Elige amar. Elige comunidad

Elige amar. Elige comunidad

Queridos lectores, paz y bien.

“Elige amar, elige comunidad” es el lema de la nueva Campaña de Caridad 2026 en este día del Corpus Christi. Como cada año, de la mano de Caritas diocesana los cristianos somos invitados a encarnar nuestra fe, o lo que es lo mismo, a ser el cuerpo de Cristo operante en nuestro mundo. Y por ello saldremos en procesión en la ciudad y en tantos pueblos de nuestra diócesis.

La campaña supone «una llamada a la acción y a la participación activa en un modelo de sociedad y de Iglesia basado en la fraternidad, para revincularnos y tejer relaciones fraternales con todas las personas y ser Iglesia misionera, comunidad abierta y sinodal que da testimonio del Evangelio que no juzga, sino que pone en el centro de su mirada y misión la dignidad humana, la solidaridad y el cuidado mutuo».

Desde esta forma de entender las relaciones con los demás, creemos y optamos por una fraternidad que impulsa la esperanza del que llora, del que sufre, del que se siente solo o abatido, y la esperanza en una Humanidad Nueva que sostiene nuestros propósitos, acciones y sueños. Hoy que el Papa León celebra el Corpus en Madrid, cito estas palabras suyas, de su Encíclica Magnifica humanitas, en la que nos urge en la línea del lema de nuestra Caritas: «¡Cuidemos las relaciones! En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad. Invito a salvaguardar los espacios y los momentos en que la presencia física sigue siendo decisiva: la mesa compartida, la comunidad cristiana que se reúne, la visita a quien está solo, el servicio a los pobres. Son signos de una humanidad que sigue creyendo que cada cuerpo es templo del Espíritu y casa de Dios, y precisamente esta alianza entre gloria y fragilidad se convierte en criterio para evaluar los modelos antropológicos propuestos por la cultura actual».

Alianza entre gloria y fragilidad, es una expresión tan profética como hermosa. Cada mujer y cada hombre consiste en esa dramática urdimbre entre su grandeza y sus heridas. Somos infinitamente más que nosotros mismos, y a veces para ser conscientes de ello, basta con que alguien crea en nosotros y nos ame en gratuidad, como miembros carne de su propia carne. Porque la persona es relación de intimidad: la relación de intimidad es aquella por la que me conozco en el interior del otro y conozco al otro en mi interior. Sé quién estoy llamado a ser en, por y para la relación de intimidad con el otro. Iniciamos nuestra biografía humana el día en que descubrimos que somos reconocidos por nuestra madre: el bebé vive una relación conmovedora con ella porque sabe que ha alcanzado su interior, y que ella le ha visto. El niño, la niña, se sabe conocido. Sabe que la madre le conoce, él mismo conoce a la madre y conoce que la madre sabe que el niño la ha reconocido.

La madre, el padre, no lo son sólo biológicamente, lo son existencialmente. Eligen amar día a día, eligen ser una familia. Celebrar la Caridad, el día del Corpus Christi, es celebrar que Jesús nos eligió a costa de su propia vida y así nos engendró para el Cielo. Eligió y elige hoy amarte y no te mira en tu aislamiento, sino en comunidad, formando parte de su propio Cuerpo, siendo un miembro suyo. Por ello, el misterio de amor que se hace pan compartido para la vida del mundo es lo que celebramos y reconocemos: Jesús mismo que camina a nuestro lado, nos sostiene y nos invita a ser con él y en él, pan partido para los demás.

Quien recibe el pan de vida, es a su vez llamado a convertirse en pan compartido, especialmente para los pobres, los hambrientos y los olvidados. Solo el pan compartido puede convertirse en signo de esperanza. Elige amar, elige vivir en relación con los demás, salir del aislamiento y hacer que la comunidad sea espacio para tejer relaciones fraternales y amistosas. No siempre podemos cambiar el mundo. Pero sí podemos elegir cómo vivir en él. Pon el Amor en el centro de tu corazón, en el centro de tu alma, en el centro de tu mente. Di sí a Jesús y elige amar: sal al encuentro de los hermanos y hermanas, hazte pan y da fruto. Buen domingo del Corpus Christi.

+ Mons. Mikel Garciandía Goñi

Obispo de Palencia