Palabra y Vida - No temas... confía

Palabra y Vida - No temas... confía

Seguimos el texto del capítulo 10 del evangelio de san Mateo continuación de la elección de los apóstoles como colaboradores suyos. Ante la tarea que les propone y la misión a llevar a realizar, Jesús hoy quiere afianzar su decisión. Dos cosas deben tener muy en cuenta: no tener miedo y confiar ciegamente en Dios.

 

No tengáis miedo

Tanto al inicio de la vida, de una actividad nueva o de un camino desconocido como al final de todo ello los miedos se convierten en compañeros de viaje. Lo desconocido, lo imprevisto y la incertidumbre del resultado final traen miedos que a veces dificultan la marcha y otras veces la paralizan. Jesús, consciente de ello, tras proponerles la misión quiere fortalecer su decisión transmitiéndoles seguridad y confianza. No tengáis miedo les repite hasta tres veces indicando lo importante de ello. Intuyendo que toda la misión evangelizadora conllevará dificultades quiere que el miedo no les eche atrás, no les paralice y no sea la razón de no asumir el compromiso. De ahí la importancia de superar los miedos, de no vivir la fe con temor. Nos suena familiar escuchar este mismo consejo en la voz de los diferentes papas que insisten a los jóvenes y a los cristianos de nuestro tiempo a no tener miedo a confesar a Jesús, a seguirle y dar testimonio de Él en nuestra sociedad. No sentir vergüenza de nuestra condición de creyentes y cristianos y aún más de cristianos y creyentes practicantes, no de teoría sino de obra.

 

Confianza ciega en Dios

Este miedo solo es posible desterrarlo y eliminarlo de nosotros si confiamos ciegamente en Dios. El temor solo desaparece si tenemos la certeza de que Dios nos ama, nos conoce y nos protege. La confianza en la Providencia Divina nos hace entender que estamos en las manos de Dios y como una madre cuida de nosotros plenamente. El ejemplo de los gorriones, débiles y vulnerables, nos lleva a comprender este misterio de que Dios conoce hasta los cabellos de nuestra cabeza. Pero aún más, esto nos demuestra cuanto valor tenemos para Dios que no dejará que nada nos haga daño. Sabernos en las manos de Dios hará que caminemos sin miedos y tengamos la valentía de dar testimonio de nuestra fe ante los demás. Si nos falta confianza en Dios tendremos miedo a ser discípulos de Cristo, a aparecer ante los demás como miembros activos de nuestra comunidad parroquial.

Descubramos hoy la importancia de hacer presente nuestro testimonio de fe. Debemos dar testimonio de Cristo en todos los aspectos de nuestras vidas para mostrar lo que el amor de Dios ha hecho en nuestras vidas. Si damos testimonio de Cristo ante los demás, Él nos acogerá en su reino.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia