Carta de nuestro Obispo: Fondo de solidaridad diocesano en la crisis socio-económica provocada por el Covid-19

Queridos diocesanos:

Este año 2020 está siendo un año difícil para todos. Para los afectados por el covid-19, muchos han muerto, otros han quedado tocados de alguna manera en su salud, también las familias que no han podido visitar a sus familiares enfermos, ni despedir como sería lo normal y según sus deseos de los difuntos, pero también para todo el personal sanitario, médicos, enfermeros y enfermeras, auxiliares de enfermería, personal auxiliar de ambulancias, limpieza, cocina, etc. También para muchos empresarios, autónomos, empleados sujetos a ERTEs o a EREs, que han tenido que cerrar su negocio y han tenido que asumir el paro, con las consecuencias económicas para sus familias porque algunos no han recibido nada todavía, y, como consecuencia, pasando realmente hambre, amén de las consecuencias psicológicas que han traído el haber estado tanto tiempo confinados para los mayores, los niños ya para todos, y la consecuencia de no haber podido vivir en plenitud nuestros derechos, entre ellos la libertad de movimientos.

Ahora estamos viviendo un momento difícil, de otra forma, es verdad, por el miedo a los rebrotes y el miedo de otro confinamiento.

Como comunidad cristiana estamos llamados a ser iglesia samaritana. El capítulo 10,30-37 del Evangelio de san Lucas nos presenta la parábola del Buen Samaritano. Todos conocemos el relato. Muestra qué es amar. Para explicar qué es hacerse prójimo de verdad y practicar la misericordia el evangelista emplea unos verbos, uno referido a los sentimientos -compadecerse-, otros a la acción -se acercó, vio, vendó las heridas, echándoles aceite y vino, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a la posada, sacando dos denarios se los dio al posadero y le dijo: cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva-. El mejor Buen Samaritano es el mismo Jesucristo, y en él tenemos que fijar nuestra mirada y seguir su ejemplo.

En este momento, además del cauce habitual que tiene la Diócesis a través de Cáritas parroquiales y diocesana, que vienen ayudando a personas necesitadas con diversos programas, queremos abrir un cauce extraordinario de solidaridad con algunos colectivos que son víctimas de esta crisis económico-social a través de la Fundación diocesana “El Buen Samaritano. Ayuda a las personas en paro”. Esta Fundación es una Fundación Canónica, sin ánimo de lucro, que fue creada en el año 2012, y está gestionada por Cáritas Diocesana.

Este proyecto de solidaridad tiene una doble línea de acción:

1. Ayudas a la protección de las personas trabajadoras, que pudiendo ser atendidos a través de los programas de Cáritas no aceden a ellos, y que no perciben ningún tipo de prestación o subsidio por desempleo o por cese de actividad como consecuencia de COVID 19, o que, percibiendo prestación o subsidio, resulte insuficiente para la cobertura de las necesidades básicas de la unidad de convivencia.

2. Apoyos a pequeños negocios y autónomos con o sin empleados a su cargo, que se encuentren en dificultades como consecuencia directa de la crisis COVID 19 y que se hallen en proceso de relanzamiento de la actividad económica.

Un equipo diocesano formado por algunas personas de distintos organismos diocesanos, con la debida confidencialidad, serán los encargados de acoger las peticiones de ayuda, de valorar las solicitudes tanto en su necesidad como en su viabilidad si se trata de pequeños negocios.

En la página web de la Diócesis, diocesispalencia.org, se puede encontrar más información sobre este proyecto. Para realizar un primer contacto se puede hacer a través de este número de teléfono 689.100.635, durante los lunes, miércoles y viernes en horario de mañanas (de 10 a 13 horas) o a través del siguiente correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Nada más. Os ruego que acojamos esta llamada de la Iglesia; no pasemos de largo. Para nosotros nada humano debe sernos ajeno, y menos la necesidad apremiante y sangrante de los que más sufren entre nosotros; somos los más próximos y por lo tanto más prójimos. Jesús nos dice: “Anda y haz tú lo mismo” (Lc.10,37).

Palencia, 25 de junio de 2020.

+ Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia.