Palabra y Vida - Nace la Iglesia

Palabra y Vida - Nace la Iglesia

Estamos de celebración porque hoy conmemoramos el nacimiento de la Iglesia. Cincuenta días después de la Pascua, con la venida del Espíritu Santo vivimos el origen de la Iglesia, nuestra madre y nuestra familia de hijos de Dios. Hoy es Pentecostés.

 

Recibid el Espíritu Santo

El envío del Espíritu Santo fundamenta la iglesia. El relato de san Juan nos retrotrae a la aparición de Cristo a sus discípulos en el cenáculo. Junto a la paz que les desea, sopla sobre ellos enviándoles su Espíritu y, con ese sencillo gesto, les transmite su aliento y su fuerza. El Espíritu se convierte así en plenitud de la presencia de Dios con nosotros. Jesús cumple la promesa de no dejarnos solos. Por ello su Espíritu que hoy nos da se convierte en don unificador y santificador de todos sus seguidores. A los primeros discípulos les va a mantener unidos a pesar de sus dificultades. Además, les va a conceder el poder de santificar, de transmitir la santidad, la misión de llevar a Dios, que es el único santo, a todos los hombres. Y eso que sucedió en la primera comunidad vuelve a suceder en todas nuestras comunidades que también recibimos el Espíritu para permanecer en la unidad y la santidad.

 

Inicio de la Misión

Al inicio de la Iglesia los apóstoles, la primera comunidad se llenaron de alegría al recobrar la paz ante el miedo y temor de salir fuera del cenáculo. Iniciaron su misión evangelizadora sin miedo ni temores. Les transmite la misión de anunciarlo y el poder sobrenatural de poder llevarla a cabo. La iglesia, por ello, necesitamos un perenne pentecostés que nos llene de paz y alegría, que nos quite los miedos y nos impulse a anunciar a Dios entre nosotros. Como comunidad creyente necesitamos de ese soplo, de esa fuerza y de ese aliento que emana de la boca de Cristo y nos impulsa a la tarea. San Pablo VI nos lo recordaba diciendo que la iglesia tiene necesidad sobre todo del Espíritu que llegue hasta el corazón de cada uno de nosotros. Solo entonces entenderemos las palabras de Jesús en este domingo de Pentecostés, así os envío yo.

 

El Don del Perdón

La Iglesia recibe el don del perdón. Como dice la fórmula de la absolución, el Espíritu es derramado para la absolución de los pecados. Jesús pone en manos de la Iglesia este regalo inmenso de perdonar, de reconciliar, de sanar las heridas que rompen el amor y la amistad. Sólo con la fuerza del Espíritu podemos entender este regalo. Dios, que es quien perdona, delega en su Iglesia este privilegio para que sus hijos no vivan enfrentados y aprendan el camino de la reconciliación, de la vuelta siempre a casa donde el Padre espera cada tarde nuestro regreso. No siempre tenemos presente el valor del perdón que el Espíritu nos trae en este día de Pentecostés. Don y regalo sin el cual no acertaremos a vivir como iglesia, como comunidad que se ama y comparte sus bienes.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia