Retornamos al tiempo ordinario después del tiempo pascual y retomamos el evangelio de san Lucas. En este domingo decimocuarto nos regala una catequesis misionera.
Elegidos por Dios
Del evangelio debemos valorar en primer lugar el gesto de Jesús de escoger y elegir colaboradores para realizar la tarea acercar el mensaje de la Salvación a todo el mundo. No somos suficientemente conscientes de este gesto. Dios necesita de nuestra colaboración. Jesús, el Señor, cuenta con nosotros para hacer realidad su propuesta salvífica. Él, que puede hacerlo solo, quiere hacernos partícipes de su misión. ¿Qué valor damos a esta invitación que Dios nos hace de colaborar con Él? Preferimos vivir la fe como espectadores y no sentirnos invitados a colaborar. No debemos seguir siendo cristianos sin sentirnos enviados a adelantar la presencia de Dios en nuestro mundo. Aquí radica un primer e ineludible compromiso del seguimiento a Jesús aceptar la invitación que nos propone de anunciarlo, de darlo a conocer, de comunicarlos a nuestros hermanos. Aquellos setenta y dos que lo hicieron volvieron entusiasmados y llenos de alegría porque no cabe mayor gozo que anunciar a Dios, hablar de Dios y acoger la tarea misionera como fuente de realización cristiana.
Rogad
En esa catequesis misionera Jesús compara la tarea con una imagen tomada del mundo agrícola y muy actual en estos momentos en que los campos están preparados para la cosecha. Esta tarea solo puede ser llevada a cabo por muchos obreros que puedan recoger la cosecha. No es el intento personal de uno solo sino la tarea de mucho. Para ello necesitamos la oración, pedir al Padre, y dueño de la mies, que envíe obreros. El valor de la oración, se nos recuerda, sigue siendo fundamental para que se lleve a cabo el deseo del Señor de anunciar su presencia. La misión requiere de muchas manos, no puede ser una labor individual y sin la ayuda de Dios no haremos fructífera la tarea evangelizadora. En el recurso a la oración radica el éxito de que los campos llenos de buenos frutos no se pierdan y el mensaje de Jesús cambie nuestra realidad.
Ponerse en camino
La catequesis concluye con la invitación de ponerse en camino, de salir de nuestra comodidad para extender y llevar el mensaje de Cristo a todos. Seguimos padeciendo el miedo a caminar. Padecemos esa tendencia a quedarnos en nuestra comodidad y esperar que sean otros los que lo hagan. Nos cuesta retomar tareas, reiniciar nuevos procesos y experimentar nuevas propuestas de evangelización. La falta de resultados, la comodidad y el cansancio, los miedos paralizan en nosotros esta invitación de Jesús de ser evangelizadores, de proponer su palabra y mensaje a nuestro mundo. Y en nuestras actuales circunstancias no podemos descargar esa tarea en unos pocos, sean sacerdotes o laicos comprometidos. Entre los 72 estamos tú y yo. Ponerse en camino, llevar el mensaje de salvación de Jesús es invitación y compromiso. En ello radicará una iglesia alegre y unos cristianos felices.
José María de Valles. Delegado diocesano de Liturgia