Fin del viaje. Cruzar el Mediterráneo para llegar a Barcelona y poner rumbo a Palencia. Como nos cuenta el Evangelio de Lucas (24, 13-350) los discípulos de Emaús llevaban “… ardiendo el corazón”. Que hablaron de lo que había pasado, escucharon las palabras de Jesús, lo reconocieron… y regresaron para contarlo.