Palabra y Vida - Si estás cansado y agobiado

Palabra y Vida - Si estás cansado y agobiado

El evangelio comienza con una oración que Jesús dirige al Padre. En ella agradece que sean los pequeños y los sencillos quienes descubren las enseñanzas de Dios mientras que los sabios y entendidos no las valoran ni tienen en cuenta. Queremos que sea esta actitud de humildad y sencillez la que nos haga entender la Palabra de Dios que hoy la Iglesia nos ofrece en la Eucaristía dominical. Tres peticiones Jesús nos propone para encontrar descanso. Tres peticiones que nos viene bien recordar en este tiempo en que buscamos descansar y encontrar paz y sosiego en nuestra vida.

 

Venid a mí

La primera petición que el Señor nos hace es la invitación a ir hacia Él. Cuantas veces escuchamos expresiones como que cansado y agobiado estoy. Y cuantas veces buscamos el descanso donde no se encuentra realmente. Buscamos destinos exóticos y lejanos para encontrar descanso y paz ante el estrés de nuestra vida y a menudo volvemos más cansados. Jesús nos dice que el destino es Él, que sólo en Él vamos a encontrar sosiego y descanso a nuestras ocupaciones y preocupaciones. Los que nos sentimos cansados y tantas veces agobiados encontraremos descanso junto a Dios. Pocas veces es el Señor, la oración, la Eucaristía el destino de nuestro descanso. Sería bueno que intentemos encontrar la paz interior en el encuentro personal con el Señor.

 

Tomad mi yugo

Aún más complicado puede resultar entender la segunda propuesta que hoy nos hace la Palabra de Dios. Se refiere a que tomemos su “yugo” para así caminar más ligeros y felices. Pero entendemos el yugo como peso, como algo que molesta y dificulta la marcha. Sin embargo, el yugo sirve para llevar mejor la carga y lo que Jesús nos pide es que estemos unidos a Él compartiendo su yugo que entrelaza y une. Solo así podemos descansar y saber que el peso de la vida se hace más soportable. El “yugo” de Cristo nos hace vivir unidos a Él que camina a nuestro lado y sostiene el peso de nuestra vida.

 

Aprended de mí

La tercera y última petición que Jesús nos hace se trata de aprender de Él para encontrar descanso y paz en la vida. Dos valores debemos vivir para que la vida no nos rompa: la humildad y la mansedumbre. Quien vive con humildad, quien vive con ternura y mansedumbre encuentra paz en su vida porque descansar no es evadirse de los problemas de la vida sino aceptarlos y acogerlos como Jesús y así encontrar el descanso auténtico. Ante el desaliento y el cansancio que experimentamos en nuestra vida miremos a Jesús, aprendamos de Él a superar nuestros agobios. El encuentro con Jesús este verano puede aliviar nuestras preocupaciones y problemas. Debemos aprender de Jesús a vivir como él. Jesús lejos de complicar la vida la hace más sencilla, más humilde y más descansada. Nos propone seguirlo por el mismo camino que él ha recorrido.

 

José María de Valles