Tareas para la Paz

+ Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA. Obispo de Palencia

Me gusta seguir de cerca los viajes que el papa Francisco realiza tanto en el interior de Roma a Italia como, sobre todo, los que realiza a diversas naciones del mundo, casi siempre lejos de las pretendidas naciones cristianas. Así he seguido con atención el último viaje, el que realizó a Tailandia y a Japón, sus entrevistas y visitas significativas tanto con cristianos como con creyentes de otras religiones o tradiciones. Particularmente son interesantes sus discursos en Hiroshima. En el Memorial de la Paz de Hiroshima, “encrucijada de muerte y vida, de derrota y renacimiento, de sufrimiento y de piedad”, emitió un significativo mensaje que no podemos pasar por alto como dice José Román Flecha en su artículo en el Diario de León del pasado día 7 de diciembre y que ahora recojo.

Allí recordó el papa Francisco que «de tantos hombres y mujeres, de sus sueños y esperanzas, en medio de un resplandor de relámpago y fuego, no ha quedado más que sombra y silencio. En apenas un instante, todo fue devorado por un agujero negro de destrucción y muerte».

El papa Francisco recordó lo que la Doctrina Social de la Iglesia ha afirmado: 1º: «El uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no sólo contra el hombre y su dignidad sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común». Sólo se refiere a los fines de guerra, no a otros fines, como alguno a dicho, como energía, sanidad, etc. 2º. «El uso de energía atómica con fines de guerra es in moral, como asimismo es inmoral la posesión de las armas atómicas». Si es inmoral la posesión también lo es la venta de este tipo de armas. Y 3º. «Las nuevas generaciones se levantarán como jueces de nuestra derrota si hemos hablado de paz, pero no la hemos realizado con nuestras acciones entre los pueblos de la tierra».

El papa recordaba lo que afirmaba el papa San Juan XXIII cuando en la encíclica “Pacem in terris”-la paz en las tierras- los valores que cimientan la verdadera paz: la verdad, la justicia, la libertad y la caridad o el amor. Igualmente, el gran grito de san Pablo VI en la ONU en 1965: «No podemos amar con armas ofensivas en las manos».

El papa Francisco nos ofrece su reflexión sobre tres actitudes que debemos promover todos si deseamos de verdad la paz. Una tiene que ver con el pasado, otra con el presente y otra con el futuro:

1º. Recordar: Recordar lo sucedido en Hiroshima y en otros lugares donde ha habido guerras o hay terrorismo y víctimas que nos lleve a decir: “Nunca más”. No debemos ser desmemoriados, si lo fuéramos indicaría que nosotros y nuestra sociedad está enferma, seriamente enferma.

2º. Caminar juntos: es decir, saber que todos somos hermanos y debemos hacer un esfuerzo por comprendernos, ayuda, solidaridad, dialogar, perdonar, abriéndonos a la reconciliación y esperanza. Como dice una canción y oración, atribuida a San Francisco de Asís, tenemos que ser instrumentos de tu paz:

“¡Señor, haz de mi un instrumento de la paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor; que donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya discordia, ponga yo unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga yo fe; donde haya desesperación, pongo yo esperanza; donde haya tinieblas, ponga yo luz¸ donde haya tristeza, ponga yo alegría. ¡Oh Maestro!: que yo no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender; ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe; olvidando, como se encuentra; perdonando, como se es perdonado, muriendo, como se resucita a la vida eterna”.

3º. Proteger: porque todos somos hermanos y estamos conectados, tenemos un origen en común, que es Dios, y un futuro común, el Reino de la paz, la justicia, la santidad, la gracia, la verdad y el amor. Tenemos que proteger a los demás desde la empatía, es decir, desde situarnos en el lugar del otro.

Que estas tareas no las dejemos, como los malos estudiantes, para después del verano, para septiembre, sino que, desde ahora, enero, nos apliquemos todos; ganaremos todos, seremos más felices todos.

La Diócesis de Palencia

Obispado de Palencia
C/ Mayor Antigua, 22
34005 - Palencia (ESPAÑA)
Teléfono: 979 70 69 13
Fax: 979 74 53 14
Enviar Mail