Como decía nuestro Obispo a los sacerdotes en una carta... «tenemos que reemprender la marcha, como los de Emaús, afrontando el nuevo curso con ilusión, coraje, parresía, alegría y esperanza tanto por amor a Aquel que nos ha amado y escogido y nos ama y confía en nosotros, como por amor al pueblo, a los hermanos, a nosotros encomendados por el Buen Pastor».