+ Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia
Al comienzo de este nuevo año, 2023, la Conferencia Episcopal Española publicó un documento muy interesante titulado “El Dios fiel mantiene su alianza” que tomando una frase del Libro del Deuteronomio (7,9) en la que se habla de las relaciones de Dios e Israel, unas relaciones basadas en el amor que hace de Israel el pueblo consagrado al Señor y de la respuesta fiel del pueblo.
Es un documento que se ofrece a la Iglesia y a toda la sociedad española desde la fe en Dios y desde la perspectiva del bien común, se presenta como instrumento de trabajo personal y colectivo. Viene bien reflexionar y dialogar siempre, pero especialmente en estos tiempos en los coinciden muchos acontecimientos de todo tipo, económicos, culturales y políticos porque, entre otras cosas, dentro de poco, seremos convocados como pueblo para elegir a nuestros representantes locales y a finales del año nacionales en los que está en juego una gran transformación que afecta a la trasmisión de la fe y a la convivencia en nuestra sociedad.
La Iglesia lo hace prestando un servicio a la sociedad entera, no imponiendo sino presentando y proponiendo su mensaje en este cambio de época que afecta a todo, porque todo está interconectado e integrado: la visión del hombre, el amar (familia), el hacer (trabajo) y nuestra forma de situarnos en el tiempo (historia). La desvinculación del propio cuerpo, de la realidad de los otros y de Dios, es el resultado de la convicción exagerada de la autosuficiencia e independencia de los individuos como propuesta de vida plena, feliz, de realización personal y comunitaria.
El acento del documento está puesto en el vínculo, la alianza que Dios sella y ha señalado con la humanidad, alianza que en el Antiguo Testamento viene descrita como matrimonial, y entre personas y pueblos. Todo este documento, ni que decir tiene, viene iluminado por la alianza nueva y eterna que Dios ha sellado y sella en Jesucristo, con su sangre y con Santo Espíritu, una alianza que nos llena de esperanza gozosa.
La fe trinitaria es la que establece una relación entre la concepción de la persona, la propuesta de matrimonio, la familia y la comprensión de la sociedad en la perspectiva del bien común. Y todo porque si Dios es amor, caridad (I Jn 4, 7-10), la caridad social nos hace amar el bien común y buscar el bien de todas las personas y de toda la persona. Pero somos personas dentro de un pueblo, y no hay verdadero pueblo sin respeto al rostro de cada persona. Pueblo y persona son correlativos, pero hoy se pretende reducir las personas a individuos, fácilmente dominables por poderes que buscan intereses espurios.
En este documento se da un especial subrayado a la familia, porque viene dado por su natural y eficaz papel de intermediación entre persona y sociedad del bien común.
El texto ofrece una comprensión de la persona, del matrimonio y de la familia enraizada en la Trinidad como fermento de una sociedad en la que la amistad y la fraternidad universal vayan creciendo a favor de los más pobres.
En nuestra sociedad, dominada a veces por la ira, la indignación y el resentimiento, este documento es un instrumento que nos alienta a testimoniar y descubrir una pasión renovada por Dios y por la persona, volver al «amor primero» (Ap 2, 4), que entraña abrirse a su exigente calidad en entrega absoluta del corazón, donde todo adquiere un significado nuevo.
Este documento es un texto incompleto, abierto y a la espera de aportaciones que anime a los católicos a una presencia pública en los ambientes, instituciones y foros de los que formamos parte y así ayudar a abrir un proceso de diálogo y discernimiento en los distintos ambientes e instituciones, así como en otros grupos sociales que quieran unirse a esta reflexión.
El documento consta de una introducción en la que se expresa que persona y sociedad están inseparablemente unidas y que la familia es el vínculo que los une. Al final de la misma y de todos los capítulos vienen unos puntos para ayudar a la reflexión bajo las claves de reconocer, interpretar y elegir. Los demás capítulos tratan sobre persona, familia y sociedad desde la fe en Dios que es uno y trino (I), una mirada a la familia (II), las causas culturales, legislativas y sociales que “deconstruyen” la familia, reducen la persona a individuo y dificultan el bien común (III), el IV trata sobre las consecuencias tanto para el matrimonio y la familia, como para la vida social. El capítulo V trata sobre cómo el evangelio de la familia en la situación actual se convierte en una llamada. El VI trata sobre cómo el evangelio de la familia lo anuncia un pueblo -familia de familias- la Iglesia, que vive entre los pueblos. En el capítulo VII se proponen una serie de acciones y por último (VIII) la propuesta de diálogo hecha a la Iglesia y a la sociedad española.
Os invito a leer, reflexionar y dialogar sobre este documento que nos acerca a una vida más feliz, plena y auténtica, personal y comunitariamente.