En la tarde del 31 de marzo se celebró la primera de las “Charlas en Cuaresma 2025”, organizadas por el Centro Diocesano de Formación. En esta primera jornada nos acompañó Cristina Inogés Sanz, teóloga, laica y madre sinodal, que nos hablará de “SÍNODO. De las palabras a los hechos”.
El Sínodo de la Sinodalidad: Un Nuevo Horizonte
El Sínodo de la sinodalidad, cuya fase culminó en octubre de 2024, ha sido un proceso fundamental para fortalecer la comunión, la participación y la misión dentro de la Iglesia. En su intervención, Inogés subrayó la importancia del Documento Final del Sínodo, considerado una hoja de ruta que recoge las aportaciones del pueblo de Dios. Este documento ha sido ratificado por el Papa Francisco como magisterio eclesial, lo que representa un acto de coherencia con el espíritu sinodal. El texto, estructurado con pasajes del Evangelio de Juan, invita a la renovación con una visión esperanzadora.
Pilares Claves del Documento Sinodal
Inogés destacó tres aspectos fundamentales del Documento Final:
• Transparencia, rendición de cuentas y evaluación: Por primera vez en la historia de la Iglesia, se pone sobre la mesa la necesidad de transparencia en todos los niveles, desde el Papa hasta el último cargo pastoral. La rendición de cuentas no busca señalar culpables, sino reconocer aciertos y mejoras necesarias.
• Formación integral: Se aboga por la creación de programas formativos comunes para todos los fieles, asegurando una educación cristiana sólida y accesible. No se trata de que todos estudien teología, sino de crear un programa de asignaturas troncales esenciales para la formación cristiana. Asimismo, esta formación integral debe cambiar radicalmente en los seminarios.
El Documento Final no dice cómo debe hacer cada diócesis o lo que tiene que hacer, pues la realidad es distinta cada diócesis, pero sí que se apunta que la formación integral debe ser intelectual, espiritual y psicoafectiva.
• Inversión en los formadores: Se enfatiza la importancia de actualizar la formación en seminarios y congregaciones religiosas, asegurando la presencia de mujeres en los equipos formativos y de acompañamiento espiritual.
Hacia una Iglesia Abierta y Diversa
Uno de los desafíos planteados es la necesidad de aprender a convivir en comunidades diversas. Inogés señaló que la sinodalidad exige integrar a personas de diferentes orígenes y trayectorias, fomentar el diálogo y fortalecer el discernimiento comunitario. Las parroquias deben estar preparadas para acoger a todas las personas, independientemente de su procedencia o situación vital.
Las comunidades también deben afrontar el reto de aprender a discernir practicando la “conversación en el espíritu” en las parroquias… caminando de manera comunitaria como adultos en la fe.
La Mujer en la Iglesia: Un Debate Abierto
Uno de los puntos más debatidos ha sido el papel de la mujer en la Iglesia. Inogés reivindicó la necesidad de retomar la discusión sobre el diaconado femenino, destacando que el documento sinodal reconoce la igual dignidad bautismal. No obstante, señaló que el número 60 del texto fue uno de los más discutidos y con más votos en contra. Se preguntó por qué la Iglesia no avanza en este aspecto, considerando que la oposición al diaconado femenino responde a estructuras machistas más que a argumentos teológicos sólidos.
Evaluación y Camino hacia 2028
El proceso sinodal continuará hasta octubre de 2028, con una evaluación periódica de las decisiones tomadas a nivel local. El proceso a seguir será el siguiente:
El camino que conducirá a toda la Iglesia a la celebración de la Asamblea eclesial en octubre de 2028 estará pautado de modo que ofrezca un tiempo adecuado y duradero para comenzar a poner en práctica las indicaciones del Sínodo, e incluirá algunos eventos significativos de evaluación:
• marzo de 2025: anuncio del proceso de acompañamiento y evaluación;
• mayo de 2025: publicación del Documento de apoyo para la fase de implementación con las indicaciones para su puesta en práctica;
• junio de 2025 – diciembre de 2026: itinerarios de implementación en las Iglesias locales y sus agrupaciones;
• 24-26 de octubre de 2025: Jubileo de los equipos sinodales y de los órganos de participación;
• primer semestre de 2027: Asambleas de evaluación en las Diócesis y Eparquías;
• segundo semestre de 2027: Asambleas de Evaluación en las Conferencias Episcopales nacionales e internacionales, en las Estructuras Jerárquicas Orientales y en otras agrupaciones eclesiales;
• primer semestre de 2028: Asambleas continentales de evaluación;
• junio de 2028: publicación del Instrumentum laboris para los trabajos de la Asamblea eclesial de octubre de 2028;
• octubre de 2028: celebración de la Asamblea eclesial en el Vaticano.
Diálogo Abierto: Cuestionamientos y Respuestas
Tras la conferencia, se abrió un espacio de diálogo en el que se plantearon cuestiones clave. Se discutieron temas como la rendición de cuentas o la diversidad de realidades locales en la formación integral. Se evidenció que, aunque el proceso sinodal apuesta por la participación, la estructura jerárquica de la Iglesia sigue siendo un punto de tensión.
Reflexiones Finales
Cristina Inogés cerró su intervención con una metáfora esperanzadora: "Somos orugas en un proceso de transformación". Subrayó que la renovación eclesial no será un cambio instantáneo, sino un proceso que requiere participación activa, compromiso y valentía. La invitación está hecha: la Iglesia está llamada a evolucionar para responder a los desafíos de nuestro tiempo, sin miedo a abrazar el cambio ni a cuestionar las estructuras tradicionales.