Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Con esta expresión Jesús parece dar a entender la separación entre la Iglesia y el Estado. ¿Pero, de verdad, este es el tema central del evangelio? ¿De esto nos habla el evangelio?
Separación o distinción
Uno de los más famosos especialistas de la América Católica, el jesuita padre Murray, comentando este pasaje evangélico, declara que no se puede explicar en ese tiempo la justificación de la separación entre Iglesia y Estado. El padre Murray sugiere que el tema no es la separación sino la distinción. Debemos saber diferenciar los asuntos o temas que conciernen a la Iglesia y los del Estado porque incluso algunas veces pueden coincidir y no rivalizar. Esta es la propuesta del padre Murray para leer este evangelio. Saber distinguir y separar, pero nunca rivalizar y buscar el enfrentamiento.
Los cristianos debemos tomarnos muy en serio el ejercicio de los deberes cívicos. Cuando los cristianos votan, ejercen, a la vez, tanto el deber cívico como el religioso. Para ser fieles a Dios debemos trabajar como ciudadanos ejemplares sabiendo que no seremos buenos ciudadanos sino a la vez no somos buenos cristianos.
Una respuesta de altura
Los fariseos y herodianos rivalizaban entre ellos sobre la colaboración o no con los Romanos. Los fariseos estaban de parte de la separación total de Roma y volver a la independencia, mientras que los herodianos estaban a favor de la cooperación con Roma. Ahora, ambos se ponen de acuerdo para buscar la respuesta en Jesús a quien le pregunta para ponerle en un aprieto.
Jesús eleva el debate a un nivel superior y nuevo. Hace una llamada a aquellos que buscan desacreditar su enseñanza. Hipócritas les llama, sabiendo que la autentica intención que escondía la pregunta, no era el impuesto, el pago al emperador, sino cuestionar y socavar su autoridad. Los enemigos de Jesús querían mostrar y demostrar que la respuesta que diera Jesús, le ganaría la enemistad o de los herodianos o de los fariseos.
Lo mismo sucede hoy. Mucha gente busca la confrontación con la Iglesia. Pretenden enfrentar a la Iglesia con el Estado. Desean transmitir que nuestras creencias y valores parezcan ridículas por anticuadas, no actuales y que llevan a la división de la sociedad. De esta forma muestran que la Iglesia es impopular y divide la sociedad insistiendo en definir los términos del enfrentamiento.
Imagen e inscripción
La respuesta de Jesús comienza mirando la moneda y pidiendo que le digan que aparece en ella. La inscripción de la moneda con la efigie del César facilita la respuesta. Pero a la vez la amplia ya que dar al César lo que es suyo conlleva dar a Dios lo que es de Dios. Y la imagen de Dios y la inscripción de Dios está en nuestro mundo, en nuestras personas y en tantas cosas que nos hablan de dar a Dios aquello que Él hizo y nos regaló. Desde ahí leemos el evangelio como una invitación a ser buenos cristianos para ser buenos ciudadanos. Pidamos que no nos olvidemos de dar a Dios aquello que nos pide para que podamos colaborar también con nuestra sociedad.
José María de Valles. Delegado diocesano de Liturgia