Liturgia y ministerios laicales

Liturgia y ministerios laicales

Queridos lectores, paz y bien.

El Papa León XIV nos está animando a retomar los documentos del Concilio Vaticano II. Nos dice: «Después del Año jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jesús, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial [...] Por tanto, mientras sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones, será importante conocerlo nuevamente de cerca, y hacerlo no a través “de oídas” o de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia. Como enseñaba Benedicto XVI “los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada”».

El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo; ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época moderna en el diálogo y en la corresponsabilidad, como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna.

Y prosigue el Papa León XIV: «Este espíritu, esta actitud interior, debe caracterizar nuestra vida espiritual y la acción pastoral de la Iglesia, porque todavía debemos realizar más plenamente la reforma eclesial en clave ministerial y, delante de los desafíos actuales, estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz. Mons. Albino Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, como Obispo de Vittorio Veneto, al principio del Concilio escribió proféticamente: “Existe como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, sino santidad más profunda y extensa. [...] Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean después de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas”. Redescubrir el Concilio, por tanto, como ha afirmado el Papa Francisco, nos ayuda a volver a dar la primacía a Dios, a lo esencial, a una Iglesia que esté loca de amor por su Señor y por todos los hombres que Él ama».

La diócesis de Palencia continúa su seguimiento al Maestro y acepta su llamada a la conversión espiritual y pastoral. Como Iglesia, reconocemos y agradecemos que es el Espíritu el que nos alienta a conformarnos al rostro de Cristo y al Evangelio del Reino. Los laicos son la presencia de la Iglesia en el mundo, en el ámbito cultural, social, político y económico. Y también al interno de la Iglesia, los laicos están recuperando su lugar propio en el ámbito celebrativo. Nuestras comunidades parroquiales continúan el discernimiento para seguir celebrando el domingo y la fe en las nuevas condiciones eclesiales y sociales, marcadas por la escasez de clero y la dispersión. Pero no es la escasez la que nos motiva para impulsar la presencia más plena de los laicos en la liturgia, sino esa reforma eclesial en clave ministerial que vuelve a poner la vocación bautismal y la santidad en primer plano.

El próximo jueves comenzamos en la diócesis un curso de formación que lleva por título “Liturgia y ministerios laicales”. Serán cinco sesiones que ha organizado el equipo de liturgia de la diócesis, de enero a mayo, en las que se ofrecerá formación de cara a descubrir la naturaleza de los ministerios en la Iglesia, y en concreto, los servicios que han de prestar los laicos en el ámbito litúrgico. Junto a los ministros ordenados, existen los ministerios laicales instituidos: acólitos, lectores y catequistas. Otros ministerios reconocidos como celebradores de la Palabra, o ministros de la comunión se están consolidando allá donde no es posible la Eucaristía dominical y haya comunidad cristiana, se ofrezca la liturgia de la Palabra. Agradezco a cuantos hombres y mujeres que, desde hace años, realizan con tanto amor y dedicación este servicio. Buen domingo.

+ Mons. Mikel Garciandía Goñi. Obispo de Palencia