Queridos lectores, paz y bien.
Son muchas las facetas que entraña el ministerio pastoral de un obispo. El servicio pastoral de la Iglesia local es lo que nos encomienda el Señor a cada uno de nosotros, y en ello consiste nuestro empeño principal, eso es claro. Y junto con la diócesis, la provincia eclesiástica, la región, la nación y el mundo van formando círculos concéntricos hacia los que se amplía nuestro corazón, ya que la Iglesia católica es una y formamos parte de ella. En mi caso, el hecho de coordinar el “área de piedad popular: cofradías y hermandades, santuarios y peregrinaciones”, me ha llevado a impulsar un proyecto internacional de evangelización que se denomina Journey to Redemption 2033, viaje hacia la Redención que pretende vertebrar iniciativas de evangelización en el camino hacia el Gran Jubileo de la Redención del año 2033.
El pasado 1 de agosto, en el seno del Jubileo de los Jóvenes, un grupo de 50 chicos y chicas palentinos participamos en la Oración por la Paz y en la lectura del Manifiesto de los jóvenes en Santa Maria in Trastevere, con otros 800 jóvenes de 14 países. El mes de julio, 236.000 jóvenes de todo el mundo se habían adherido al Manifiesto de forma virtual. Mons. Franco Varriano, Obispo Auxiliar de Jerusalén y Mons. Rino Fisichella, responsable del Jubileo presidieron esos actos y trasladaron el saludo de D. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y del Santo Padre León XIV, respectivamente. Y el apoyo del Papa no quedó ahí, sino que el Santo Padre firmó el Manifiesto de los jóvenes el pasado viernes 3, en el seno de una audiencia privada que nos concedió al equipo impulsor de Journey to Redemption.
El Papa nos aseguró que él se siente como un joven más y que suscribe su deseo de ser escuchados, tenidos en cuenta, de trabajar por sanar sus heridas, y de luchar por construir el mundo desde el Evangelio de Jesús, el Señor. Lleno de cercanía y atención, nos animó a seguir trabajando para vertebrar esa revolución de espíritu joven que tanto necesitan nuestras sociedades, sumidas en un individualismo consumista que lo anega y apaga todo.
Pude comprobar cómo su anhelo y opción recuerda a lo que plantea el “Proyecto Marco de Pastoral con Jóvenes” de la Conferencia Episcopal Española, donde afirma que los jóvenes son lugares teológicos. «Creemos que también hoy Dios habla a la Iglesia y al mundo mediante los jóvenes, su creatividad y su compromiso, así como sus sufrimientos y sus solicitudes de ayuda. Con ellos podemos leer más proféticamente nuestra época y reconocer los signos de los tiempos; por esto los jóvenes son uno de los lugares teológicos en los que el Señor nos da a conocer algunas de sus expectativas y desafíos para construir el mañana».
Estos meses he escuchado a menudo de los chicos que necesitan de nosotros una escucha humilde. Ya en su magisterio, el papa Francisco afirmaba que «los jóvenes reclaman una Iglesia que escuche más» (Christus Vivit, 41). Estamos invitados a escuchar y a crecer como comunidades que saben escuchar. Nos gustaría escuchar a las familias y a los jóvenes, a los pobres y a quienes sufren. En realidad, nos gustaría escuchar a todos. El hombre es un ser que escucha, el creyente se define como oyente de la Palabra, la Iglesia quiere escuchar a Dios y, al mismo tiempo, quiere escuchar a los hombres. Buena parte de la Audiencia del otro día, el Papa la dedicó a escucharnos con toda atención. Me impresionó esa humildad y sabiduría.
Sigo citando el Proyecto Marco: «Necesitamos una mirada cordial. Siempre tenemos la tentación de mirar a los jóvenes subrayando elementos problemáticos, pero del mismo modo podemos mirar a los jóvenes en positivo. Los jóvenes tienen sus límites, como los tienen los adultos, pero encontramos también en ellos mucha generosidad, incluso santidad. Tenemos la suerte de estar rodeados de jóvenes santos que son un regalo del Espíritu y nos hacen ver la riqueza que es Cristo. “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE 22). Los santos de todos los tiempos son los mejores intérpretes de la historia y muestran los tiempos nuevos».
Una sociedad, como una familia es sana cuando la escucha no es solo desde los más jóvenes hacia los mayores, sino cuando es en todas las direcciones. Jesús es el peregrino que escucha a los discípulos de Emaús, y a partir de ahí puede comenzar a revelarles todo. Ojalá que los próximos años todos recuperemos la juventud de corazón, y caminemos juntos hacia Jerusalén 2033.
+ Mons. Mikel Garciandía Goñi. Obispo de Palencia