Celebrando de la Palabra - Semana Santa 2026

Celebrando de la Palabra - Semana Santa 2026

Material para el Animador de la Palabra.

Celebraciones de la Semana Santa 2026. Ciclo A

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Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

29 de marzo de 2026

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar junto a la cruz adornada con ramos una de estas frases: “Jesús es Señor” o, “Jesús triunfador y mártir”.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición de inicio. Con la liturgia del Domingo de Ramos damos comienzo a la Semana Mayor de todo el año cristiano, la llamamos “SEMANA SANTA”. Esta semana es Grande y Santa, porque recordamos y celebramos hechos muy importantes de la vida fiel y entregada de Jesús. En estos días podremos revivir con admiración su talla de fe y de compromiso hasta el final.

El marco de todo lo que vamos a considerar fue Jerusalén, la capital a la que Jesús tenía que llegar para dar la cara ante las autoridades y, echar el resto por la causa de Dios.

Hoy, entre otras cosas, vamos a considerar la doble cara que tenemos las personas; como aquellos habitantes de Jerusalén, nosotros, también aclamamos a Jesús un día y, al día siguiente lo negamos... Es nuestra condición.

Por eso, esta comunidad reunida para aclamar al Señor, vamos a hacer un esfuerzo de coherencia y autenticidad y nos situamos ante la Semana Santa como creyentes convencidos, rechazando todo lo que sea espectáculo vacío de contenido y de fe autentica.

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén.

Si se juzga conveniente, este rito pude hacerse fuera del templo, para entrar procesionalmente con los ramos. En este caso, la monición anterior se hace en el lugar donde se ha congregado la asamblea (junto a los ramos). El rito incluye: Monición de inicio, oración, proclamación del evangelio (Mt 21,1-11) y entrada procesional con ramos.

Oración

Acrecienta, Señor, la fe de los que en Ti esperan y escucha las plegarias de los que a Ti acuden, para que quienes alzamos hoy los ramos en honor de Cristo, permanezcamos en Él, dando frutos abundantes de buenas obras. Por J. N. S. Amén.

Proclamación del Evangelio: Mt 21, 1-11

Entrada procesional: Canto

Reunida ya la asamblea en el templo el que preside dice la oración colecta. (se omite el acto penitencial)

Oración

Dios, Padre bondadoso, que en la persona de Cristo nos has dejado un ejemplo supremo de sensatez, oblación y dignidad doliente, haz que nuestra vida siga los pasos de tantos creyentes apasionados por el Reino, creciendo más y más como testigos del Evangelio. Por J.N.S. Amén

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura nos habla del Siervo de Yahvé, ese personaje simbólico, obediente a Dios, con misión de profeta, que sufre por el pueblo y en lugar del pueblo.

Jesús es el auténtico Siervo de Yahvé. Sin aferrarse a su categoría divina, ha asumido un estilo sencillo, obediente y sufridor hasta la muerte y muerte de cruz. Por haber vivido así, en beneficio del pueblo, hoy lo reconocemos Señor de la historia.

Lecturas. Is 50,4-7. Salmo o canto. Flp 2,6-11. Aclamación Mt 26, 14-27, 66. (La Pasión pude ser proclamada por tres lectoras o lectores) Breve silencio.

Comentario homilético. Este domingo abre la Semana Santa, que concentra gestos, símbolos y palabras de alto calado cristiano, y por lo tanto humano también. Es una semana para la meditación y la confrontación directa, cara a cara, con Cristo, servidor de todos y Señor de la historia. Recta final en el camino a la Pascua.

El mensaje de este domingo recoge una paradoja sufrida por Jesús: primero es aclamado y aplaudido, y poco después es rechazado. El pueblo reconoce el talante profético y humano de Jesús: Había enseñado con autoridad y había ayudado a muchos; pero también criticó y predicó verdades que no gustaron, sobre todo a los más influyentes. Estos lograron sublevar al pueblo. Por eso es también Domingo de Pasión. A veces, en cualquier comunidad o en cualquier pueblo, aparece esta doble cara y esta doble postura.

En comunión con la experiencia de la carta a los Filipenses, todo creyente debe aplaudir de verdad y con razón al siervo Jesús. que, por ser fiel hasta la muerte y muerte de cruz es también Señor del cielo y de la tierra. El despojo extremo, el no dar la espalda al sufrimiento, aunque sea injusto, son buenas pistas para orientarse desde el comienzo de esta Semana grande, grade sobre todo en oportunidades para reflexionar en profundidad sobre nuestra vida de fe, individual y comunitaria; nuestros compromisos con los más desposeídos de la tierra: desplazados, perseguidos, maltratados, torturados; sin hogar y sin patria...

En Jesús encontramos una escuela de humanidad de alto nivel, solo Él puede enseñarnos a amar de verdad y sin fronteras. Profundicemos en la hondura del amor de Dios y viviremos la Pascua de los redimidos en Cristo. (Silencio de interiorización)

Credo

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que sea generosa y fiel hasta el final, como Jesús, roguemos al Señor.

Para que los que tienen poder lo ejerzan para promocionar y respetar los derechos humanos en todos los pueblos, roguemos al Señor.

Para que en nuestros ambientes plantemos cara a todo lo que esclaviza, roguemos al Señor.

Por todos los que sufren, para que no caigan en el desaliento, roguemos al Señor.

Para que los cristianos celebremos de verdad y con responsabilidad comunitaria estos días que llamamos “santos”, roguemos al Señor.

 

4. RITO DE LA COMUNIÓN

 

Monición. Jesús nos invita a vivir con mentalidad evangélica. Toda su persona es ejemplo y alimento para nuestra espiritualidad. Compartamos la comunión para vivir como Jesús.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Bendito seas, Dios Padre,
que en un exceso de misericordia
os has amado apasionadamente en Jesucristo,
rebajado y despojado por ser obediente.

Sí, Padre, bendito seas por la lección humana
que nos has dejado en el Redentor de la historia.

Reconocido y aplaudido por unos,
golpeado y abatido por otros,
experimentó como el que más la desmesura de la injusticia.

Él, que había alentado a tantos,
mordió el polvo de la vergüenza
y sufrió el rechazo de los que se decían religiosos.

Pero no podía quedar confundido
quien se fio por completo de Ti.

Porque nunca se echó atrás, Tú lo levantaste de la tumba
y lo has encumbrado a los más alto,
dándole un Nombre-sobre-todo-nombre,
orgulloso de su comportamiento alternativo.

Nosotros, Padre, doblamos la rodilla, admirados y gozosos,
y proclamamos que Jesús es Señor nuestro, para gloria tuya,
el ejemplo definitivo de la liberación por amor.
adheridos a su triunfo y a la grandiosa visión que nos deja,
te decimos, unidos fraternalmente
con un sólo corazón y una sola voz,
la oración de los hijos y los hermanos: Padre nuestro...

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Canto

Acción de gracias

Dios, Padre bueno, te damos gracias
por la espiritualidad que hemos compartido,
aquí nos tienes con el interior abierto a la Pascua.
Aquí estamos, dispuestos a irradiar la luz del Evangelio.

Agradecidos a tu misericordia redentora,
regresamos a la vida con la fuerza de los testigos.

Todos nuestros proyectos buscan un mismo objetivo:
tu Reino y tu santa voluntad.

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Vivir con intensidad los mensajes de la Semana Santa.

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

Bendición

Monición final. Reconocemos que Jesús es Señor para gloria de Dios y dignidad nuestra. Destacamos que la victoria de Jesús pasa por la obediencia y por el sufrimiento. Mensajes de amor y de pasión quedan ahora desgranados para que, a lo largo de esta semana, estemos donde estemos, profundicemos en el sentido cristiano, Ésta es una semana especialmente significativa para los cristianos, porque recoge lo más esencial del ejemplo de Jesús.

Canto final y despedida.

 

 

 

 

Jueves Santo en la Cena del Señor

2 de abril de 2026

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Se puede colocar una de estas frases en lugar bien visible: “El Amor no pasa nunca” o, “Nos amó hasta el extremo”.

Símbolos: Mesa con mantel casero, hogaza de pan y jarra de vino / Delante de la mesa del altar: Palangana, toalla, jarra con agua y, junto a estos símbolos, colocar una estola y una casulla blancas.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Hermanos y hermanas, Bienvenidos todos a esta celebración que tanto ha arraigado en las comunidades cristinas. Hoy la Iglesia celebra varias cosas: día del amor fraterno, la nueva alianza, del servicio y la entrega, es decir, día de la Caridad tal y como Dios la entiende. Efectivamente, todo lo bueno de la vida se reduce al amor. En el fondo, lo que más vale y cuenta es el amor. Ya podemos hacer todas las maravillas del mundo, si nos falta el amor, nos falta todo. Estamos viviendo un momento de la historia, muy propicio para servir y amar a nuestros semejantes: desplazados por las guerras, situaciones de desempleo, de penuria económica..., no perdamos la oportunidad de amar y servir.

Canto

Saludo. Hermanos y hermanas, bendigamos a Dios, que es todo amor.

Acto penitencial

Tú, entregado en cuerpo y sangre: Señor, ten piedad.

Tú, el Servidor de todos: Cristo, ten piedad

TÚ, que nos has amado como nadie, Señor, ten piedad.

Gloria (si es posible se hace repique de campanas durante la proclamación del Gloria)

Oración. Querido Padre, nos has convocado en esta tarde para escuchar tu palabra en asamblea creyente, no podemos celebrar la cena de tu amado Hijo en plenitud, pero, nos unimos junto al pan consagrado, a toda tu Santa Iglesia y te pedimos que nos llenes de tus bendiciones a los que alimentas con tu Palabra y tu Pan partido y repartido, que Jesús nos dejó como alimento. Él, que vive y reina contigo y el Espíritu ahora y por siempre. Amén

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. La primera lectura evoca la tradición de la pascua judía en el Antiguo Testamento, para ellos era una fiesta con un fuerte arraigo religioso y con un profundo sentido liberador.

En la segunda lectura Pablo habla también de una tradición que él quiere difundir con toda fidelidad. Se trata de lo más significativo que Jesús quiso entregar antes de ser apresado.

Todo lo de aquel día estaba lleno de mensaje. Jesús se desbordó en palabras y gestos. Se comunicó con símbolos de servicio, como un pan que se rompe y se raparte o como un vino que se bebe en comunión fraterna.

Lecturas. Ex12,1-8.11-14. Salmo o canto. 1Co 11,23-26. Aclamación. Ju 13,1-15. Breve silencio.

Comentario homilético. Este día, Jueves Santo, encierra mucho significado y desafío, repica en la conciencia y en el corazón. Es día para recordar gestos entrañables y ejemplares de Jesús; pero, sobre todo, para vivirlos en profundidad y sacar consecuencias. Este día rezuma amor divino y humano, entrega abundante de Dios a todos sin distención.

El amor es la fuente de la vida. Por eso Dios es Amor; Por eso Jesús nos deja en testamento: “Amaos como yo os he amado” Este amor total que vive Jesús, amor que no pasa nunca, es el que resaltamos y celebramos hoy. Se trata de un amor novedoso, alternativo a todo lo que hoy se lleva, a lo que se ve en los entresijos sociales. Es el amor sacrificado, gratuito, desprendido de todo interés, volcado por completo a los demás, Solamente se podría comparar al amor de unos padres que lo dan todo por los suyos. Y, aun así, nos quedaremos muy lejos de expresar la profundidad del amor de Dios manifestado en Jesús.

En el Evangelio sobresale una pregunta contundente: “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?”. Ahora la podemos ensanchar más: ¿Comprendéis los gestos entrañables de Dios, sus señales, sus detalles? Dios y Jesús, han ido por delante con un ejemplo vivo y comprometedor, con un servicio sincero y humilde. ¿Lo hemos comprendido?

La liturgia familiar, que era aquella cena religiosa y festiva del pueblo judío, Jesús la convierte en una nueva y definitiva comida, una nueva liturgia, una nueva acción de gracias “Yo hago nuevas todas las cosas” nos dice Jesús. De esa novedad que es Cristo, nos nutrimos para ser también nosotros Personas Nuevas.

Jueves Santo, estamos invitados a derrochar el vino nuevo de la amistad, derrochando ternura y humanidad, servicio, generosidad, calor de hogar. Si vivimos así seremos felices y haremos felices a muchos.

No hagamos caso a quienes proponen la felicidad engañosa del egoísmo. Solo el amor alegra la vida. Lo que no se convierte en amor, no vale nada. (silencio de interiorización

En sustitución del gesto, del lavatorio de los pies, el que anima-preside la celebración lee la siguiente reflexión:

Yo no pienso nunca en términos de muchedumbre en general,
sino en personas.
Si pensase en muchedumbres no empezaría nunca
Lo que importa es la persona.

Es fácil amar a los que viven lejos.
No siempre es fácil amar a quienes viven a nuestro lado.

Es más fácil ofrecer un plato de arroz,
para saciar el hambre de un necesitado,
que confortar la soledad y la angustia de alguien
que no se siente amado dentro del hogar que compartimos.

Cada persona debe ser importante para nosotros.
Para amar a una persona hay que acercarse a ella.
Para mí, cada persona es única en el mundo.

Madre Teresa de Calcuta

Canto

Oración de los fieles

Por la Iglesia, para que sea un signo de fraternidad y de servicio en medio del mundo, roguemos al Señor.

Para que progrese la solidaridad y el compartir los bienes entre los pueblos de la tierra, roguemos al Señor.

Para que donde no lleguen los servicios públicos, llegue nuestra solidaridad y atención cristina y humana, roguemos al Señor

Para que todos los bautizados seamos testigos del amor de Dios y de Jesús, roguemos al Señor.

Para que haya estima mutua y amistad autentica en nuestro pueblo, roguemos al Señor.

Para que nadie se sienta solo a nuestro lado, roguemos al Señor

Para que los jóvenes escuchen la llamada del Señor y respondan con generosidad a la vocación sacerdotal, roguemos al Señor.

Para que aniden en cada uno de nosotros los sentimientos y las actitudes que movían a Jesús, roguemos al Señor

 

4. RITO DE COMUNIÓN

 

Monición. La eucaristía es el sacramento por el que Jesús se sigue entregando a lo largo de la historia, el alimento y la alegría de la nueva Alianza. Que la comunión con Jesús nos impulse a vivir en amor, generosidad y servicio.

Canto: Un mandamiento nuevo

Introducción al Padre nuestro

Señor, Dios nuestro, congregados por ti y unidos en el Amor,
recordamos la historia que contamos a lo largo de los siglos;
la historia de Jesús de Nazaret, el testigo que se atrevió
a llamarte “Abba”, Padre, y nos enseñó a repetir este nombre.

Dios y Padre nuestro, te damos gracias por Jesús
que transformó el rostro de nuestra tierra
revelando el Reino que hemos de alcanzar:
un Reino de libertad, de amor, tu Reino, plenitud de tu creación.

Recordamos, Padre, que por donde pasa Jesús
la gente descubría su humanidad, se llenaba de riqueza
y, con el alma renovada, se entregaba al servicio del prójimo.

Recordamos cómo habló de una oveja descarriada,
de un hijo que se marchó de casa, de los que se extravían
y pierden la libertad, el nombre y el cariño.

Él fue en busca de ellos y los devolvió la dignidad.
Pero esto, tan humano, no gustó a todos, llegó a costarle caro,
porque tanto amor revoluciona demasiado.

Tú, Padre, recogiste el sacrificio de su vida,
lo resucitaste y lo confirmaste en el amor.

Ahora, con Jesús a tu derecha
y con todos los que te admiran,
te decimos a una sola voz: Padre nuestro...

Gesto de la paz. La fe nos urge a poner amor, a comunicarlo y extenderlo. Necesitamos el calor de la amistad, la sonrisa recíproca, el estímulo y la palmada en el hombro invitando a seguir adelante. Es lo que ahora expresamos con este gesto de amor y de paz.

Distribución de la comunión: Canto

Acción de gracias (personal y en profundo silencio)

 

5. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Generosidad a fondo perdido.

Traslado del Santísimo al monumento: Canto (cantemos al Amor de los Amores)

Oración ante el monumento

Señor Jesús, dicen que nos amaste hasta el extremo,
Pero, ¿el amor tiene extremos, tiene límites?
¿ Se le acaban las fuerzas al amor y ya no puede más ?
¿ El amor tiene medidas?

Jesús, tú nos has mostrado y demostrado que no.

Tu amor no tiene límites, es redondo, total, inmenso,
como la alianza de los enamorados....
como lo demuestra una madre que se sacrifica a diario,
como lo expresan los verdaderos amigos
que nunca fallan ni se quejan,
como lo significan los mártires con rúbrica de sangre.

Pero tu amor , Jesús, es todavía más grandioso:
tiene la medida del cielo, el sello infinito de Dios,
el signo misericordioso de la redención.

Gracias, Jesús por tu amor sin fin,
por ese amor firme y generoso,
que solo es posible desde Dios.

Jesús, tu amor nos sobrecoge: es un sacramento,
BENDITO Y ALABADO SEAS SEÑOR.

Canto final

No hay despedida, nos vamos cuando queramos, pero favoreciendo y respetando el recogimiento y la oración de los que se quedan en adoración ante el Santísimo.

 

 

 

 

Viernes Santo de la Pasión del Señor

3 de abril de 2026

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar en las gradas del altar esta fase: “Coge tu cruz y sígueme”.

Símbolos: Altar desnudo, sin mantel, ni objeto alguno / Crucifijo grande cubierto con paño rojo (situado en el fondo del templo) / Templo con luz natural, sin luces, ni velas encendidas, ni música

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Viernes Santo es evocación de la pasión del Señor, proclamación del sentido de la cruz como señal valiosa de redención. Es vivencia entrañable de Jesús crucificado como símbolo y mensaje. Ya decía San Pablo que Cristo crucificado es la mayor fuerza y la mejor sabiduría de Dios. Viernes Santo es unos de los días más adecuados para entender la vocación y el destino de Jesús; y en Él, nuestra propia vocación y sentido. Su historia proyecta una gran luz sobre nuestra vida personal y comunitaria.

Celebramos a Cristo crucificado en un ambiente sobrio y austero. Pero este ambiente exterior no ha de impedirnos vivenciar el aspecto victorioso de la muerte de Jesús, su sentido redentor para la vida del mundo.

La celebración comprende tres partes: La primera es una reflexión en torno a la Palabra, con la proclamación de la Pasión y la oración universal. La segunda es la adoración de la Cruz, un gesto de comunión con Jesús y con todos los crucificados de la historia. Y la tercera es el rito de la comunión.

Comenzamos con una breve oración en silencio. (breve silencio para la oración personal)

Oración. Dios, Padre santo, que, por la pasión de Cristo, Señor nuestro, has destruido la muerte, consecuencia del primer pecado, que a todos alcanza; te pedimos nos hagas semejantes a tu Hijo; así, quienes por nuestra naturaleza humana somos semejantes a Adán, el hombre terreno, por la acción de tu gracia seremos imagen de Jesucristo, el hombre celestial. Por el mismo Jesucristo tu Hijo que vive junto a Ti para siempre. Amen

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. En este día resalta con fuerza conmovedora la figura del siervo doliente que describe Isaías. Es un retrato profético de Jesús redentor, que encarna el sufrimiento y el martirio con el talante digno de quien ama y es fiel hasta el final. La talla humana y creyente de Jesús queda realzada especialmente en este día de Viernes Santo. Nadie nos puede comprender mejor que Él y, por tanto, presentar al Padre nuestra vida con todas sus luces y sombras, gozos y tristezas, necesidades y anhelos... Él es el Sumo Sacerdote de la nueva Alianza con quien podemos recurrir confiadamente a Dios.

La pasión según San Juan subraya la obediencia de Jesús a la voluntad del Padre, recalca que Él es quien triunfa, que es verdaderamente el Hijo Dios, Que destruyendo la muerte nos regala la Salvación.

Lecturas. Is 52, 13-53,12. Salmo o canto. Hb 4,14-16; 5,7-9. Aclamación. Ju 18,1-19,42. (Puede ser proclamada por tres personas)

Comentario homilético. Hoy, Viernes Santo, es otro día memorable. Hemos escuchado atónitos el relato de un martirio, un crimen y, como todo crimen, una injusticia cometida contra un inocente. Para nosotros los cristianos es un relato que se ha convertido en un gesto supremo de amor creyente y de infinita redención.

Jesús, que pasó los años que le dejaron vivir, haciendo el bien, curando toda clase de heridas: físicas y espirituales; acabó ejecutado como un malhechor. Porque hermanas y hermanos, Jesús no murió en una cruz, lo mataron en la Cruz. Es el final anunciado de la Palabra encarnada, que vino como luz en medio de las tinieblas, que se acercó respetuosamente a los suyos; pero los suyos no la recibieron como Hijo de Dios ni como Mesías salvador. Lo había mencionado el sacerdote de turno: “Convine que muera uno por el bien del pueblo”.

Jesús expiró después de decir: “Todo se ha cumplido.” Su muerte es el fin de una tarea, el extremo de un camino obediente y redentor. Su destino fue el que acabamos de narrar. Pero no confundamos las cosas, Jesús no eligió que fuera así, se lo encontró. Él había venido para mostrar que vivir es amar y amar vivir; y enseguida se dio cuenta que permanecer fiel a la misión de enseñar el amor verdadero puede terminar en la tragedia de una muerte violenta. Por eso nos dijo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida”

Jesús murió como vivió, amando y perdonando. ¡Qué dignidad! ¡Qué actitud tan impresionante! ¡Qué calidad de espíritu! Todo Él es una parábola espectacular, a través de la cual Dios ha querido hablar definitivamente a la humanidad.

Jesús ha cumplido plenamente dejando un testimonio inmenso de vida y de mensaje. Por eso lo mejor que podemos hacer es meditar ante el gran símbolo de la Cruz y del Crucificado y sacar las oportunas conclusiones. (Silencio de interiorización)

 

4. ORACIÓN UNIVERSAL

 

Monición. Vamos a orar de manera comunitaria y un universal. La Iglesia, como madre que es, no quiere dejar a nadie fuera de su recuerdo y cariño en esta tarde de Viernes Santo y se interesa por todos, quiere recoger las esperanzas, las preocupaciones, deseos, aspiraciones y preocupaciones de todos los hombres y mujeres, para que la salvación alcance a todas las personas en sus diferentes situaciones.

La Oración universal se hace según el misal

 

5. ADORACIÓN DE LA CRUZ

 

Monición. Vamos a hacer ahora algo, que es mucho más que un gesto o un rito, Debe de mover en nuestro interior el deseo profundo de adorar a un Dios crucificado por amor, y solidario de todas nuestras cruces y de todo el dolor del mundo, que tiene nombres y apellidos.

Ahora es el momento de la contemplación silenciosa, de la meditación sosegada, de dejar hablar al Crucificado sobre nuestra vida y nuestras historias, de abrir sinceramente el corazón a la salvación que Dios nos regala.

Dadas las circunstancias sanitarias, por todos conocidas; para este gesto de adoración de la cruz, colocamos la cruz delante del altar y nos acercamos, haciendo delante de la cruz una inclinación profunda.

Gesto. Se va descubriendo la cruz según se indica en el misal y se procede a su adoración.

Se pude entonar un canto: “Victoria tu reinarás “

 

6. RITO DE COMUNIÓN

 

Monición. Estamos celebrando que Jesús se jugó la vida por la causa de Dios, que es nuestra causa. Hoy la comunión ha de significar que nos unimos fuertemente al sentido de su Cruz y que abrazamos la espiritualidad del Evangelio.

El altar, que ha permanecido desnudo durante toda la celebración, se cubre ahora con una sabanilla- mantel - y se encienden dos velas; a continuación, se trae el Santísimo desde el lugar de la reserva, se coloca sobre los corporales, extendidos debidamente sobre el altar ya cubierto, y hechas las debidas genuflexiones, se comienza a recitar la: introducción al padre nuestro

Introducción al Padre nuestro

Con Jesús crucificado delante, te invocamos, Padre santo.

Has querido que sea el gran símbolo para la historia,
una sabiduría que sorprende y desafía,
un poder que defiende sin atacar,
la persona libre y fiel que redime con la fuerza de la palabra,
que cautiva con el ejemplo y con la acción del Espíritu.

Padre bueno, reconocemos en Jesús crucificado
al Salvador que tú has querido y enviado,
el que ha metido en el mundo una espiritualidad impresionante,
que nos ha dejado la lección de amar sin desmayo y hasta el final.

En su nombre ejercitamos el derecho a evangelizar
porque sólo Él tiene palabras de vida eterna;
sólo Él habita la plenitud de la verdad que convence.

Él nos aproxima unos a otros y nos reconcilia contigo,
Nadie como Él nos ayuda a caminar con dignidad
y nos capacita a vivir en santidad creciente.

Arraigados en su vivencia y suspirando por sus valores,
te decimos, unidos a toda la humanidad y llenos de gratitud: Padre nuestro....

Distribución de la comunión:

Acción de gracias (personal y en profundo silencio)

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

 

7. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Entregarse de corazón a Dios y a los hermanos, como hizo Jesús.

Bendición. El Señor bendiga esta Comunidad, que ha celebrado la muerte de su Hijo con la esperanza de su santa resurrección; venga sobre ella tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe y guíala a la salvación eterna. Por J. N. S.

Monición final. Terminada la celebración nos retiramos en silencio, igual que al comienzo. El templo quedará como de luto, pero a la espera del acontecimiento impresionante de la resurrección.

Jesús surgirá victorioso de la muerte, provocando un impacto solemne: la Pascua, el paso de la muerte a la vida, con todo su simbolismo de conversión y de vida nueva.

Meditemos durante esta tarde y mañana el misterio de nuestra redención para confirmar en la Vigilia Pascual y durante toda la Pascua, que queremos vivir como personas renacidas en la Luz del Resucitado.

(salida en silencio)

 

 

 

 

Domingo de la Pascua de Resurrección

5 de abril de 2026

 

 

1. AMBIENTACIÓN

 

Podemos colocar el cartel que se propone desde la Diócesis o, el cartel que se haya elaborado en la unidad pastoral, para este tiempo de Pascua.

Símbolos: Cirio pascual adornado con flores / Flores en varios lugares del presbiterio / Recipiente con agua abundante y adornado con flores / Música ambiental para la acogida.

 

2. RITOS INICIALES

 

Monición. Hoy es el gran día de los cristianos, el “Día” con mayúscula, el día, de la experiencia entrañable y gozosa de la Resurrección. Ha nacido la mañana con un mensaje singular, inenarrable, algo nunca visto ni oído: CRISTO HA RESUCITADO, ¡¡LELUYA!! Verdaderamente ha resucitado el Señor. La noticia corre de boca en boca entre los creyentes. Es la noticia que da sentido a nuestra vida de creyentes, lo más decisivo del Evangelio. Celebrémoslo con alegría y comunión fraterna.

Canto:

Si en la comunidad donde se va a celebrar la Palabra, no ha habido celebración de la Vigilia Pascual, se pude hacer este pregón de Pascua:

PREGÓN PASCUAL

Que las orquestas y coros del Orbe entero canten el Aleluya
porque ha acontecido lo más grande
ha resurgido la Vida, ha renacido la Esperanza, ha vuelto la alegría
La muerte a muerto a manos de la Vida.

Ha sido hoy, de madrugada;
un día que ya dura veinte siglos,
que no tendrá crepúsculo ni ocaso,
un día de fiesta sin cansancio, de alegría sin alboroto.

La causa hermanas y hermanos, está en Jesús de Nazaret,
un hermano y amigo singular
por el que Dios ha entrado de lleno en nuestra historia
para llenarla de redención, de vida y de esperanza.

Bien conocido de amigos y enemigos,
discutido, seguido y traicionado,
ha resucitado por amorosa decisión del Padre Dios.
y ha encendido de luz y de calor
el corazón de todos los creyentes.

Los primeros discípulos pudieron verlo
repleto de nueva humanidad,
Transparente, radiante y lleno de Espíritu.

Hermanas y hermanos,
con Jesús resucitado ya no podemos seguir igual,
con el Hijo de Dios redimiendo las entrañas de la historia
hemos de lanzarnos a ser servidores de la verdad y de la vida.

Dios cuenta con nosotros para esta tarea
y para gritar al mundo la Noticia más grande de todos los tiempos:
¡¡JESÚS VIVE!! BENDITO SEA POR SIEMPRE.

Saludo. Hermanos y hermanas, bendíganos a Dios con glorias y aleluyas, porque Jesús vive y nos ha salvado,

Acto penitencial

Tú que has vencido la muerte: Señor, ten piedad.

Tú que eres la resurrección y la vida: Cristo, ten piedad.

Tú que elevas nuestra dignidad: Señor, ten piedad.

Gesto. Quien anima-preside, asperja a la asamblea.

Canto

Gloria (Siempre que sea posible, durante el gloria, se repican las campanas)

Oración. Señor Dios nuestro, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concédenos, al celebrar la solemnidad de su resurrección, que, renovados por el Espíritu, vivamos en la esperanza de nuestra resurrección futura. Por J. N.S.

 

3. LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a las lecturas. Las lecturas que vamos a proclamar hoy recogen testimonios de la Resurrección de Jesús, acontecimiento fundamental no solo por lo que significa para la vida de Jesús, sino también por lo que simbolizo para nosotros, Entrar en la dinámica de la resurrección lleva consigo una lógica exigente: Buscar los bienes de arriba, no lo rastrero. Esta es la espiritualidad que la Iglesia intenta promover a lo largo de su historia.

Lecturas. Hch 10, 34a.37-43. salmo o canto. Clo 3,1-4. Secuencia y aleluya. Ju 20,1-9. Breve silencio

Comentario homilético. La experiencia de la resurrección es la experiencia cristiana por excelencia. Nuestra fe está vacía, sin fundamento ni contenido sólido, si no hemos sido impactados por la resurrección de Jesús. La verdad de la resurrección es la raíz de la fe cristina y del plan salvador de Dios.

Pascua es el gran paso hacia la vida. Un paso que precisa ser meditado y orado largamente para que podamos asimilar un don tan inmenso: Dios, nos ha regalado la Vida y Vida para siempre.

Resurrección es aspirar a los dones de arriba, alzar el vuelo, levantar la moral, dar la espalda a todo lo rastrero, respirar el aire puro del Espíritu que sopla en todas direcciones. Resurrección es mirar con ojos nuevos, amar con corazón evangélico; es creer, a pesar de los fracasos y de los sufrimientos que nos está dejando esta pandemia, es abrir un canino nuevo de esperanza y de luz, en medio de la bruma que produce el dolor por los que se han ido, y por los que han quedado en la cuneta del paro, o del desconcierto ante un futuro lleno de preguntas...

Los discípulos estaban aturdidos, encerrados, tal vez demasiado aplastados por la muerte del Maestro... Pero al amanecer del primer día de la semana María Magdalena tiene una experiencia sobrecogedora junto al sepulcro que está vacío: ¿Que ha pasado con Jesús? corre a comunicarlo: “Se han llevado el cuerpo del Maestro... y corren Pedro y Juan... y cuando llegó Juan, nos dice el Evangelio que vio y creyó...

¿Qué vio Juan para creer? ¿Qué experimentó? ¿Qué buscaba María Magdalena cuando fue al sepulcro al amanecer? Los primeros discípulos fueron experimentando que a Jesús resucitado no se le encuentra entre los muertos. Él es explosión vigorosa de luz nueva, de vida. A su lado se renueva el espíritu y crece la esperanza. Por eso el final de los hijos de Dios no es la muerte ni el sepulcro ciego, sino un amanecer lleno de luz, de resurrección, en comunión con Dios y con todos los que han pasado de la muerte a la vida.

Para vivir con hondura e intensidad este tiempo de Pascua, que acabamos de inaugurar, debemos de acoger el regalo de la Luz que nos da Jesús, y poder ser nosotros, individual y comunitariamente, luz en medio de la oscuridad y el dolor que nos ha dejado y, nos está dejando, esta pandemia, o, cualquier otro sufrimiento de nuestros semejantes... hermanos.

Esta luz, es como un estallido de entusiasmo y plenitud, pero también es un compromiso de honradez que ilumina nuestro interior y nos interpela para que vivamos como hijos de la Luz. Porque, creer en la resurrección acarrea consecuencias prácticas, incita a pronunciarse a favor de todo lo que es dignidad humana. Asumir la pascua cristiana es proponerse hacer el bien, como Jesús, y apuntarse al grupo de los testigos, de manera que el ímpetu del Evangelio se despliegue por todas partes.

Así, con la resurrección, vivenciada y proyectada desde la luz nueva, todo se transforma, rebrotan las ilusiones y el viaje de la vida adquiere un sentido nuevo, un valor incalculable, eterno. Silencio de interiorización

Renovación de las promesas bautismales. Hermanos y hermanas: por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo para que vivamos una vida nueva Terminada la Cuaresma, renovemos las promesas bautismales:

- ¿Renunciáis al pecado como infidelidad a vosotros mismos, a los demás y a Dios? ¿Renunciáis a todo aquello que va en contra de los valores cristianos, para vivir en la libertad de los hijos de Dios?

            Sí, renuncio.

- ¿Renunciáis a todas las seducciones del mal, para seguir sólo las inspiraciones del Espíritu Santo?

             SÍ, renuncio.

- ¿Creéis en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra?

            Sí, creo.

- ¿Creéis en Jesucristo, nuestro Señor, que murió, resucitó y está sentado a la derecha del Padre?

            Sí. creo.

- ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Iglesia, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados y en la vida eterna?

            Sí, creo.

- Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo, nos guarde en su gracia para siempre. Amén.

Oración de los fieles

Te pedimos, Señor, por todos los miembros de la Iglesia, para que nuestro modo de vida despierte el deseo de ser como Jesús, roguemos al Señor.

Para que la buena noticia de la resurrección de Jesús afecte saludablemente a todos los aspectos de la convivencia humana, roguemos al Señor.

Para que los cristianos demostremos vida nueva, siendo solidarios con los más necesitados y haciendo felices a los demás, roguemos al Señor.

Te pedimos por todo el dolor de la humanidad, para que quede iluminado y acompañado en la perspectiva de tu Reino. roguemos al Señor.

Por todos los que viven de espaldas al Evangelio, para que lleguen a descubrir el inmenso valor que contiene, roguemos al Señor.

Y, por último, te pedimos por nosotros, para que la luz del resucitado nos llene de alergia, de fuerza y de compromiso fraterno, roguemos al Señor.

 

5. RITO DE COMUNIÓN

 

Monición. La comunión con Jesús resaltada en el bautismo, queda completada al compartir el pan eucarístico, el pan de la vida: “El que coma de este pan vivirá para siempre”, nos dice Jesús.

Reforcemos con la comunión la fe en Jesús resucitado.

Canto

Introducción al Padre nuestro

Te bendecimos, Padre, conductor de la historia.
Te reconocemos como compañero de camino
porque te sentimos junto a nosotros
disfrutando y padeciendo con todo lo nuestro.

A medida que comprendemos el misterio de la vida
estamos más orgullosos de que seas nuestro Dios.
Contemplando el reto de la tierra nueva,
celebramos el memorial de Jesús muerto y resucitado,
Redentor y Señor elevado a tu derecha.

Ahora te pedimos, Padre, que nos invada tu Espíritu
para que enterremos los miedos
y apartemos todas las nubes que nos impiden ver tu luz.

Jesús es para nosotros el regalo de tu amor,
la gran luz que ilumina nuestra vida y nos llena de esperanza.

Unidos a toda la creación y envueltos en tu luz nueva
te decimos con agradecimiento,
la oración de los hijos y hermanos: Padre nuestro....

Gesto de la paz

Distribución de la comunión

Acción de gracias

Jesús, has resucitado, estás vivo entre nosotros.
Estamos muy contentos contigo.
esta comunidad te siente y te celebra.

Te agradecemos que hayas sido tan valiente y ejemplar.
Es una suerte haberte con conocido y poder seguirte.

Jesús , estamos orgullosos de Ti.
Eres digno de admiración y de aplauso.

Queremos ser como Tú: dar la talla como hijos de Dios,
pasar por la vida haciendo el bien...

Bendito seas por siempre junto al Padre.
Esperamos disfrutar contigo la plenitud del cielo.

 

6. RITO DE CONCLUSIÓN

 

Compromiso. Dar sentido pascual a la vida de cada día.

Oración después de la comunión. (se toma del misal)

Bendición

Monición final. Hemos compartido con alegría la Resurrección de Jesús y lo que tiene de mensaje y de desafío. Animados por ella tenemos el deber de ser una Comunidad viva, entusiasta. Como testigos de lo que hemos celebrado, contagiemos este espíritu entre los vecinos y vecinas. Que la gracia y el amor de Dios nos acompañen ¡¡Aleluya!! ¡¡Aleluya!!

Canto final y despedida.