Queridos lectores, paz y bien.
El pasado miércoles tuve la ocasión de vivir un acto muy relevante dentro del proyecto #J2R2033, Roma 25, Santiago 2027, Jerusalén 2033. En la Sala Stampa del Vaticano, participé en una rueda de prensa. En ella, hacíamos público el manifiesto al que podrán adherirse los jóvenes de Europa y Oriente Próximo (Jordania, Israel, Palestina, Chipre...) a lo largo del mes de julio. Culminará ese tiempo con el encuentro de los jóvenes europeos en Santa María in Trastevere, el 1 de agosto a las 11:00h., la víspera del Encuentro del Jubileo de los jóvenes. De las 600 personas acreditadas en la basílica romana, 50 serán jóvenes palentinos, que culminarán su peregrinación que pasa por Nimes, Sacra di San Michele, Asís y Roma.
Os invito a que sintáis en este texto la fuerza de una juventud que no se rinde, que sueña y que elige vivir y luchar por ser un nuevo eslabón de la cadena de la historia de la Iglesia y del mundo. En este Jubileo de la esperanza, un verdadero soplo de aire fresco, ante tantos motivos para el desaliento y la desesperanza. Este es el texto:
No somos turistas de lo espiritual.
Somos peregrinos de sentido.
Venimos con mochilas llenas de dudas, heridas, canciones y esperanza.
Y con una certeza en el corazón:
Cristo está vivo. Y nos llama.
En un continente que parece haber olvidado su alma,
nosotros elegimos recordar.
Recordar que fuimos creados para la libertad,
que hay belleza en seguir a Jesús,
que el Evangelio no es pasado:
es fuego hoy, encendido por el Espíritu Santo.
Nos levantamos como generación:
no perfecta, no uniforme, no ideológica.
Sino humana, sedienta, buscadora, creyente.
Nos levantamos no para tener el poder,
sino para servir, amar, caminar.
Queremos devolver a Europa sus raíces.
Que los caminos hablen de Dios.
Que los santuarios no sean solo monumentos,
sino lugares de encuentro y transformación.
Creemos que el amor de Dios sana.
Que las heridas no nos invalidan: nos hacen reales.
Que no hay pecado que venza a la misericordia,
ni oscuridad que resista la luz de Cristo.
Creemos en una Iglesia viva, joven, sin miedo,
capaz de escuchar, de abrir espacios,
de confiar en los jóvenes sin domesticar su fe.
Elegimos caminar.
Porque seguir a Cristo no es quedarse quieto.
Es dejar la comodidad, el cinismo, el “me da igual”.
Es ponerse en camino.
De Roma iremos a Santiago.
De Santiago, a Jerusalén.
Y de ahí… al mundo.
Elegimos anunciar.
No con discursos vacíos, sino con vidas auténticas.
Con música, redes, arte, silencio, presencia.
Con una fe que no impone, pero propone.
Con alegría, profundidad y sentido.
Elegimos sanar.
Ser rostro de una Iglesia que no juzga, sino que acoge.
Donde nadie sobra. Donde nadie camina solo.
Donde se puede llorar, reír, volver a empezar.
Pedimos a la Iglesia que confíe en nosotros.
Que nos deje equivocarnos, servir, crecer.
Que nos ofrezca caminos reales, comunidades vivas,
pastores que caminen con nosotros.
Pedimos a los jóvenes del mundo:
no apaguéis vuestra sed.
No os conforméis con una vida sin verdad.
No dejéis que os vendan una libertad vacía.
Venid. Caminad. Decid vuestro “sí”.
Desde Roma proclamamos:
¡Jesús es el Señor!
¡Somos su generación!
¡Somos su Iglesia!
No somos un experimento.
No somos un apéndice.
Somos el presente de Dios para el mundo.
Y caminamos hacia el futuro que no acaba:
la vida eterna prometida por el Padre,
ganada por el Hijo,
y sellada en nosotros por el Espíritu.
Y por eso proclamamos este manifiesto:
con nuestros pies en camino,
con nuestros labios en alabanza,
y con nuestros corazones abiertos al Espíritu.
¡Somos testigos!
¡Somos peregrinos!
¡Somos Iglesia en marcha!
Amén.
Los jóvenes de toda Europa que han elaborado este Manifiesto te animan, también a ti, a hacerlo tuyo, a sumarte a esta revolución. Puedes firmar tu adhesión a través del enlace: https://j2r2033.com/
+ Mons. Mikel Garciandía Goñi. Obispo de Palencia