Palabra y Vida - ¿Cómo vencer las tentaciones?

Palabra y Vida - ¿Cómo vencer las tentaciones?

Comenzamos con la Cuaresma un camino de 40 días que nos prepara la Pascua, para la resurrección del Señor y su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. Un tiempo especialmente propicio para convertir nuestras vidas plenamente al Señor y a lo que el Señor pide de nosotros.

 

LAS TENTACIONES

Leemos en el primer domingo de la cuaresma las tentaciones de Jesús en el desierto al que se retira durante cuarenta días antes de iniciar su vida pública. La palabra tentación, en su origen, tiene que ver con esa piedra con la que tropezamos una y otra vez. Se nos anticipa que a lo largo de la vida tenemos que ir tropezando con las mismas piedras una y otra vez. Porque la vida es elegir, tomar decisiones, escoger y decidirnos entre una cosa u otra. Aceptar en la elección y no errar en el paso a dar para no caer es la enseñanza que hoy podemos aprender para nuestra vida.

 

EL TENTADOR

Apenas hablamos de él. Quiero que nos fijemos en él. El personaje del tentador tiene un papel importante en el evangelio de hoy. Su presencia es muy sutil lo mismo que sus propuestas. Ante los temas que nos plantea, serios e importantes, nos propone respuestas coherentes y sensatas. Nos hace creer importantes y nos ofrece la capacidad de decisión. Se presenta como un consejero y asesor en lo humano, en lo social y en lo religioso. No son para nada descabelladas las cosas que pide que se sitúan siempre dentro de la lógica humana. Por ello no resulta especialmente complicado que podamos caer en sus planes y acceder a sus planteamientos. En principio nos propone no hacer nada malo que podamos rechazar de inicio. Incluso se permite decirnos que haremos el bien, pero visto desde la óptica humana y no divina. Sigue actuando de igual modo hoy el tentador diciéndonos que los criterios de actuar y de comportarse deben ser humanos. ¿Qué tiene de malo que las piedras se conviertan en pan si estamos hambrientos después de 40 días de ayuno? ¿Qué tiene de malo que los ángeles no nos dejen que nos matemos y nos recojan antes de caer de lo alto del templo? ¿Tan grave será adorarle a él?

Las respuestas de Jesús: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”»; “No tentarás al Señor, tu Dios”»;

“Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”» nos enseñan que para actuar no sirven solamente los argumentos humanos, sino que debemos atender a los criterios divinos. No tener en cuenta los plantes de Dios nos hará caer en la tentación. Solo a Él adoraré, solo a El obedeceré sigue siendo la respuesta a las decisiones que debemos tomar en nuestra vida de cristianos.

 

El DESIERTO

¿Cómo vencer las tentaciones? En esta pregunta radica la enseñanza evangélica para este domingo, para esta cuaresma y para toda nuestra vida. Debemos encontrar la respuesta mirando a Jesús. Ha vivido cuarenta días en el desierto, en oración y en ayuno. Ha hecho un entrenamiento exigente en la soledad buscando el rostro de Dios y prescindiendo de todo lo superfluo. En ese ejercicio radica la victoria.

Cuando nos retiramos al desierto, tomamos conciencia de nuestra propia realidad, y con la ayuda de la oración y desprendidos de las cosas materiales que nos engatusan, no resulta difícil desenmascarar a quien nos tienta e incluso no nos resultará difícil vencerlo. Encontrarnos con nosotros a través del silencio, la oración y el ayuno sigue siendo un regalo del Espíritu. Para ello, un año más durante la cuaresma dejémonos empujar al desierto, busquemos espacios de silencio y soledad para hablar a Dios y con Dios. Propongámonos desprendernos de cosas innecesarias para centrarnos más en Dios.

Tal vez entonces encontremos en la respuesta de Jesús: “Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto” la forma de responder al tentador y superar las tentaciones.

 

José María de Valles. Delegado diocesano de Liturgia