jesús la invita a confiar porque su hermano resucitará. Marta asiente, pero pide algo más. Ruega a Jesús que pida a Dios que su hermano vuelva a la vida porque se lo concederá. La actitud de fe de Marta no es simplemente un buen deseo. Supone reconocer y estar convencida del poder de Jesús, capaz de curar y de devolver la vida. Sabe que Dios escuchará al Señor y Jesús quiere escuchar de sus labios que está convencida y cree que su hermano volverá a vivir. Yo creo que tú eres el Mesías confesará Marta adelantando la profesión de fe de los que se preparaban al bautismo. La misma confesión de la Samaritana y del ciego de nacimiento.
Resurrección y Vida
La catequesis adelantaba el misterio pascual de Cristo que iban a celebrar en Jerusalén. El Mesías traerá la vida y será capaz de vencer a la muerte. Pero no de una forma mágica sino con una entrega llena de dolor y sufrimiento. Ante la tumba de Lázaro Jesús llora. Nos muestra a través de las lágrimas lo que le importa la muerte del hombre. No permanece ausente ni indiferente. Se duele y le duele la miseria humana que acaba en la muerte. Es entonces cuando levanta los ojos al cielo, cuando da gracias y, para que la gente crea, devuelve la vida a su amigo Lázaro. Anticipo de lo que hará en el Calvario ser la vida y la resurrección para todos nosotros. Jesús nos demuestra que es capaz de vencer a la muerte y comunicar una Vida Nueva porque es la Resurrección y la Vida.
José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia