Palabra y Vida - Amar al estilo de Jesús

Palabra y Vida - Amar al estilo de Jesús

A primera vista parecería que el tema que el evangelio nos propone hoy nos lo sabemos de memoria. ¿Quién no sabe que el amor centra la vida cristiana? Amar a Dios, es el primer mandamiento, amar al prójimo el segundo. 

 

Un mandamiento nuevo

Los discípulos, como judíos que eran, conocían bien los mandamientos que Moisés dio al pueblo de Israel cuyo cumplimiento era condición para alcanzar la tierra prometida. En el contexto de la última tarde de Jesús con ellos les da un nuevo mandamiento: amaos unos a otros. ¿No decía eso mismo el segundo mandamiento de la ley de Moisés? Entonces ¿por qué dice Jesús que se trata de un mandamiento nuevo? ¿En qué consiste la novedad del amor que Jesús nos propone?

La novedad debemos entenderla en el cómo debemos amar. Los mandamientos nos dicen a quién amar, a Dios y al prójimo. Jesús explicita a sus discípulos esa novedad, acentuando en el cómo amarse entre ellos. No basta con solo amar a los demás como uno se ama a sí mismo, sino que nos debemos amar de la misma manera como Jesús nos ha amado a nosotros. Esa será, en adelante, la prueba del nueve para saber que somos seguidores de Jesús. Ahí radica nuestro ADN que nos identifica como discípulos del Señor. Nadie puede llamarse cristiano sino ama al estilo de Jesús. Porque amar hoy nos parece algo sencillo y normal que hay tantas maneras y formas de amar que hemos vaciado de contenido auténtico el amor. Sigue siendo nuestra asignatura pendiente como seguidores de Jesús, mostrar al mundo y a la sociedad esa nueva manera de amar. Si no aceptamos amar como Jesús nos ama no podemos pretender formar parte de la comunidad de Jesús.

 

El Amor de Jesús

Preguntémonos, entonces, cómo fue el amor que Dios tuvo a sus discípulos y, por consiguiente, a todos nosotros. Sin querer ser exhaustivo las notas más fundamentales del amor de Jesús podemos resumirlas en un amor hecho servicio como tantas veces vemos en las curaciones que hace con los necesitados. Su amor está lleno de misericordia para con los más desfavorecidos. Su amor se envuelve en ternura inmensa con los niños y débiles. Su amor siempre es perdón para los que a él se acercan con los pies y las manos manchadas. Su amor se da sin medida ni límites, ni tiempos. Por último, su amor abarca a todos y por todos se entrega hasta la muerte. Por ello ese amor es capaz de llenar de felicidad a todos los hombres.

En esta tarea y en este compromiso nos movemos, tratar de imitar el amor de Jesús entre nosotros. De la dificultad todos tenemos experiencia. Sabemos además que amarnos como Cristo nos propone solamente es posible con la fuerza que Él nos comunica, especialmente en la Eucaristía.

En este mes de mayo, mes de María, modelo de ese amor generoso y total, pidamos su ayuda para amarnos como Jesús nos amó.

 

José María de Valles - Delegado diocesano de Liturgia